Dislexia sin Complejos

jueves, noviembre 13, 2014

A propósito de la alcachofa

Hemos leído con gran interés la entrada de Eduardo Herrera en su página sobre Dislexia y Discalculia: la dislexia de la alcachofa; y su reflexión ¿todos los alumnos aprenden a leer con el tiempo igual que florece una alcachofa? Se trata de unos de los más agudos análisis que hemos visto a propósito de lo que ocurre en el aula, lo que nosotros hemos denominado en alguna que otra ocasión el pelotón de los lentos.


El autor dice: Suponiendo que hay 25 alumnos en clase, vemos que hay 5 por encima de la media. Estos son los que “parece que aprenden solos”, tienen una gran facilidad para el aprendizaje de la lectura. Luego hay 15 en la media. El alumno que está justo en la media siempre me da envidia, ni se aburre ni se estresa, el sistema está hecho para él. Finalmente nos encontramos a 5 alumnos por debajo de la media.
Vemos que hay 3 muy próximos a la media baja. ¡Ellos son los que van a confirmar la hipótesis del educador!, un poco más tarde que el resto y con un poco de trabajo extra en casa en verano, arrancarán a leer.
Por desgracia los que yo acostumbro a ver son los dos que presentaban una desviación muy grande respecto al resto de su grupo. Aunque han invertido mucho tiempo extra, han pasado varios años (2º, 3º, 4º, 5º… de primaria) y no han automatizado la lectura. Y lo ilustra de la siguiente manera:



Y concluye: Es entendible que como educadores muchas veces veamos confirmada la hipótesis de que con el tiempo los niños “maduran y arrancan a leer”. Como una alcachofa, el tiempo hará que florezca y de su fruto.

Pero, por qué esperar a que eso ocurra. Si damos un margen de dos años para vez si la alcachofa florece y madura, que es el tiempo que nos dicen que hay que esperar para hablar de dislexia, esto es,  un desfase curricular de dos años, lo único que conseguiremos es causar un lastre irrecuperable en el caso de que no se produzca la floración; entonces ¡quizás! podríamos hablar de dislexia. A parte de reforzar el efecto Mateo, habremos perdido miserablemente dos años con todas las consecuencias que ello conlleva.
Los test de velocidad lectora pueden ser muy útiles para detectar el problema a tiempo. Aunque no están universalmente estandarizados, sí pueden ser muy orientativos sobre lo que ocurre durante ese primer curso de primaria en el que se inicia la lecto-escritura.  Si admitimos una media razonable de entre 38 y 46 palabras por minuto (ppm) a esa edad, unos valores entre 22 y 28 ppm nos indicarían una velocidad lenta y por debajo de 21 una velocidad muy lenta. ¿A cuántos de vuestros hijos se les ha realizado dicho test en primero de primaria? Lo curioso es que prácticamente no se utiliza. Lo que debería interesarnos de esta sencilla prueba es que, si la repetimos alguna que otra vez, a lo largo del curso, podríamos observar si, de forma lenta o no, mejora dicha velocidad. Si un crío mejora su velocidad lectora, aunque siga por debajo de la media, es probable que estemos ante una alcachofa que tardará en madurar pero lo hará. Si, por el contrario, no mejora su velocidad, algo estará pasando y, por mucho que esperemos, la alcachofera no dará su fruto. ¡Ojo, este tipo de prueba no es válido para detectar una dislexia! Pero una prueba así de sencilla debería ser suficiente para hacer saltar las alarmas e indicarnos que algo está sucediendo y analizar por qué no mejora la velocidad lectora de un crío sin esperar esa barbaridad que resulta ser lo de los dos años.
Hay algunas páginas en internet donde se puede encontrar un análisis de la velocidad lectora de vuestro hijo. Aunque sea solo orientativo, puede resultaros útil para llamar la atención de su maestro en el caso de que el número de palabras de un texto asequible para su edad, se encuentre por debajo de la media estandarizada. Pero es la falta de progresión de la velocidad la que debe hacer saltar las alertas.
Podéis utilizar esta tabla cuyos autores son Maribel Martinez y Ginés Ciudad-Real publicado en Orientación Andújar.


En cualquier caso, no creemos que lo más recomendable sea esperar a ver si madura la alcachofa.



Etiquetas: , , , , , , ,

Búsqueda personalizada

jueves, abril 12, 2012

El efecto Mateo


Anunciábamos algunos meses atrás que íbamos a tratar del denominado efecto Mateo, pues bien, es momento de retomarlo porque los temibles recortes que se van a aplicar en Sanidad y Educación van a hacer mucho más vigente y extensible este efecto.
Aunque es mencionado por todos los evangelistas, es el siguiente pasaje del evangelio de San Mateo el que da nombre al efecto que vamos a tratar hoy.
Capítulo 13. Parábola del sembrador.
(...) He aquí, el sembrador salió a sembrar.
13:4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.
13:5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;
13:6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.
13:7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.
13:8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.
13:9 El que tiene oídos para oír, oiga.
13:10 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
13:11 El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.
13:12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.


Se atribuye este efecto Mateo a Robert K. Merton, si bien, se debe su aplicación en el área de Educación a Keith Stanovich (Matthew effects in reading: Some con¬sequences of individual differences in the acquisition of literacy. Reading Research Quarterly, 1986; 21, 360-407). Aplicado a la adquisición de la habilidad lectora, lo que viene a decirnos este pasaje bíblico es que, la lectura, tiene un efecto positivo para el aprendizaje (al que tiene se le dará y tendrá más), mientras que los que fracasan o se retrasan en ella, al leer menos, eso hace que se distancien aún más con respecto a sus compañeros (pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado).
Hay mucho estudios científicos realizados al respecto entre el desfavorecido grupo de integrantes de lo que solemos denominar el pelotón de los lentos, y el efecto Mateo es una constante para ellos que propicia ese retraso educativo.
Es de temer que los anunciados recortes provoquen un agravamiento del efecto Mateo en el colectivo de los que presentan una Dificultad de Aprendizaje.
Hace poco, publicábamos en este mismo blogLo malo de la tijera es el efecto adictivo que tiene. No sé vosotros pero recuerdo, cuando era pequeño, que cuando mi madre me dejaba las tijeras y un periódico para que hiciera recortes, llegaba un momento en el cual el periódico no era suficiente, y ante esa sensación tan inigualable de recortar que nos proporcionaba la tijera, continuábamos con lo que pillábamos. Creo que eso es lo malo de recortar, una vez que se ha metido la tijera ¿dónde está el límite de hasta dónde es razonable recortar? Es necesaria una moderación en el gasto del Estado, pero ¿por qué siempre han de pagar los mismos?
Si nuestro sistema educativo hace habitualmente aguas como nos demuestran los alarmantes informes PISA, ¿qué podemos esperar en los próximos años en los que es de prever una acentuación del efecto Mateo y su más grave consecuencia, el fracaso escolar?

Etiquetas: , , , , ,

Búsqueda personalizada

jueves, septiembre 22, 2011

Caiga quien caiga

¡Qué tiempos aquellos! Cuando hace unos años Esperanza Aguirre era Presidenta del Senado, fue objeto de algunas bromas por parte de los integrantes del equipo del programa de televisión Caiga Quien Caiga (CQC) en su primera etapa, aquella que comandaba El Gran Wyoming. La imagen de ingenuidad y candidez que rodeaba a Esperanza Aguirre por aquél entonces, nada tiene que ver con la imagen actual.



El cargo de Presidenta de la Comunidad de Madrid ha forjado en ella una coraza política al más puro estilo de la Dama de Hierro, y ha hecho del nombre del programa aquél, Caiga Quien Caiga, su eslogan político favorito como consecuencia de la mayoría absoluta de que goza en la Asamblea de la Comunidad de Madrid: la toma de decisiones caiga quien caiga.
En este tercer día de huelga, al que se sumó ayer Galicia, queda bien clara la insatisfacción del profesorado, mayoritariamente apoyado por padres y madres de los alumnos, frente a las medidas tomadas por la Consejería de Educación, caiga quien caiga, de recortes en las plantillas de los Centros docentes.
Mucho se ha comentado sobre el aparente desliz cometido el otro día por Esperanza Aguirre cuando dijo que había la necesidad de reflexionar "muy en serio" sobre lo que cuesta la enseñanza a partir de los 16 años, que en estos momentos no es ni obligatoria ni gratuita, porque "los ingresos disminuyen y los gastos no". Parece más probable que se trate de un globo sonda a modo de declaración de intenciones, caiga quien caiga, porque lo cierto es que la Comunidad de Madrid parece más interesada en subvencionar la Enseñanza Privada que en potenciar la Enseñanza Pública.
Nuestros desfavorecidos integrantes del pelotón de los lentos van a verse muy afectados por los recortes anunciados. ¡Qué lamentable ejemplo de cómo la política sustenta el llamado efecto Mateo! Inspirado en la parábola de los talentos, porque al que tiene se le dará más y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene (San Mateo, Evangelio, capítulo 13, versículos 11-13), este denominado efecto Mateo fue aplicado por Stanovich (Matthew effects in reading: Some con¬sequences of individual differences in the acquisition of literacy. Reading Research Quarterly, 1986; 21, 360-407) al campo de la Educación para explicar como en la adquisición de la habilidad lectora, los más desfavorecidos siguen quedándose atrás.
Pero sobre el efecto Mateo volveremos más adelante; ahora hay que observar, y preocuparse, por lo que está sucediendo en Educación en la Comunidad de Madrid.

Etiquetas: , , , ,

Búsqueda personalizada