Cristal Oscuro
En otro mundo, en otro tiempo... en la época de la fantasía... habitaban unos seres llamados urskeks, que vivían en paz y armonía. Hasta que uno de ellos dañó el centro de su mundo, su más preciado tesoro: el Cristal Oscuro. Todo cambió a partir de ese momento. Los urskeks se dividieron en dos razas: los sabios místicos, que viven en continua meditación apartados de la sociedad; y los malvados skekses, quienes reinan sobre la tierra dominando a todas las razas con su crueldad. Místicos y skekses viven interconectados: cada uno de ellos tiene una contrapartida en la raza opuesta. Así, cuando un místico sufre una herida, su skekse correspondiente recibe el mismo daño, y cuando muere un skekse muere un místico del mismo modo.
La película comienza cuando se han cumplido mil años desde la rotura del cristal y sólo quedan diez miembros de cada raza dominante. Según una profecía, cuando se produzca una conjunción de los tres soles de este mundo, un gelfling completaría el Cristal Oscuro, reparando así la caótica sociedad reinante. Por eso los skekses exterminaron a todos los gelflings. Al principio de la película se revela que queda un solo gelfling, Jen, que fue adoptado por los místicos, quienes le enseñaron toda su sabiduría, y al que encargan la tarea de juntar el cristal.
(Fuente: Wikipedia, con mínimas modificaciones).

Este es el complejo argumento del que parte la extraordinaria película de animación, de género fantástico y no precisamente para niños, de Jim Henson y Frank Oz de 1982, Cristal Oscuro.
Una película oscura, tétrica, con repulsivos monstruos, los skekses que parecen buitres putrefactos y sus actos son totalmente tiránicos. ¡Caramba, a quién nos recuerda! Un argumento que se asemeja al de la historia reciente de Dislexia sin Barreras (DsB) si exceptuamos el tiempo transcurrido.
Vaya por delante que nosotros, ni somos Jen, ni tenemos nada que ver con los gelfling. Pero sí es cierto que el actual Presidente de DsB puede ser equiparado a un skekse. Sin haberse resuelto aún el tema de las cuentas y del delicado tema de ciertos gastos no justificados, nos enteramos ahora de otro asunto del que ineludiblemente tendrán que dar explicaciones Alfonso Calleja y alguien más.
A los socios de DsB que seguís este blog os va a resultar familiar lo que os vamos a contar.
El día siguiente al de Navidad recibimos una felicitación por correo electrónico los diferentes miembros del equipo de este blog. Este es el christma que hemos recibido.

Rápidamente nos surgió a todos una pregunta: ¿cómo es que la Fundación Aprender tiene nuestros respectivos correos electrónicos si no se los hemos facilitado? Es más, ninguno nos hemos puesto nunca en contacto con dicha Fundación. Puestos en contacto con otros socios de DsB nos hemos enterado que, sin haber contactado nunca con la Fundación Aprender han recibido también dicho correo. Y ahí surge nuestra primera pregunta: ¿cómo es que datos privados (el correo electrónico) de socios de Dislexia sin Barreras obran en poder de la Fundación Aprender? Quizás Alfonso Callejas, Presidente de DsB, o Irene Ranz, Presidenta de dicha Fundación, puedan dar una explicación al respecto. Pero no dejaría de ser un tanto prolija. Lo cierto es que si, como socio de DsB, sin haber contactado nunca con la Fundación Aprender, has recibido dicho correo, resulta obvio que alguien de DsB ha cedido una información personal (con la que os asociasteis a DsB) sin contar con vuestra expresa autorización, como se contempla en la Ley Orgánica de Protección de Datos.
Es probable que a muchos no os importe, pero seguro que a otros sí. Independientemente de que sean cedidos, sin autorización expresa, ya sea a una Fundación o a una empresa de Contactos, lo cierto es que se ha vulnerado el compromiso que adquiere la Asociación para con sus socios al solicitarle cierto tipo de información privada como es, entre otras cosas, el correo electrónico, para uso exclusivo interno de la Asociación, con el deber de custodiarlos y no cederlos a terceros.
Lo que considere cada cual que debe hacer ante esta cuestión es un tema personal; obviamente no vamos a ser nosotros quienes os digamos qué es lo que tenéis que hacer. DsB se está convirtiendo en el cortijo de su actual Presidente y alguno más, al hacer y deshacer a su antojo, saltándose la ley, los estatutos de la propia asociación y la ética y la moral más elemental. Para el actual Presidente, la mayoría de los socios no sois más que unos datos útiles para optar a unas ayudas para su beneficio propio y el de unos pocos más (y no precisamente para las personas con dislexia) así como, resulta evidente, para un intercambio de cromos con otras entidades sabe dios con qué finalidad.
¿Tenemos o no razón al comparar a Alfonso Callejas con un patético y malvado skekse de Cristal Oscuro?
Cristal Oscuro terminaba bien; esta otra película no sabemos cómo terminará, pero seguro que…
Para más información adicional, visitar Agencia Española de Protección de Datos.
La película comienza cuando se han cumplido mil años desde la rotura del cristal y sólo quedan diez miembros de cada raza dominante. Según una profecía, cuando se produzca una conjunción de los tres soles de este mundo, un gelfling completaría el Cristal Oscuro, reparando así la caótica sociedad reinante. Por eso los skekses exterminaron a todos los gelflings. Al principio de la película se revela que queda un solo gelfling, Jen, que fue adoptado por los místicos, quienes le enseñaron toda su sabiduría, y al que encargan la tarea de juntar el cristal.
(Fuente: Wikipedia, con mínimas modificaciones).

Este es el complejo argumento del que parte la extraordinaria película de animación, de género fantástico y no precisamente para niños, de Jim Henson y Frank Oz de 1982, Cristal Oscuro.
Una película oscura, tétrica, con repulsivos monstruos, los skekses que parecen buitres putrefactos y sus actos son totalmente tiránicos. ¡Caramba, a quién nos recuerda! Un argumento que se asemeja al de la historia reciente de Dislexia sin Barreras (DsB) si exceptuamos el tiempo transcurrido.
Vaya por delante que nosotros, ni somos Jen, ni tenemos nada que ver con los gelfling. Pero sí es cierto que el actual Presidente de DsB puede ser equiparado a un skekse. Sin haberse resuelto aún el tema de las cuentas y del delicado tema de ciertos gastos no justificados, nos enteramos ahora de otro asunto del que ineludiblemente tendrán que dar explicaciones Alfonso Calleja y alguien más.
A los socios de DsB que seguís este blog os va a resultar familiar lo que os vamos a contar.
El día siguiente al de Navidad recibimos una felicitación por correo electrónico los diferentes miembros del equipo de este blog. Este es el christma que hemos recibido.

Rápidamente nos surgió a todos una pregunta: ¿cómo es que la Fundación Aprender tiene nuestros respectivos correos electrónicos si no se los hemos facilitado? Es más, ninguno nos hemos puesto nunca en contacto con dicha Fundación. Puestos en contacto con otros socios de DsB nos hemos enterado que, sin haber contactado nunca con la Fundación Aprender han recibido también dicho correo. Y ahí surge nuestra primera pregunta: ¿cómo es que datos privados (el correo electrónico) de socios de Dislexia sin Barreras obran en poder de la Fundación Aprender? Quizás Alfonso Callejas, Presidente de DsB, o Irene Ranz, Presidenta de dicha Fundación, puedan dar una explicación al respecto. Pero no dejaría de ser un tanto prolija. Lo cierto es que si, como socio de DsB, sin haber contactado nunca con la Fundación Aprender, has recibido dicho correo, resulta obvio que alguien de DsB ha cedido una información personal (con la que os asociasteis a DsB) sin contar con vuestra expresa autorización, como se contempla en la Ley Orgánica de Protección de Datos.
Es probable que a muchos no os importe, pero seguro que a otros sí. Independientemente de que sean cedidos, sin autorización expresa, ya sea a una Fundación o a una empresa de Contactos, lo cierto es que se ha vulnerado el compromiso que adquiere la Asociación para con sus socios al solicitarle cierto tipo de información privada como es, entre otras cosas, el correo electrónico, para uso exclusivo interno de la Asociación, con el deber de custodiarlos y no cederlos a terceros.
Lo que considere cada cual que debe hacer ante esta cuestión es un tema personal; obviamente no vamos a ser nosotros quienes os digamos qué es lo que tenéis que hacer. DsB se está convirtiendo en el cortijo de su actual Presidente y alguno más, al hacer y deshacer a su antojo, saltándose la ley, los estatutos de la propia asociación y la ética y la moral más elemental. Para el actual Presidente, la mayoría de los socios no sois más que unos datos útiles para optar a unas ayudas para su beneficio propio y el de unos pocos más (y no precisamente para las personas con dislexia) así como, resulta evidente, para un intercambio de cromos con otras entidades sabe dios con qué finalidad.
¿Tenemos o no razón al comparar a Alfonso Callejas con un patético y malvado skekse de Cristal Oscuro?
Cristal Oscuro terminaba bien; esta otra película no sabemos cómo terminará, pero seguro que…
Continuará
Para más información adicional, visitar Agencia Española de Protección de Datos.
Etiquetas: asociación, Fundación Aprender, Irene Ranz, legislacion, Ley Orgánica de Protección de Datos





