Dislexia sin Complejos

jueves, marzo 20, 2014

Todo lo que usted quería saber sobre dislexia pero temía preguntar

Cada día sabemos más y entendemos menos (Einstein)
Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educación (Mark Twain)

Teníamos pendiente esta entrada desde que la anunciamos hace algo más de dos años. Son muchas las preguntas que surgen en torno a la dislexia, las cuales hemos ido tratando a lo largo de la vida de este blog y en el libro El reto de la dislexia publicado en el 2012.
Pero no está de más que, de vez en cuando, refresquemos la memoria y los conocimientos que tenemos acerca de la dislexia. Y eso es lo que, poco a poco, iremos desarrollando en los próximos días.
Como en este blog las películas de cine son protagonistas importantes, queremos retomar el cartel de una película de Woody Allen para la ocasión


1.- La dislexia, ¿es una enfermedad? ¿es un trastorno?

Estamos acostumbrados a encontrar recursos en Internet que hacen referencia a la dislexia como un trastorno neurobiológico e incluso como una enfermedad. Nada de eso, cada vez somos más los que estamos de acuerdo con el concepto de "desventaja".
En el XI Curso Internacional de Actualización en Neuropediatría y Neuropsicología Infantil celebrado en Valencia (2009), el Dr. Josep Artigas, del Centre Mèdic Psyncron, intervino con su ponencia Dislexia: enfermedad, trastorno o algo distinto, que posteriormente apareció publicada en la Revista de Neurología [REV NEUROL 2009;48 (Supl. 2):S63-S69], en el suplemento especial dedicado a dicho curso. En este trabajo, Artigas explica el por qué del término trastorno: el principal motivo por el que se ha elegido la denominación de "trastorno" se debe a que los autores no han encontrado otra mejor. Y añade: parece que el término que encaja mejor con la conceptualización de la dislexia es una desventaja, una desventaja ante una imposición cultural.

2.- Por qué los disléxicos no pueden leer?

En palabras de Maryanne WolfNosotros no nacimos para leer. Es un verdadero milagro que el cerebro humano sea capaz de leer, ya que no está diseñado para ello (Proust and the Squid: The Story and Science of the Reading Brain HarperCollins Publishers, September 2007; traducido al español Cómo aprendemos a leer). En este libro, la autora hace un repaso de la historia y la neurobiología de la lectura: "La lectura es aun una experiencia demasiado reciente en la historia humana como para que alguno de nuestros genes la codifique en específico. Sólo podemos hacerlo porque nuestro cerebro posee la suficiente plasticidad como para reconducir el circuito que evolucionó originalmente para otras tareas como, digamos, distinguir de un vistazo una serpiente de una vaina de alubias"


3.- ¿Es todo dislexia?

Evidentemente no. Frente a la dislexia y demás dificultades de aprendizaje, se encontrarían lo que podría denominarse pseudodislexias, es decir, manifestaciones similares a las de un sujeto con dislexia pero debidas a causas que nada tienen que ver con la dislexia. Este es el origen de muchas corrientes críticas que cuestionan la dislexia. En la entrada anterior anunciábamos el libro que se ha publicado este mismo mes, The Dyslexia Debate, en el cual Julian Elliot y Elena Grigorenko cuestionan la validez del término dislexia por la gran cantidad de definiciones existentes que hay.
Una de las entradas más bonitas de este blog es El pelotón de los lentos en la cual abordábamos lo que suele ocurrir en ese grupo tan heterogéneo que integran todos aquellos alumnos en el aula que presentan una pobre fluidez lectora.


4.- ¿Cuál es la prevalencia de la dislexia?

Estamos acostumbrados a manejar cifras tan dispares de la prevalencia de la dislexia tales como entre un 4 y un 17% (incluso un 20% según la IDA (Asociación Internacional de Dislexia). ¿Cómo puede haber tanta diferencia de unos estudios a otros? Parece bastante evidente que depende de la definición de dislexia que usemos y hay que tener en cuenta que hay muchas, una treintena. Según que las definciones acoten más o menos la condición de dificultad para la lectura, obtendríamos una mayor o menor prevalencia. Uno de los trabajos más serios sobre prevalencia de la dislexia mejor realizados fue el de Tim Miles y colaboradores hace ya algunos años y al que dedicamos en su momento una entrada en este blog. En aquél trabajo sobre un seguimiento de 12.905 niños en Inglaterra, Gales y Escocia, obtuvieron una prevalencia del 9% entre casos graves, diferentes variantes y casos marginales, y todo ello en una lengua, como es el inglés, nada transparente.
Parece bastante indudable que depende del ámbito en el que nos manejemos y que solemos representar con la siguiente imagen


5.- ¿Se hereda la dislexia?

Descartadas las dislexias adquiridas, esto es, aquellas que se producen en el contexto de un daño cerebral en la etapa adulta y en las cuales la dislexia sería el problema menor, la dislexia es siempre congénita, lo que indica que se adquiere durante la vida intrauterina o perinatal, bien por una causa genética u otras causas físicas, químicas o quizás también  biológicas (infecciones , por ejemplo). La diferencia fundamental estaría en que si la causa es genética, esta sería transmisible a los hijos, mientras que si es “adquirida” durante la etapa intrauterina por la acción de factores físicos o químicos, el sujeto manifestaría las características de la dislexia pero no las transmitiría, a priori, a la siguiente generación.
Existe abundante información y muy serios estudios genéticos que hacen que resulte incuestionable, a día de hoy, el origen genético de la dislexia. El tema lo hemos tratado en diferentes ocasiones, pero os recominedo Adán y Eva ¿fueron disléxicos?

 

Los lugares (loci) cromosómicos donde están implicados los diferentes genes implicados en la dislexia están perfectamente identificados. Además, cada vez se tiene mayor evidencia científica del papel que juegan en los procesos de migración neuronal en donde deberíamos ubicar a la dislexia así como otros ¿trastornos?

Nos quedan muchas cuestiones aún pero no queremos ni pretendemos abrumaros. Dejaremos las cuestiones pendientes para una segunda parte: Todo lo que usted quería saber sobre dislexia pero que no debe preguntar.

Como hoy es jueves y ya sabéis que los jueves dislexia, no podemos terminar esta entrada sin hacer un pequeño homenaje a Woody Allen, protagonista y director de la que fuera su primera película Toma el dinero y corre en esta extraordinaria secuencia de un genuino atraco a un banco.


Un pequeño homenaje a esta secuencia fue recogido en la película Hasta que el cura nos separe (License to Wed, Ken Kwapis, 2007) y a la que hicimos referencia a propósito del lío que se monta con unos anillos de boda en Quéjate siempre.

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jueves, enero 27, 2011

Típicos tópicos

Resulta habitual que el ser humano se mueva por tópicos, ideas estereotipadas y poco significativas que de tanto ser repetidas acabamos incorporándolas a nuestro acervo cultural. Para ello, en la actualidad, juega un gran papel Internet. Internet se ha convertido en algo así como un ente superior inmaterial que controla nuestras vidas, y su gran profeta, Google, su mensajero que controla muchas de nuestras creencias. Eso es así porque lo he visto en Google es uno de los argumentos que más frecuentemente se emplea para razonar una hipótesis. Internet y Google son solo herramientas que están ahí para facilitarnos las cosas, para ofrecernos la información disponible, exacta o inexacta, rigurosa o inverosímil, para que con nuestro criterio propio le demos o no la credibilidad que pueda merecer.
Pero volviendo a los tópicos, y a la dislexia, de tanto haberlo visto por Internet, empezamos a tener una idea de la dislexia bastante distorsionada por la realidad virtual que con gran frecuencia nada tiene que ver con lo que realmente es.

De la incidencia de la dislexia

Estamos habituados a ver incidencias en relación a la dislexia muy dispares, desde un 4 a un 17%. Para empezar, en dislexia deberíamos utilizar el término prevalencia mejor que incidencia, ya que este último término se refiere al número de casos nuevos aparecidos en un determinado espacio de tiempo, mientras que prevalencia da una idea más aproximada del porcentaje de la población que presenta un determinado problema. Esa disparidad en la prevalencia de la dislexia viene condicionada por la definición de dislexia que se use, y os recordamos que hay muchas definiciones de dislexia. Si usamos una definición amplia, el porcentaje de disléxicos será mayor que si se usa una definición más restrictiva. Así podría darse la paradoja de que una persona sea disléxica en Murcia pero no en Alicante, por ejemplo.



(En este mismo Blog, ver Redefiniendo la dislexia)

Además, debe tenerse en cuenta la condición del lenguaje materno del disléxico, si este es transparente (español) o no (inglés). Asumiendo la dislexia como un continuo (Ver Artigas: Quince cuestiones básicas sobre la dislexia), habría casos en los que un inglés disléxico pasaría completamente desapercibida su dislexia si hubiera sido trasladado, nada más nacer a España y hubiese aprendido español en lugar de inglés. Es probable que sea por esa condición de la dislexia como un continuo y la transparencia o no del idioma, por la que en los países angloparlantes, la dislexia tenga una mayor prevalencia.



Ver además: De la prevalencia de la dislexia.

De la escritura del revés

Se asume con excesiva frecuencia que escribir al revés, o en espejo, es una característica de la dislexia. Es cierto que muchos disléxicos invierten letras o palabras, pero esto también lo hace un niño sin dislexia durante el proceso de aprendizaje de la lecto-escritura. Este tema lo hemos tratado previamente a propósito de lo relativamente sencillo que resulta para un zurdo escribir en espejo y la famosa escritura especular de Leonardo da Vinci, cuyo motivo para escribir de derecha a izquierda se debía a que al ser zurdo tendía a manchar de tinta sus escritos, pasando la mano sobre la tinta húmeda.



En el reciente documental emitido por TV2, Palabras al viento, María Peñafiel, del Centro de Intervención del Lenguaje La Salle de Madrid, hacía referencia a este tópico indicando que la inversión de las letras en una persona con dislexia no es más que, en la mayoría de los casos, una anécdota que no define en absoluto la dislexia.



De la genialidad de la dislexia

Escribíamos hace algún tiempo: En muchas páginas web aparecen listados de disléxicos famosos cuya dislexia es tan cuestionable como la validez del recurso que se hace eco de la presunta dislexia. Esos listados de disléxicos famosos, además de cuestionables, resultan un tanto falaces. El mensaje que pretenden transmitir es el de asociar dislexia con genialidad, como si estuvieran o guardaran alguna relación. Que ha habido disléxicos que han hecho verdaderas genialidades, claro que es cierto, pero, presumiblemente, no por su dislexia. Por mucho que se repita en la Red, o que se mencione en documentales (Palabras al viento) o incluso en dignas y aclamadas películas (Taare Zameen Par), ni Leonardo da Vinci ni Albert Einstein fueron disléxicos.
Lamentablemente la dislexia es más un factor de riesgo de delincuencia que de la genialidad a la que se pretende asociar. Volviendo al reportaje Palabras al viento, el actor Gabino Diego lo dejó muy claro: si no hubiera sido actor, hubiera sido traficante de drogas o atracador de bancos.

Existen muchos más tópicos en la dislexia, pero sobre ellos, sobre esos tópicos, volveremos en próximos jueves.

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jueves, octubre 22, 2009

De la prevalencia de la dislexia

Uno de los criterios de búsqueda más frecuentes por los que os acercáis a este blog es para tratar de encontrar una respuesta a la incidencia, la prevalencia o la frecuencia con que se presenta la dislexia en la población. El término incidencia no es adecuado debido a que sería el número de casos nuevos detectados en un período de tiempo determinado. En cambio, la prevalencia indicaría el porcentaje de individuos que presentan esa característica (dislexia en este caso) con respecto a una determinada población. En Internet encontramos cifras de lo más variopintas al respecto y siempre manejando intervalos: de un 10-15%; de un 15-20%; etc. La verdad es que no son cifras reales y, además, se encuentran muy infladas.
Para empezar, no hay estudios amplios de población para valorar la prevalencia de la dislexia ni de las otras dificultades de aprendizaje (DA). En la mayoría de los casos los resultados son estimaciones sobre poblaciones muy pequeñas y, generalmente, sesgadas. Por ejemplo, si nosotros trabajamos con niños que presentan una DA, como tendremos unos cuantos, tenderemos a sobreestimar que para la población general el número de casos será tan elevado como la proporción de casos con DA que nosotros vemos.
Tim Miles, Profesor Emérito de Psicología de la Universidad de Gales, es el autor de Algunos problemas en determinar la prevalencia de la dislexia (Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa y Psicopedagógica. Nº 2 (2), 5-12). En este trabajo destaca cualquier cifra que se mencione en cuanto a la prevalencia de la dislexia depende ne­cesariamente de cómo se define la palabra “dislexia”. Sobre esta cuestión ya hemos tratado el tema con anterioridad en otro blog. Partiendo de los criterios de Critchley (The Dyslexic Child. London: Heinemann Medical Books, 1970) para definir la dislexia evolutiva, surgen dificultades en determinar la difusión de la dislexia por las siguientes razones: (i) la condición se muestra de formas dis­tintas en distintos idiomas; (ii) valoraciones completas, las suficientes para llegar a una medi­da de la difusión, serían una carga pesada sobre los recursos disponibles; (iii) la situación se complica aún más por la existencia de variantes de la dislexia –ligeros casos que a veces ocu­rren entre los familiares de los más profundamente afectados.
Miles ha sido uno de los participantes en el British Births Cohort Stu­dy, en el que fueron seleccionados los niños que nacieron en Inglaterra, Gales y Escocia durante la semana del 5 al 11 de abril de 1970. Al principio había más de 14.000 niños, y en el momento del seguimiento en 1980, había datos educati­vos disponibles para 12.905 niños. Este estudio, el cual continúa abierto porque se están estudiando muchas otras cosas, es, hasta donde sabemos, el más amplio que se ha hecho sobre DA y dislexia en concreto.



De los 12.905 niños del estudio, 3.200 resultaron ser de baja capacidad en las pruebas de inteligencia, y, aunque por supuesto es posible que un niño de baja capacidad también sea disléxico, decidimos (después de mucha dudas) excluir a estos niños de nuestro análisis, por el motivo de que la “baja capacidad” es un factor complicador añadido. Otros 757 se les tuvo que excluir del análisis por datos parciales. Por lo tanto, había datos para un total de 8.947 niños que fueron repartidos en los diferentes grupos que se muestran en la tabla 1 tomada del trabajo de Miles en función de los resultados de una serie de pruebas convencionales de lectura, orto­grafía y de inteligencia, junto con cuatro ítem de pruebas que creíamos que eran indicadores de la dislexia en el contexto de pésimos niveles de rendimiento en la lectura o la ortografía.
Del análisis de los resultados obtenidos, Miles sugiere una cifra de 3% para los casos graves, con otro 6% si se incluyen todas las variantes y casos marginales. Aunque como muy bien añade hay que subrayar las limitaciones del estudio. En un estudio para valorar si una persona es o no disléxica se emplean una gran batería de test que suele requerir unas cuántas horas. La minuciosidad de este tipo de estudios, su aplicación en una amplia población (12.905 niños), requeriría unos recursos incalculables que obligan (obligaron) a simplificar los criterios diagnósticos de dislexia. En cualquier caso, y sumando ambos conjuntos, Miles y colaboradores obtuvieron una prevalencia del 9% (casos graves, diferentes variantes y casos marginales) en una lengua, como es el inglés, nada transparente. Para lenguas transparentes como es el caso del español, el porcentaje o la prevalencia es, sin duda, bastante menor.

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jueves, febrero 19, 2009

Dislexia y adopción

Desde hace tiempo sabemos que las Dificultades de Aprendizaje, en concreto la dislexia y el TDAH, tienen una prevalencia más elevada en el colectivo de niños adoptados. Hasta el 50% de los niños adoptados pueden presentar problemas neuropsicológicos, según se puso de manifiesto en una reunión de neuropediatras en Valencia en el año 2003 (Ver noticia). A nosotros nos parecen una cifras muy elevadas.
Según el Portal de Atención Primaria, Fisterra, los trastornos cognitivos y del aprendizaje (no aparecen desglosados) se encuentran entre el 16 y el 32% de los niños adoptados. El TDAH aparece en el 15% de los casos, es decir, más del doble de la incidencia en la población general.
No se sabe a ciencia cierta el por qué de esta mayor frecuencia de aparición. Según Holly van Gulden en su libro Padres Verdaderos Hijos Verdaderos: "La incidencia de problemas de aprendizaje parece ser más alto de lo normal entre los niños adoptados. En este momento, nadie sabe seguro porque es así, pero existen numerosas teorías. Algunos problemas de aprendizaje, como la dislexia, han sido vinculados a la genética. Basado en esta información, algunos expertos creen que los niños adoptados que tienen estos problemas los han heredado de sus padres" (de Adopción por dentro).
Si aceptamos la secuencia: dificultad de aprendizaje - fracaso escolar - conducta disruptiva - embarazo no deseado, no sería descabellado admitir que entre los niños dados para adopción habría una población representativa de aquellos que han heredado los genes para la dislexia de sus padres.
Sin embargo, no deja de ser una hipótesis. Otra posibilidad es que los procesos de migración neuronal implicados en la génesis de la dislexia durante el desarrollo embrionario y posteriormente fetal, puedan verse afectados por causas ambientales (ultrasonidos, stress materno, consumo de drogas u otras sustancias estupefacientes). En un estudio al que se hacía referencia en Noticias-Dislexia, se encontró que los trastornos de aprendizaje y el TDAH son más frecuentes en prematuros con bajo peso al nacer, y se sabe que esto es más frecuente en situaciones que afectan a la madre durante el embarazo: stress, consumo de tóxicos, etc.
De igual forma que el colectivo médico se encuentra sensibilizado para asumir que los niños adoptados son más susceptibles de presentar una mayor incidencia de problemas de índole sanitaria, el colectivo educativo debería hacer lo propio con estos niños. Como leemos en el Blog Adopcion por dentro: "(...) volviendo al tema de la adopción, más que nada al historial de un niño que podría hacerle más vulnerable ante problemas de aprendizaje, creo que la clave es no caer en la trampa de dar por hecho que cualquier dificultad debe de estar relacionada con problemas de aprendizaje que a su vez algunos quieren relacionar directamente con la adopción. Todos los niños pasan por momentos más o menos brillantes en el colegio".

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martes, septiembre 09, 2008

Cerca de 140.000 alumnos con Necesidades Especiales

Bien sea por discapacidad física, motora, psíquica, trastornos graves de conducta, o sobredotación, según datos del Ministerio de Educación, cerca de 140.000 alumnos de niveles anteriores a la universidad con necesidades educativas especiales son atendidos en las aulas escolares españolas, ya sea en centros de educación especial específica (21%) o en centros educativos ordinarios (79%). Según los datos del Sistema estatal de indicadores de la educación 2006, el último publicado por el Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE), la deficiencia psíquica es el diagnóstico del mayor porcentaje de alumnos con necesidades educativas especiales, un 60%, seguido de un porcentaje mucho menor de alumnos diagnosticados por autismo y trastornos graves de personalidad, 14%. El resto de diagnósticos no superan el 10%.

Con motivo del inicio del nuevo curso escolar, la revista Consumer Eroski publica un interesante artículo sobre Educación Especial del que hemos entresacado el párrafo inicial. En dicho artículo, de forma clara y sencilla, se hace un repaso de todo lo relacionado con la Educación Especial, desde cómo está contemplada en la Ley Orgánica de Educación hasta una serie de indicadores de la presencia de un problema de aprendizaje. Respecto a los Trastornos de Aprendizaje y de los diferentes tipos existentes, podemos leer:

Dentro del grupo de los niños con necesidades educativas especiales hay un subgrupo que sufre retrasos en el desarrollo de los aprendizajes escolares básicos -lectura, escritura y cálculo-. Padecen, por tanto, trastornos del aprendizaje que afectan no sólo al rendimiento escolar y a las relaciones interpersonales de los pequeños, sino que pueden ser motivo de fracaso escolar y abandono académico si no se realiza el adecuado diagnóstico e intervención. Los trastornos de aprendizaje afectan a uno de cada diez niños en edad escolar, y pueden ser detectados a partir de los cinco años de edad. Sus dificultades pueden limitarse a un área específica del aprendizaje escolar, o bien afectar a varias áreas, y su principal problema es detectarlas, ya que, además de no ser apreciables a simple vista, su gravedad y sus características varían en cada caso. No obstante, en ningún caso se debe pensar que estos niños sufren algún tipo de retraso mental, ya que su nivel de inteligencia, agudeza visual y auditiva, capacidad motora y equilibrio emocional está en la media, aunque no consigan tantos logros como otros niños con el mismo coeficiente intelectual.

El artículo completo en pdf puede descargarse desde aquí.

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martes, junio 24, 2008

Pseudodislexias

Hace poco más de dos años, un trabajo presentado al congreso virtual de psiquiatría Interpsiquis 2006 ganaba el 5º premio psiquiatria.com en neurociencias al mejor trabajo de psiquiatría publicado en dicho congreso: TDAH: un trastorno de moda. En este trabajo se ponía de manifiesto que sólo uno de cada 3 niños diagnosticados de Hiperactividad (TDHA) padecen realmente este trastorno.
Como bien expusiera el psicólogo Rubén Scandar, Presidente de la Fundación de Neuropsicología Clínica de Buenos Aires, en el II Congreso Nacional de TDAH (Madrid, 2008): De igual forma que no todo el que se mueve mucho es un TDAH, podría decirse que no todo el que lee con dificultad es disléxico. No debe confundirse una pobre ejercitación de la lectura con la dislexia, un trastorno específico. Dicho de otro modo y que parece igualmente válido tanto para la dislexia como para el TDAH: ni están todos los que son, ni son todos los que están.
Como menciona Constanza Padilla de Zerdán, del Instituto de Investigaciones Lingüísticas (INSIL), Argentina, en Estudios de Lingüistica Clínica (Montserrat Veyrat Rigat y Beatriz Gallardo Paúls, editoras, Universitat de València, 2004): en contraposición a la dislexia evolutiva existirían ...otras dificultades de lectura y escritura (de origen extrínseco, ya sea pedagógico, afectivo o sociocultural) englobadas en el término de pseudodislexia (Estienne, 1995; Condemarín y Blomquist, 1993).
Así pues las pseudodislexias (del griego, ψεύδο-: falso) serían todas aquellas falsas dislexias que no se corresponden con un trastorno neurobiológico característico por el cual un disléxico es incapaz de aprender por los métodos convencionales conocidos.
Se viene hablando mucho (y cada vez más) de la dislexia y de que afecta al 15% de la población. Los estudios científicos serios establecen una prevalencia de la dislexia para lenguas transparentes, como es el caso del castellano, en torno al 5%. Es curioso que se esté triplicando el porcentaje de disléxicos al igual que ocurre en el TDAH, como hemos hecho referencia a propósito del trabajo TDAH: un trastorno de moda. Tanto la dislexia como el TDAH son entidades que requieren en la escuela del apoyo y los medios, tanto humanos como materiales, necesarios para ser atendidas con la eficiencia precisa. No porque se magnifique el problema se va a conseguir más de las respectivas administraciones públicas. Lo único que se puede conseguir con estas pseudodislexias es que entren en el mismo saco lo que son y los que no lo son, teniendo en cuenta que los medios actuales son completamente insuficientes y ello va en claro perjuicio de los que tienen una contrastada y confirmada dislexia evolutiva.
En la actualidad se está olvidando que es el diagnótico (nunca nos ha gustado el término por la posible confusión que origina con respecto a lo patológico), o mejor aún, la evaluación psicopedagógica la que es fundamental, no tanto para decir si una persona es o no es disléxica, sino para establecer las oportunas y necesarias pautas de actuación tanto en el aula como en el ámbito familiar.

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lunes, enero 28, 2008

TDAH, dislexia y discalculia

Tanta información en el II Congreso Nacional de TDAH que se ha desarrollado en Madrid durante este fin de semana hace que resulte muy difícil sintetizarla y condensarla. El tratamiento farmacológico del TDAH, el papel de las funciones ejecutivas, las conductas desafiantes, la motivación para el aprendizaje, las relaciones funcionales entre la familia y la escuela, y un largo etcétera. Como este Blog es, fundamentalmente, de dislexia, nos centraremos en la intervención del psicólogo Rubén Scandar, Presidente de la Fundación de Neuropsicología Clínica de Buenos Aires.
De igual forma que no todo el que se mueve mucho es un TDAH, podría decirse que no todo el que lee con dificultad es disléxico. No debe confundirse una pobre ejercitación de la lectura con la dislexia, un trastorno específico. Dicho esto, repasó las diferentes cifras que se manejan para hablar de la incidencia y prevalencia de la dislexia.
Hace unos días, leíamos en un periódico mexicano, El Porvenir, que entre 10 y 15 % de la población escolar tiene problemas de dislexia, y más adelante, el autor decía: según las estadísticas ya citadas, se puede esperar que en una aula de 25 alumnos haya al menos un niño con esta dificultad para el aprendizaje. A mí, al menos, no me salen las cuentas. Para evitar los decimales, pongamos un aula de 20 alumnos, el 15% sería 3 por aula, ¡una barbaridad!
Ninguno de los trabajos en los que se ha investigado la prevalencia de la dislexia en la población general maneja cifras tan elevadas; ni siquiera los estudios realizados en países donde la lengua no es transparente (a diferencia del español) arrojan cifras próximas al 10%. Lo que sí está bien establecido es la comorbilidad entre dislexia, discalculia o Dificultades de Aprendizaje, en general, y TDAH, alrededor del 25%, es decir, uno de cada cuatro TDAH. El caracter hereditario poligénico del TDAH y de la dislexia apunta a determinados genes comúnes implicados en ambos trastornos. En el caso de la discalculia hoy por hoy no existen evidencias genéticas comunes.
Rubén Scandar terminó su intervención recomendando:
-Si se diagnostica dislexia, evaluar discalculia y TDAH.
-Si se diagnostica discalculia, evaluar dislexia y TDAH.
-Si se diagnostica TDAH, evaluar dislexia y discalculia.
-Si se diagnostica TDAH, dislexia y discalculia, iniciar tratamientos combinados... ¡y que Dios nos coja confesados!

Una excelente crónica del II Congreso Nacional de TDAH la hemos encontrado en este enlace.

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