Dislexia sin Complejos

jueves, diciembre 17, 2009

El Idiota

Es muy fácil vivir haciendo el tonto. De haberlo sabido antes me habría declarado idiota desde mi juventud, y puede que a estas fechas hasta fuera más inteligente. Pero quise tener ingenio demasiado pronto, y heme aquí ahora hecho un imbécil.
Fëdor Dostoievski

El Idiota es el título de la magnífica novela de Dostoievski incluida en la un tanto polémica lista de las cien mejores obras de la literatura mundial. Otras tres novelas del autor ruso aparecen, además, en dicha lista: Crimen y Castigo, Los Hermanos Karamazov y Los Demonios.
Dostoievski fue un autor muy cinematográfico pese a ser muy anterior al invento del cine. Las obras literarias de Dostoievski han sido adaptadas al cine o la televisión en 163 ocasiones; la primera de ellas, precisamente El Idiota en 1910 por el director ruso Piotr Chardynin.
Sin embargo, la que está considerada la mejor adaptación de la novela de Dostoievski es la versión de Akira Kurosawa, Hakuchi, de 1951. Como bien nos cuenta Juan Gómez Blanes en su blog, la idea de adaptar El Idiota al cine fue también un proyecto del gran director ruso Tarkovski, lo que sabíamos después de leer el gran libro (en todos los sentidos) Andrei Tarkovski: Vida y Obra de Rafael Llano.



Debido a la epilepsia que padece, Mishkin no pudo llevar a cabo una educación formal y constante, por lo que dependió de las enseñanzas de su tutor. Debido a sus constantes recaídas, nunca pudo recibir la educación necesaria para poder ejercer una profesión y, más allá de sus veinte años, tiene la mentalidad de un niño, no por lo inmaduro, sino por lo ingenuo. Siempre habla antes de pensar, no ve diferencias entre personas y cree en la bondad de todos, no conoce las malas intenciones. Es por este motivo por el que lo apodan el idiota: su ingenuidad es traducida por estupidez por aquellos que lo conocen poco.

Es decir, nada que ver con cualquiera de las acepciones de la R.A.E.. Es evidente que el Presidente actual de Dislexia sin Barreras está más próximo al concepto de idiota de la R.A.E., que al del universo creado por Dostoievski en su novela, según se infiere del lío que él mismo ha originado por no querer enseñar unas cuentas que, por lógica, deben ser públicas y transparentes. Quizás lo que ocurre es que no son tan transparentes como debieran serlo y por eso no quiere que sean públicas. También se encuentra más próximo al concepto de idiota de la R.A.E. Jeff, el protagonista de Trainwreck: My Life as an Idoit (Tod Harrison Williams, 2007).



La película, basada en el libro autobiográfico del cómico americano Jeff Nichols, The Little Yellow Bus, se sitúa en las antípodas de Taare Zameen Par, pero también es dislexia; no de la que nos gustaría, pero dislexia al fin y al cabo. Esta película trata de dislexia en (del) el adulto, mucho más compleja y problemática en ocasiones.
La película comienza con el siguiente monólogo:
Mi nombre es Jeff y soy alcohólico.
Tengo TDA, dislexia y síndrome de Tourette.
(...)
La buena noticia es que ninguno de estos problemas me ha llevado a mi adicción al alcohol.

Aunque en algunos momentos el personaje de Jeff roza la ingenuidad del príncipe Mishkin, este idiota no se encuentra a la altura de El Idiota.

La película Trainwreck: My Life as an Idoit (no estrenada en España) resulta entretenida. No quedará en los anales del cine como una gran obra pero resulta recomendable para tener otra visión diferente de la dislexia en el adulto.

Hemos tardado un poco pero al fin hemos podido montar los subtítulos en español. Por cierto, y ya que lo hemos mencionado, si fuimos de los primeros en anunciar la existencia de Taare Zameen Par, en breve anunciaremos la existencia de otra película sobre dislexia a la que le estamos siguiendo el rastro; en este caso en Filipinas.
Y ya que lo hemos mencionado, si alguien está interesado en el síndrome de Tourette, os recomendamos esta página de la Asociación del Principado de Asturias de Síndrome de Tourette y Trastornos Asociados (A.P.A.S.T.T.A.).

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jueves, diciembre 10, 2009

Tora! Tora! Tora!

El pasado lunes día 7 de diciembre se cumplieron 68 años del ataque de Pearl Harbor por la aviación japonesa que supuso la entrada de los Estados Unidos en la 2ª Guerra Mundial. Como hoy es jueves y toca dislexia, hemos querido retomar el tema del cine; cine y dislexia. ¿Qué relación existe entre ese hecho que hemos mencionado y la dislexia? Probablemente ninguna, a excepción de la película Pearl Harbor (Michael Bay, 2001). Hace ya algún tiempo, cuando investigábamos el tema de la dislexia en el cine, a propósito del lanzamiento de Taare Zameen Par (no estrenada oficialmente en España), nos encontrábamos con frecuencia referencias a la dislexia en la película Pearl Harbor. Tuvimos que verla para poder entender dicha referencia… y nos decepcionó. Por diferentes motivos. La película, aunque fue un éxito de taquilla, no lo fue de crítica, en absoluto, por diferentes razones: guión flojo, errores históricos, de ambientación, etc. Incluso los comentarios de los espectadores, en foros sobre cine, resultaban poco alentadores para la película. La única relación con la dislexia es la del protagonista (Ben Affleck) cuando pasa reconocimiento médico y, frente al optotipo, reconoce a la enfermera su dificultad para distinguir las letras.



Mucho más interesante, menos comercial pero sobre el mismo tema, si bien esta película no trata para nada la dislexia, es la coproducción americano-japonesa de 1970 dirigida por Richard Fleischer, Kinji Fukasaku y Toshio Masuda: Tora! Tora! Tora! No en balde uno de los co-guionistas era el gran Akira Kurosawa, aunque no aparezca en los títulos de crédito.
Tora, tora, tora ( トラ・トラ・トラ) era la frase en clave para indicar que se había alcanzado con éxito la primera oleada del ataque a la base estadounidense de Pearl Harbor por la Armada de Japón. En japonés tora significa "tigre".



No seáis mal pensados. Que nadie relacione el título de este post con los graves acontecimientos que están sucediéndose en la Asociación Dislexia sin Barreras. Sencillamente nos gustaba más que Pearl Harbor. Pero ya que lo hemos mencionado, lo lamentable de todo esto es el desamparo que está propiciando la Asociación en las personas que recurren a ella para buscar ayuda. Vaya como ejemplo este comentario realizado el 8 de diciembre por Ipe en la todavía inconclusa Guía para padres despistados: Yo soy disléxica, con dos hijos disléxicos... y hace unos meses escribí a la asociación Dislexia sin barreras para hacer una consulta sobre la situación dentro del reglamento de la ley, pero no he recibido respuesta.
En este sentido, recordamos que el primer objetivo de la Asociación, tal y como figura en su Web es Acoger e informar a las personas con Dislexia y sus trastornos asociados.
Pero algunos lo están olvidando o ¡quizás! es que nunca llegaron siquiera a aprendérselo. Mientras, nosotros a lo nuestro, al cine y la dislexia.
Próximamente: La princesa y el taxista.

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