Dislexia sin Complejos

jueves, enero 27, 2011

Típicos tópicos

Resulta habitual que el ser humano se mueva por tópicos, ideas estereotipadas y poco significativas que de tanto ser repetidas acabamos incorporándolas a nuestro acervo cultural. Para ello, en la actualidad, juega un gran papel Internet. Internet se ha convertido en algo así como un ente superior inmaterial que controla nuestras vidas, y su gran profeta, Google, su mensajero que controla muchas de nuestras creencias. Eso es así porque lo he visto en Google es uno de los argumentos que más frecuentemente se emplea para razonar una hipótesis. Internet y Google son solo herramientas que están ahí para facilitarnos las cosas, para ofrecernos la información disponible, exacta o inexacta, rigurosa o inverosímil, para que con nuestro criterio propio le demos o no la credibilidad que pueda merecer.
Pero volviendo a los tópicos, y a la dislexia, de tanto haberlo visto por Internet, empezamos a tener una idea de la dislexia bastante distorsionada por la realidad virtual que con gran frecuencia nada tiene que ver con lo que realmente es.

De la incidencia de la dislexia

Estamos habituados a ver incidencias en relación a la dislexia muy dispares, desde un 4 a un 17%. Para empezar, en dislexia deberíamos utilizar el término prevalencia mejor que incidencia, ya que este último término se refiere al número de casos nuevos aparecidos en un determinado espacio de tiempo, mientras que prevalencia da una idea más aproximada del porcentaje de la población que presenta un determinado problema. Esa disparidad en la prevalencia de la dislexia viene condicionada por la definición de dislexia que se use, y os recordamos que hay muchas definiciones de dislexia. Si usamos una definición amplia, el porcentaje de disléxicos será mayor que si se usa una definición más restrictiva. Así podría darse la paradoja de que una persona sea disléxica en Murcia pero no en Alicante, por ejemplo.



(En este mismo Blog, ver Redefiniendo la dislexia)

Además, debe tenerse en cuenta la condición del lenguaje materno del disléxico, si este es transparente (español) o no (inglés). Asumiendo la dislexia como un continuo (Ver Artigas: Quince cuestiones básicas sobre la dislexia), habría casos en los que un inglés disléxico pasaría completamente desapercibida su dislexia si hubiera sido trasladado, nada más nacer a España y hubiese aprendido español en lugar de inglés. Es probable que sea por esa condición de la dislexia como un continuo y la transparencia o no del idioma, por la que en los países angloparlantes, la dislexia tenga una mayor prevalencia.



Ver además: De la prevalencia de la dislexia.

De la escritura del revés

Se asume con excesiva frecuencia que escribir al revés, o en espejo, es una característica de la dislexia. Es cierto que muchos disléxicos invierten letras o palabras, pero esto también lo hace un niño sin dislexia durante el proceso de aprendizaje de la lecto-escritura. Este tema lo hemos tratado previamente a propósito de lo relativamente sencillo que resulta para un zurdo escribir en espejo y la famosa escritura especular de Leonardo da Vinci, cuyo motivo para escribir de derecha a izquierda se debía a que al ser zurdo tendía a manchar de tinta sus escritos, pasando la mano sobre la tinta húmeda.



En el reciente documental emitido por TV2, Palabras al viento, María Peñafiel, del Centro de Intervención del Lenguaje La Salle de Madrid, hacía referencia a este tópico indicando que la inversión de las letras en una persona con dislexia no es más que, en la mayoría de los casos, una anécdota que no define en absoluto la dislexia.



De la genialidad de la dislexia

Escribíamos hace algún tiempo: En muchas páginas web aparecen listados de disléxicos famosos cuya dislexia es tan cuestionable como la validez del recurso que se hace eco de la presunta dislexia. Esos listados de disléxicos famosos, además de cuestionables, resultan un tanto falaces. El mensaje que pretenden transmitir es el de asociar dislexia con genialidad, como si estuvieran o guardaran alguna relación. Que ha habido disléxicos que han hecho verdaderas genialidades, claro que es cierto, pero, presumiblemente, no por su dislexia. Por mucho que se repita en la Red, o que se mencione en documentales (Palabras al viento) o incluso en dignas y aclamadas películas (Taare Zameen Par), ni Leonardo da Vinci ni Albert Einstein fueron disléxicos.
Lamentablemente la dislexia es más un factor de riesgo de delincuencia que de la genialidad a la que se pretende asociar. Volviendo al reportaje Palabras al viento, el actor Gabino Diego lo dejó muy claro: si no hubiera sido actor, hubiera sido traficante de drogas o atracador de bancos.

Existen muchos más tópicos en la dislexia, pero sobre ellos, sobre esos tópicos, volveremos en próximos jueves.

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jueves, octubre 29, 2009

Ciberdislexia

Aunque el término no lo hemos acuñado nosotros, hoy queremos hablar de la dislexia en Internet; pero no en los términos en los que se usa ciberdislexia en referencia a los errores ortográficos propios de una escritura rápida o un error de tecleado al hacerlo en las redes sociales, o por la comprensión errónea de textos pésimamente escritos y el agotamiento visual que provoca su lectura en la pantalla del ordenador. Hemos querido asomarnos a la información existente en Internet sobre la dislexia, esto es, la presencia de la dislexia en el ciberespacio.
El término ciberespacio procede de la novela de ciencia ficción de William Gibson, Neuromante, de 1984 y sería el conjunto o realidad virtual donde se agrupan usuarios, páginas web, chats, y demás servicios de Internet y otras redes sociales. Tendemos a asumir que es lo mismo ciberespacio que Internet, cuando este es sólo una mínima parte de esa enorme realidad virtual.
A finales de 1990, en el Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire, surge el World Wide Web (www) y el protocolo orientado a su uso interactivo, el Hypertext Transport Protocol (http), tal y como lo conocemos y venimos utilizando desde entonces. Tim Berners-Lee, al frente de un grupo de físicos fueron los responsables ello.
Hoy en día, Internet se ha convertido en la mayor fuente de información y comunicación existente, pero, como señala Mayans i Planells lo realmente importante -o revolucionario, o reseñable, o realmente aprovechable- de Internet y, por extensión, del ciberespacio, no radica en sus características tecnológicas puras sino en que se trata de una tecnología social. Una de las conclusiones de este extenso trabajo es que debemos entender el ciberespacio como un espacio social practicado, es decir, un espacio que sólo existe porque es socialmente significativo, porque en él tiene lugar actividad social de algún tipo. El ciberespacio no es una red de ordenadores, sino el resultado de la actividad social de los usuarios y usuarias de los ordenadores conectados entre sí que se reparten -desigualmente, eso sí- por todo el mundo. Por tanto, el ciberespacio es sociedad y no puede ser otra cosa que sociedad (Mayans i Planells, Joan, 2003, "El ciberespacio, un nuevo espacio público para el desarrollo de la identidad local". Conferencia inaugural del III Encuentro de Telecentros y Redes de Telecentros, Peñafiel, Valladolid, octubre de 2003. Disponible en el ARCHIVO del Observatorio para la CiberSociedad aquí).


(Mapa de Internet en 1999)

Así las cosas, debemos entender la presencia de la dislexia en Internet, la ciberdislexia, más que como información pura y dura en relación a esta desventaja, como el resultado de la actividad social que se genera en torno a ella: ideas, propuestas, interpretaciones, boicoteos, etc. En definitiva, interacción entre los usuarios. Nos guste más o menos,
(...) estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento.
Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o el conformismo
(John Perry Barlow: Declaración de Independencia del Ciberespacio).
Con frecuencia, cuando buscamos información sobre la dislexia en Internet, esta es poco rigurosa (cuando no falsa) o sesgada. Pero esto es Internet (Ciberespacio) y, nos guste más o menos, así debe seguir siendo: un espacio virtual social interactivo. El rigor al tratar la información es un asunto de cada cual. En nuestro caso, prioritario.


(Mapa de Internet en la actualidad)

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