Dislexia sin Complejos

jueves, enero 27, 2011

Típicos tópicos

Resulta habitual que el ser humano se mueva por tópicos, ideas estereotipadas y poco significativas que de tanto ser repetidas acabamos incorporándolas a nuestro acervo cultural. Para ello, en la actualidad, juega un gran papel Internet. Internet se ha convertido en algo así como un ente superior inmaterial que controla nuestras vidas, y su gran profeta, Google, su mensajero que controla muchas de nuestras creencias. Eso es así porque lo he visto en Google es uno de los argumentos que más frecuentemente se emplea para razonar una hipótesis. Internet y Google son solo herramientas que están ahí para facilitarnos las cosas, para ofrecernos la información disponible, exacta o inexacta, rigurosa o inverosímil, para que con nuestro criterio propio le demos o no la credibilidad que pueda merecer.
Pero volviendo a los tópicos, y a la dislexia, de tanto haberlo visto por Internet, empezamos a tener una idea de la dislexia bastante distorsionada por la realidad virtual que con gran frecuencia nada tiene que ver con lo que realmente es.

De la incidencia de la dislexia

Estamos habituados a ver incidencias en relación a la dislexia muy dispares, desde un 4 a un 17%. Para empezar, en dislexia deberíamos utilizar el término prevalencia mejor que incidencia, ya que este último término se refiere al número de casos nuevos aparecidos en un determinado espacio de tiempo, mientras que prevalencia da una idea más aproximada del porcentaje de la población que presenta un determinado problema. Esa disparidad en la prevalencia de la dislexia viene condicionada por la definición de dislexia que se use, y os recordamos que hay muchas definiciones de dislexia. Si usamos una definición amplia, el porcentaje de disléxicos será mayor que si se usa una definición más restrictiva. Así podría darse la paradoja de que una persona sea disléxica en Murcia pero no en Alicante, por ejemplo.



(En este mismo Blog, ver Redefiniendo la dislexia)

Además, debe tenerse en cuenta la condición del lenguaje materno del disléxico, si este es transparente (español) o no (inglés). Asumiendo la dislexia como un continuo (Ver Artigas: Quince cuestiones básicas sobre la dislexia), habría casos en los que un inglés disléxico pasaría completamente desapercibida su dislexia si hubiera sido trasladado, nada más nacer a España y hubiese aprendido español en lugar de inglés. Es probable que sea por esa condición de la dislexia como un continuo y la transparencia o no del idioma, por la que en los países angloparlantes, la dislexia tenga una mayor prevalencia.



Ver además: De la prevalencia de la dislexia.

De la escritura del revés

Se asume con excesiva frecuencia que escribir al revés, o en espejo, es una característica de la dislexia. Es cierto que muchos disléxicos invierten letras o palabras, pero esto también lo hace un niño sin dislexia durante el proceso de aprendizaje de la lecto-escritura. Este tema lo hemos tratado previamente a propósito de lo relativamente sencillo que resulta para un zurdo escribir en espejo y la famosa escritura especular de Leonardo da Vinci, cuyo motivo para escribir de derecha a izquierda se debía a que al ser zurdo tendía a manchar de tinta sus escritos, pasando la mano sobre la tinta húmeda.



En el reciente documental emitido por TV2, Palabras al viento, María Peñafiel, del Centro de Intervención del Lenguaje La Salle de Madrid, hacía referencia a este tópico indicando que la inversión de las letras en una persona con dislexia no es más que, en la mayoría de los casos, una anécdota que no define en absoluto la dislexia.



De la genialidad de la dislexia

Escribíamos hace algún tiempo: En muchas páginas web aparecen listados de disléxicos famosos cuya dislexia es tan cuestionable como la validez del recurso que se hace eco de la presunta dislexia. Esos listados de disléxicos famosos, además de cuestionables, resultan un tanto falaces. El mensaje que pretenden transmitir es el de asociar dislexia con genialidad, como si estuvieran o guardaran alguna relación. Que ha habido disléxicos que han hecho verdaderas genialidades, claro que es cierto, pero, presumiblemente, no por su dislexia. Por mucho que se repita en la Red, o que se mencione en documentales (Palabras al viento) o incluso en dignas y aclamadas películas (Taare Zameen Par), ni Leonardo da Vinci ni Albert Einstein fueron disléxicos.
Lamentablemente la dislexia es más un factor de riesgo de delincuencia que de la genialidad a la que se pretende asociar. Volviendo al reportaje Palabras al viento, el actor Gabino Diego lo dejó muy claro: si no hubiera sido actor, hubiera sido traficante de drogas o atracador de bancos.

Existen muchos más tópicos en la dislexia, pero sobre ellos, sobre esos tópicos, volveremos en próximos jueves.

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jueves, julio 29, 2010

Eisenstein, Pedro y el Guernika

Hemos mencionado en este blog a Kurosawa y a Tarkovski, pero no habíamos hecho referencia aún a Sergei M. Eisenstein. Eisenstein (1898-1948) es uno de los realizadores rusos más importantes que ha habido y, probablemente, el director soviético que más influencia ha tenido en el cine. Sus teorías sobre el montaje cinematográfico supusieron un hito en su época. Su madurez cinematográfica vino mucho tiempo después con Iván el Terrible (1943-1945), pero cayó en desgracia ante Stalin con la segunda parte de Iván el Terrible, La conjura de los boyardos, y todo el material rodado fue confiscado y, en gran parte, destruido.
Es su segunda película, El Acorazado Potemkin (1925), la que le dio fama mundial, tratándose, probablemente, de la película de cine sobre la que más se ha escrito. En dicha película, Eisenstein llevó a la práctica todo su saber hacer sobre su montaje de atracciones, y, en concreto, una escena de dicha película, está considerada una de las más importantes de la historia del cine, la de la escalinata de Odesa que, junto a la escena de la ducha de Psicosis (1960) de Alfred Hitchcock, otro gran maestro del montaje, son, probablemente las dos escenas más homenajeadas por otros directores. La escena de la escalinata de Odesa, que no figuraba en el guión original, fue una genial improvisación durante el rodaje.





Con 170 planos en los que el pueblo ruso es brutalmente agredido por las fuerzas zaristas, Eisenstein recrea un tiempo artificial que hace que la secuencia dure casi 6 minutos para unos hechos que en realidad hubieran durado escasamente menos de dos minutos. Según Enrique Martínez-Salanova Sánchez la secuencia de la escalinata de Odesa es una secuencia falsa llena de planos verdaderos, o como escribió el crítico de cine Roger Ebert «no existió la masacre zarista en las escaleras de Odesa... es irónico que [Eisenstein] lo haya hecho tan bien que en la actualidad muchos creen que en realidad ocurrió».











Dos historias dentro de la secuencia de la escalinata conforman esta obra maestra. En las imágenes superiores una madre con su hijo huyen escalinata abajo; el hijo cae abatido por los disparos de la guardia zarista y es pisoteado en la huida. La madre, cogiéndole en brazos, se enfrenta a la guardia.









La escalinata Primorsky que originariamente tenía 200 escalones fue construida con piedra arenisca entre 1837 y 1841 bajo diseño del arquitecto italiano Francesco Boffo. En 1933 se remodeló la escalera debido a la erosión y el desgaste, para lo que se utilizó granito rosado y los descansillos fueron cubiertos con asfalto. A causa de las obras de reconstrucción en la zona baja, ocho escalones fueron cubiertos con arena para poder expandir el área del puerto.
Tiene 142 m de longitud y una altura de 27 m. Cuenta en total con 10 descansillos y 192 escalones de longitud diferente, los de la parte baja miden 21,7 m y los de la alta 13,4 m. Esta forma especial de construcción en perspectiva le da a la escalera unas características interesantes de ilusión óptica. Si se mira desde la parte baja se ven solamente los escalones, no los descansillos, y se percibe claramente que los escalones son más cortos en la parte superior. Al contrario, si se mira desde la parte alta se ven los descansillos, pero no los escalones, y se tiene la sensación que tiene una anchura uniforme en toda su longitud. En 1955 se le cambió el nombre de Escalera Primorsky por el de Escalera Potemkin en honor al 50º aniversario de la sublevación del acorazado Potemkin (Fuente: Wikipedia).
Es esa peculiar perspectiva de la escalinata por la que Eisenstein consigue el efecto dramático de la secuencia. Sin que se sepa cómo o de dónde salen, en un momento determinado se nos cuenta la segunda historia: otra madre con un niño en un carrito es alcanzada por los disparos y el carrito rueda escaleras abajo.











De todas las recreaciones posteriores que se han hecho de esta escena, incluidos dos episodios diferentes de Los Simpson, destaca la de Los intocables de Eliot Ness (The Untouchables, Brian de Palma 1987), en la que se añade un elemento nuevo a la escena: la cámara lenta.

¿Y qué tiene todo esto que ver con Pedro y el Guernika?
Pedro es un muchacho con dislexia amigo nuestro residente en Canarias. Hace poco realizó un trabajo en plástica para el cual se inspiró en el Guernika de Picasso y en una anécdota contada por su tío Javier de cuando este era pequeño en Durango, en plena Guerra Civil Española, y durante los bombardeos alemanes tenía que correr a refugiarse en el búnker llevando en el carrito a su hermana pequeña. En una de esas ocasiones se le escapó el carrito colina abajo y tuvo que correr para alcanzarlo.
El resultado de la obra de Pedro, que nos ha autorizado para reproducirlo aquí, es este hermoso dibujo que, sin saberlo él, rememora una secuencia clásica del cine y el horror de las guerras que tan bien plasmaron tanto Picasso con su Guernika como Eisenstein con su Acorazado Potemkin.


(Pedro Jurado Pestaña, con permiso del autor)

No sabemos si Eisenstein era disléxico, aunque figura en alguna de esas listas de disléxicos famosos que no por repetitivas resultan ser ciertas. Se dice que Picasso también lo era. Es muy posible ya que es reconocida su aversión cuasi patológica a la letra impresa, sin embargo nos dejó genialidades como esta: Leonardo da Vinci se hallaba a medio camino de la verdad cuando escribió que la pintura es una cosa mental. Cézanne se atreve a afirmar que se pinta “con los cojones”. Personalmente, creo que la verdad reside en Leonardo más Cézanne (Pablo Picasso en Françoise Gilot y Lake Carlton, Vivre avec Picasso, 1965; cit. en Paul Désalmand, Picasso por Picasso, 1998, p. 164).
Y como una cosa nos lleva a la otra, para terminar, Tarkovski (al que mencionábamos al principio), aunque reconocía el talento de Eisenstein, no era un ferviente defensor de su montaje de atracciones. Sí lo era, en cambio, de Leonardo da Vinci. El cuadro La Adoración de los Magos en su película Sacrificio y Joven dama junto a un enebro en El espejo son pequeños homenajes a Leonardo pues “para mí (Leonardo) es un ejemplo clarísimo de inmortalidad a través del arte” (Tarkovsky en L’Humanité 27/1/78; cit. por Rafael Llano en Tarkovski: vida y obra).

Gracias, Pedro, por deleitarnos con el dibujo de la historia de tu tío Javier y recrear algo que, en la historia del cine, representa todo un clásico.

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jueves, junio 24, 2010

Uomo senza lettere

Cuando publicamos la entrada en este blog titulada Sobre la dislexia de Leonardo, teníamos conocimiento de un artículo que defiende el punto de vista contrario, si bien, como no pudimos acceder al mismo para cotejarlo por aquél entonces, lo silenciamos, como hacemos habitualmente con todas aquellas fuentes que no tenemos ocasión de contrastar, sean del signo que sean. Se nos podrá acusar de muchas cosas a los editores de este blog, pero no de practicar la perpetuación del corre ve y dile o el copia y pega tan lamentablemente habitual en el ciberespacio.
Hoy vamos a hacer referencia a ese trabajo después de un minucioso análisis del mismo tras haber tenido acceso a dicho artículo gracias a los servicios de documentación de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, habituales colaboradores nuestros y principales proveedores de los trabajos que aquí solemos citar y dar difusión.
El artículo científico en cuestión es Leonardo da Vinci, Omo Sanza Lettere: A Case of Surface Dysgraphia? de Giuseppe Sartori (Cogn Neuropsychol 1987; 4:1-10). Se trata de un análisis serio y riguroso en el que se analizan las manifiestas irregularidades en la escritura del genio del Renacimiento. Sartori analiza las posibles causas de la disgrafía de Leonardo de forma meticulosa. Desde las peculiaridades de la lengua toscana, gramaticalmente, en tiempos de Leonardo, hasta la posibilidad de que se tratase de un caso de dislexia o, más propiamente hablando, ya que no sabemos nada de su capacidad lectora, de un caso de disgrafía, para lo que compara los errores gramaticales de Leonardo con el de un caso actual de dislexia en un varón de 15 años. Además, Sartori compara los escritos de Leonardo con los de otros contemporáneos suyos, como es el caso de Miguel Ángel o Francesco Melzi, su discípulo, encontrando que los errores de Leonardo son mucho más frecuentes que los de estos otros autores. Curiosamente Miguel Ángel es otro artista que suele figurar en las listas de disléxicos famosos.
Los errores gramaticales de Leonardo más frecuentes son los que hacen referencia a la homofonía de las palabras, esto es, que suenan de igual modo que otra, pero que difieren en el significado. Para Sartori, esta es la principal prueba de la disgrafía de Leonardo. Y, efectivamente, es una característica importante de la dislexia, pero también de las personas con escasos estudios o poca práctica en la lectoescritura: se escribe como les suena.
Este es el punto crucial del debate sobre la presunta dislexia de Leonardo. Hace pocas entradas, hacíamos referencia a Sancho Panza y la dislexia y decíamos, a propósito de la definición de dislexia de la Federación Mundial de Neurología, que se trata de "un trastorno (preferimos desventaja) que se manifiesta por la dificultad para el aprendizaje de la lectura a pesar de una educación convencional, una adecuada inteligencia y oportunidades socioculturales.
De la infancia de Leonardo sabemos muy poco, pero sí sabemos que no tuvo la educación convencional de su época debido a su condición de hijo ilegítimo. Cuando Leonardo se refería a sí mismo, lo hacía en los términos de uomo senza lettere, un hombre sin letras, consciente de esa falta de aprendizaje que le hacía despreciar todo lo referente a la letra, como bien muestra en sus Aforismos. Como dijimos ya, quizás Leonardo fuese disléxico pero, sensu stricto, no tuvo la oportunidad de demostrárselo al mundo al no poder aplicársele la mayoría de las definiciones de dislexia existentes por las limitaciones que estas aportan.



Estatua de Leonardo en la Piazza della Scala de Milán.

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jueves, febrero 04, 2010

Cerrado por inventario

Esta semana nos ha pillado el toro. Diferentes compromisos de toda índole nos han desviado de nuestra primordial obsesión: la dislexia. Teníamos en mente una entrada titulada To be or not to be, un pequeño homenaje a la extraordinaria película de Lubitsch de 1942 o, en su defecto, Cuestión de agallas, un pequeño homenaje a las hormigas que nos han acompañado durante algunos años para tratar sobre la migración neuronal en la dislexia y que pretendía ser una jubilación anticipada de éstas ahora que el Gobierno de España pretende alargar dos años más la edad de jubilación. También, y con motivo de un reciente viaje a Milán, tratar del Uomo senza lettere, el hombre sin letras como se calificó a sí mismo Leonardo da Vinci, para seguir profundizando en la pretendida dislexia del genio. Hablaremos de todo ello en próximos jueves, pero hoy no. Hemos Cerrado por inventario para ordenar un poco todas nuestras notas y reconducir el blog. Somos conscientes que con la historia se repite nuestro camino seguía un peligroso viaje a ninguna parte, y eso no nos gusta ni nos convence. Nuestro blog está condenado a una apoptosis (muerte celular programada) de la que sólo nosotros conocemos la fecha. ¡Es más! Tenemos escrita la que será la última entrada de este blog pero no os vamos a decir cuándo ocurrirá eso. Mientras desarrollamos todas las historias que hemos mencionado, hemos decidido que esta semana cerramos por inventario.

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jueves, junio 04, 2009

Disléxicos famosos (2ª parte)

(Esta entrada es continuación de un post anterior)

Empecemos por Einstein. El que está considerado el personaje más importante del siglo XX, Premio Nobel de Física en 1921, es, además, el abanderado de las listas de personajes famosos disléxicos que tanto abundan en Internet; también de las de personajes con Déficit de Atención e, incluso, se ha llegado a decir que tenía Síndrome de Asperger (Barbara Wolff y Hananya Goodman: The Legend of the Dull-Witted Child Who Grew Up to Be a Genius, en The Albert Einstein Archives). Como no se trata de “trastornos” (por llamarlos de alguna manera) excluyentes, bien pudiera ser que tuviera todos, alguno o ninguno.



Entre los principales argumentos que se esgrimen para “diagnosticar” a Einstein de disléxico figuran el retraso en empezar a hablar y sus supuestas dificultades en la escuela. Einstein entró en la escuela a la edad de seis años, y en contra de la creencia popular lo hizo muy bien. Cuando tenía siete años su madre escribió: "Ayer Alberto recibió su grado, fue de nuevo el número uno, la tarjeta de su informe fue brillante". A la edad de doce años Einstein leía libros de física. A los trece años, después de leer la Crítica de la Razón Pura de Kant, se convirtió en uno de los autores favoritos de Einstein. Por esa época leía, además, a Darwin (Fuente: Audiblox) Según Pais en su libro Sutil es el Señor: La Ciencia y la vida de Albert Einstein (New York, Oxford University Press, 1982), "la creencia generalizada de que era un pobre estudiante carece de fundamento". Marlin Thomas (Albert Einstein and LD: An Evaluation of the Evidence, en J Learn Disabil 2000; 33:149-157) es concluyente y tajante: la revisión de las fuentes bibliográficas indica poca o ninguna evidencia que apoye una supuesta dificultad de aprendizaje, y desmonta uno a uno los argumentos de Aaron et al en su artículo Specific Reading Disability in Historically Famous Persons (J Learn Disabil 1988; 21:523-538). Con respecto a los errores ortográficos de Einstein, es preciso mencionar que dichos errores se refieren a sus artículos en inglés. Al respecto y como mencionan Barbara Wolff y Hananya Goodman en The Albert Einstein Archives, Einstein siempre se expresó de forma correcta en alemán, su lengua materna.

Estamos demasiado acostumbrados a que al pulsar el interruptor de la luz se encienda una bombilla como para darnos cuenta de lo que ha supuesto para la Humanidad este invento atribuido a Thomas Alva Edison (1847-1931). En realidad lo que hizo fue perfeccionar el invento, quien, tras muchos intentos consiguió un filamento que alcanzara la incandescencia sin fundirse. Este filamento no era de metal, sino de bambú carbonizado. Así, el 21 de octubre de 1879, consiguió que su primera bombilla luciera durante 48 horas ininterrumpidas. Edison es otro de los disléxicos famosos más famosos de las listas de disléxicos. Considerado estúpido, insoportable y hasta deficiente mental por alguno de sus profesores, lo cierto es que este chico rebelde se incorporó tarde a la escuela por algunos problemas físicos y que sus problemas en la escuela estaban más relacionados con un comportamiento antisocial que con una supuesta dislexia. De hecho era un lector rápido. Thomas Edison antes de los diez años, ya había leído La Historia de Inglaterra, Declive y caída del Imperio Romano, Historia del Mundo, y la Edad de la razón de Thomas Paine. Su madre le sacó de la escuela debido a los problemas que generaba en la misma, no porque no supiera o pudiera leer.

El siguiente de la lista podría ser Sir Winston Leonard Spencer Churchill (1874-1965) gran estadista, historiador, escritor y orador británico que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1953. Contra lo que se lee habitualmente en Internet, según The Churchill Centre no era disléxico y no tenía ninguna discapacidad de aprendizaje (Churchill Proceedings 1996-97, p. 83). También lo asevera así Jim Golland en su libro Not William — Just Winston (Harrow: 1988), que está considerado como la mejor biografía de este estadista. Churchill lo que tenía era un ceceo que le impedía pronunciar la letra ese, pero ni era tartamudo ni tuvo ninguna dificultad de aprendizaje durante su infancia.

No sabremos nunca si Einstein, Edison, Churchill, Leonardo da Vinci, etc, fueron o no disléxicos. Quizás algún día lo podamos saber con certeza para Einstein; a su muerte, su cerebro fue extraido y preservado por Thomas S. Harvey, patólogo del hospital de Princeton, y gracias al cual se pudo realizar un estudio que fue publicado en Lancet (1999; 353: 2149–53) por Sandra F Witelson, Debra L Kigar, y el propio Harvey: The exceptional brain of Albert Einstein.




El planteamiento en sí mismo es ¿podemos hacer un diagnóstico póstumo de una dislexia u otra dificultad de aprendizaje? Ante el rigor diagnóstico que exigimos en una persona viva, lo que hacemos con los muertos no es más que una mera interpretación a falta de los datos necesarios para una afirmación tan contundente. En nuestra opinión, y creemos que cada cual puede creer lo que quiera, lo importante de estas personas son sus aportaciones científicas, técnicas o artísticas a la Humanidad, que son las que les convierten en genios, no sus presuntas y más que discutibles dislexias. Convertir en disléxicos a estos genios no es más que una operación de marketing en la que no vamos a entrar; consideramos que es lícito aunque no estemos de acuerdo. Podéis pensar que la dislexia es un don, podéis hasta creéroslo, pero no tenéis más que mirar hacia la población reclusa la cual, entre un 35 y un 50% de los internos tienen dislexia u otra dificultad de aprendizaje (Ver: Noticias - Dislexia). El fracaso escolar, al que se encuentran abocados muchos disléxicos, les puede conducir por conductas peligrosas que les acaben convirtiendo en carne de cañón de presidio. Y esa es la triste realidad que debería ser motivo suficiente como para que las administraciones tomaran cartas en el asunto.
Por cierto, resulta llamativo que en ninguna de las listas de disléxicos famosos que hemos consultado, figure Joel David Rifkin, de quien quizás hablemos algún día.

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jueves, mayo 28, 2009

Disléxicos famosos (1ª parte)

Internet está lleno de páginas con listados de personajes famosos que tuvieron (o tienen) dislexia u otra Dificultad de Aprendizaje. Lo más llamativo de esos listados es que se repiten de un recurso a otro sin aportar razones o argumentos de la pretendida dislexia. De hecho, para documentar este post, hemos tenido grandes dificultades para conseguir información al respecto. A base de perpetuarse en la Red, ese parece ser el principal argumento a favor de la dislexia de personajes ya fallecidos famosos como Einstein, Edison, Walt Disney o Leonardo da Vici. De hecho ese fue el argumento aportado por la revista TIME a Dave Smith, director de los Archivos Walt Disney, cuando se puso en contacto con ellos para preguntarles cómo habían llegado a la concusión de que Walt Disney era disléxico, tal y como podemos leer en Famous People With Dyslexia: Walt Disney and More….
Simplemente el malintencionado rumor de que Walt Disney no sabía escribir ni su propio nombre (su famosa firma no era suya) parece ser el origen de la presunta dislexia del artista (Ver: Famous dyslectics), en cuya biografía nada indica que tuviera dislexia, ya fuese en su infancia o durante su posterior carrera empresarial.



Uno de los primeros autores que sugirió una lista de personajes famosos disléxicos fue Thompson (Language disabilities in men of eminence. Bulletin of the Orton Society, 1969: 14:113-120) basándose en algunos datos biográficos de sus personajes, pero, y como reconocen Aaron et al. esos datos estaban sesgados y resultaban poco fiables. Precisamente Aaron et al. llevaron a cabo una seria aproximación a las Dificultades de Aprendizaje en personajes famosos en su artículo Specific Reading Disability in Historically Famous Persons (Journal of Learning Disabilities 1988; 21:523-538), analizando desde un punto de vista biográfico, cognitivo, neuropsicológico y biológico (en los casos que ello fue posible) las dificultades de aprendizaje de Edison, Wilson, Hans Christian Andersen y Leonardo da Vici.
Sobre la dislexia de Leonardo hemos hablado con anterioridad en este mismo Blog, así como de la de Hans Christian Andersen en esa misma entrada haciendo referencia al trabajo de Kihl, Gregersen y Sterum (Hans Christian Andersen's Spelling and Syntax, Journal of Learning Disabilities, 2000; 33: 506-519) en el que estudiaron los manuscritos del escritor danés desde los 20 a los 70 años encontrando un porcentaje de errores insignificantes de 1,7 %, entre 2 y 15 veces más bajo que el de los porcentajes mostrados por sujetos con dislexia.



(Carta de Andersen a Mr. Hempel publicada en Journal of Learning Disabilities 1988; 21:523-538)

Lo que Aaron et al. plantean es la posibilidad de un diagnóstico póstumo de dislexia u otra Dificultad de Aprendizaje que otros muchos autores consideran que ello no es posible, tal es el caso de Adelman y Adelman (Rodin, Patton, Edison, Wilson, Eistein: Where They Really Learning Disabled? Journal of Learning Disabilities, 1987; 20:270-279). Como hemos mencionado muchas veces, si resulta muy complicado obtener un diagnóstico de dislexia en nuestros hijos, ¿cómo podemos pretender realizar un diagnóstico de forma póstuma? Queda claro, una vez más, el problema en sí mismo del concepto de lo que es la dislexia y de la definición usada para la detección de la misma. Está claro que, sea dislexia u otra Dificultad de Aprendizaje, para cuyo concepto existen también abundantes definiciones (Ver: Manual de Dificultades de Aprendizaje, J. Nicasio García; Ed. Narcea, 3ª ed. 1998), el problema es el concepto mismo de lo que es la dislexia. De la revisión de la literatura está claro que Aaron et al. no hablan de lo mismo que Adelman y Adelman.

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jueves, mayo 21, 2009

En la cuerda floja

Somos conscientes de que desde hace aproximadamente dos años, este Blog no es bien visto por algunos. Con mejor o peor criterio, pero con rigor, publicamos periódicamente comentarios respecto a las noticias y avances que se producen en torno a la dislexia. Y lo que contamos, no siempre gusta. Pero si partimos de la base de que la dislexia, en la medida que nos toca o nos afecta, no nos gusta, no creemos que haya que endulzar la situación escribiendo aquello que algunos quieren leer. Por mucho que se diga, la dislexia no creemos que sea un don. Como hemos mencionado en alguna ocasión, más bien es una putada como consecuencia de la desventaja culturalmente impuesta que significa tener que aprender de forma obligatoria a través de la lecto-escriura.
Como suele ocurrir, casi nadie es profeta en su tierra, y nosotros no vamos a ser una excepción. Uno de los casos más curiosos, al respecto, en relación a la dislexia, es el del oftalmólogo alemán Rudolf Berlin, el que acuñó el término dislexia en 1984 (Über Dyslexie,” Archiv fur Psychiatrie, 1884, vol. 15, 276-278) y tres años después publicó su célebre tratado sobre "Un tipo especial de ceguera para las palabras"



Lo llamativo del tema es que el término dislexia se ha extendido por todo el mundo excepto por Alemania donde se refieren a ella como Legasthenie.
A lo largo de esta última semana hemos visto, de forma reiterada en una serie de recursos en Internet, repetirse una y otra vez el siguiente texto: "Muchos famosos considerados genios han sido disléxicos. Entre ellos encontramos científicos como Albert Einstein o Thomas Edison, artistas como Leonardo Da Vinci o Walt Disney". Como dijo en su momento Dave Smith, director de Walt Disney Archive "la repetición sin refutación es apenas un signo de algo más que una ignorancia generalizada".
De la pretendida dislexia de Leonardo da Vinci hemos escrito hace no mucho. De la de Einstein, Edison y Walt Disney entre otros, lo haremos el jueves que viene.

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jueves, febrero 26, 2009

Sobre la dislexia de Leonardo

La consulta de páginas Web por Internet nos lleva, una y otra vez, a la constante referencia de que Leonardo da Vinci, además de genio, era disléxico y/o tenía TDAH. Resulta cuando menos llamativo que, si en la actualidad es complicado obtener un “diagnóstico” de dislexia en nuestros hijos, se pueda realizar tan fácilmente en personajes ya fallecidos incluso mucho antes de que fueran descritas estas condiciones. En muchas páginas web aparecen listados de disléxicos famosos cuya dislexia es tan cuestionable como la validez del recurso que se hace eco de la presunta dislexia.



Hace poco leíamos unas declaraciones en Internet del Profesor Chapman, Presidente de la International Academy for Research in Learning Disabilities en las que manifestaba abiertamente que Einstein y Churchill no eran disléxicos. De hecho, con ninguna de las diferentes definiciones de dislexia existentes, podríamos “diagnosticar“ de dislexia ni a Leonardo da Vinci ni a Hans Christian Andersen, por citar dos ejemplos. Una de las peculiaridades por las que se dice que Leonardo fue disléxico es por su escritura en espejo de la que hemos hablado recientemente. Leonardo da Vinci era zurdo, lo que provocaba que emborronara fácilmente sus escritos si escribía en escritura estándar, es decir de izquierda a derecha.



No obstante, aunque sí el más popular, no es este el argumento principal para esgrimir la presunta dislexia de Leonardo. Se le atribuyen muchos errores ortográficos en sus manuscritos fruto de su peculiar grafía. Pero vayamos por partes.

1. Sobre el TDAH de Leonardo

En una de las Galerías de Famosos con Déficit de Atención, podemos leer en referencia a Leonardo: “todo le llamaba la atención, saltaba continuamente de una cosa a otra, dejando en general todo por la mitad y postergando indefinidamente aquellas tareas que no le interesaban lo suficiente”. La gran curiosidad de Leonardo, sus impresionantes dotes de observación, no creemos que sean motivo suficiente para un planteamiento de TDAH. Respecto a su inconstancia, su primer biógrafo, Vasari (1511-1574), que aunque no le conoció personalmente estuvo más próximo a él en el tiempo que nosotros, nos da una acertada explicación con respecto a su inconstancia mucho más lógica que la presunción de TDAH, en referencia a por qué no terminó el cuadro La Adoración de los Magos: “porque le pareció que la mano era incapaz de conseguir la perfección del arte, al representar las cosas que él imaginaba; porque mentalmente imaginaba aspectos de la obra tan dificultosos, tan sutiles y maravillosos que jamás podrían las manos expresarlos, alcanzar nunca tal excelencia” (en Vite de' più eccellenti architetti, pittori, et scultori italiani, da Cimabue insino a' tempi nostri).



La inconstancia de Leonardo es más atribuible a su afán de perfeccionismo que a otra cosa. En respuesta del propio Leonardo a su neobiógrafo contextual Leopoldo Bauluz, el personaje creado por Juan Carlos Cubeiro para su Leonardo da Vinci y su códice para el liderazgo, el Maestro responde : "He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido". Y esto lo escribió el propio Leonardo, uno de los más grandes pintores que han existido, hacia el final de sus días. Este interesante libro de Juan Carlos Cubeiro, está planteado como una serie de entrevistas virtuales entre su neobiógrafo y Leonardo da Vinci. Las respuestas del maestro son todas extractos sacados de sus códices. El único pero que hemos encontrado a este libro es que se da por hecho que Leonardo da Vinci era disléxico.

2. Sobre la dislexia de Leonardo

El propio Leonardo se refirió a sí mismo como un Uomo senza lettere, un hombre sin letras. Como no estudió latín hasta su etapa de Milán, sus escritos lo están en la lengua vernácula de la Toscana en la que se crió, sin estudios, debido a su condición de hijo ilegítimo, lo que le privó de un aprendizaje convencional. Leonardo nunca escribió una sola línea con la intención de publicar nada. Es durante su etapa en Milán, con más de 30 años, cuando empieza a escribir sus célebres cuadernos de notas, los mismos en los que algunos se han basado para deducir que Leonardo era disléxico. A este respecto, es más apropiado decir que Leonardo lo que realmente era es caótico. Según García de Zúñiga, traductor de los Aforismos de Leonardo da Vinci, de la compilación de Edmundo Solmi (Leonardo da Vinci, Frammenti letterari o filosofici), “Leonardo no es, ciertamente, lo que suele llamarse un autor fácil. En todo caso, hay que reconocer que no es un autor fácil de traducir. Sin contar las formas y giros dialectales que dan sabor a su prosa, pero oscurecen a veces el sentido, su olímpico desprecio por la gramática y la retórica le hace acumular en una sola página solecismos y bruscos cambios de tema que no podrían traducirse a otra lengua sin afectación intolerable”.
Al respecto, hemos de tener presente que lo que Leonardo redactaba no tenía fin alguno literario, eran cuadernos de notas, con sus errores y correcciones, cuya recopilación y traducción al inglés por Jean Paul Richter en 1888, puede consultarse gracias al Proyecto Gutenberg. En este sentido, habría que recordar o reflexionar sobre lo que es un cuaderno de notas y echar un vistazo a alguno de los nuestros que podamos conservar.
Francesca Romei, en Los Maestros del Arte, Leonardo da Vinci (ediciones Serres 1996), nos ofrece una explicación coherente sobre los cuadernos de notas de Leonardo: "A veces se repite en distintos manuscritos, copia párrafos enteros de libros de otros autores y llena, a veces después de varios años, los espacios en blanco que había dejado en las hojas, no siempre fechadas. La dificultad de ordenar sus escritos con un criterio cronológico es evidente; sin embargo, Melzi (su discípulo) consigue organizar por lo menos parte del material con un criterio lógico y, basándose en un viejo proyecto del maestro, prepara la redacción del Tratado de la pintura, más tarde transcrito en el códice Urbino (…). A la muerte de Melzi, los manuscritos siguen distintos caminos y en parte se pierden. Algunos de ellos nos han llegado fragmentados y mutilados. Nos quedan 3500 páginas, casi siempre escritas por ambas caras con textos y dibujos, reunidas en pequeños cuadernos de apuntes en los que Leonardo anotaba rápidas reflexiones; otros cuadernos más grandes (que había empezado con la intención de dedicarlos a estudios e investigaciones especiales, pero al final acababan llenos de apuntes heterogéneos) y muchas hojas sueltas. Casi todas las páginas están ocupadas por una escritura aparentemente indescifrable, que algunos contemporáneos de Leonardo consideraban un lenguaje secreto, pero en realidad no es más que una escritura trazada de derecha a izquierda por la mano de un zurdo".



¿Por qué tanto interés en utilizar a Leonardo como personaje abanderado de la dislexia? Que Leonardo fue un genio, no cabe la menor duda; que era disléxico es más que dudoso y cuestionable. Pretender asociar dislexia con genialidad es absurdo, son aspectos o cualidades (si podemos calificar la dislexia como una cualidad) independientes. Dicho esto, cada cual puede creer lo que quiera, pero en términos de Juan Carlos Cubeiro: “Y, por supuesto, Leonardo da Vinci no perteneció a ningún priorato de Sión, ni al rosacruz ni a ninguna sociedad secreta similar. Como ha escrito Martin Kemp, el problema del Código (en referencia al Código da Vinci) de Brown no es que se invente la realidad sino el hecho de que al público hoy le cueste entender que la ficción es pura ficción.



(Emblema de Leonardo: un arado inscrito en un óvalo bajo el cual se lee: ningún obstáculo me dobla)

Una última anotación. Hemos hecho referencia a Hans Christian Andersen y su pretendida dislexia. Kihl, Gregersen y Sterum en Dinamarca, estudiaron los manuscritos del escritor danés desde los 20 a los 70 años encontrando un porcentaje de errores insignificantes de 1,7 %, entre 2 y 15 veces más bajo que el de los porcentajes mostrados por sujetos con dislexia. Un análisis estructural de esos errores mostró que se trataron principalmente de errores fonológicos lógicos y admisibles entre los 11 y 70 años en personas sin dislexia, pero no en sujetos disléxicos (Hans Christian Andersen's Spelling and Syntax, in Journal of Learning Disabilities, 2000; 33: 506-519).

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jueves, febrero 12, 2009

Las letras del revés

Por F. Martínez

Hoy no vamos a hablar de cine, aunque bien pudiéramos hacerlo. Ayer, en el 10º Congreso Virtual de Psiquiatría (Interpsiquis 2009) se trató del cine como herramienta ilustrativa en la enseñanza de los trastornos de la personalidad por María de los Angeles López Ortega (Universidad La Salle Morelia, Mexico).
Hace unos meses, durante las II Jornadas de Dislexia en Canarias, en un coloquio con diferentes ponentes e invitados, salió el tema de Leonardo da Vinci y la escritura en espejo o escritura especular. Como es bien sabido, Leonardo da Vinci escribía de derecha a izquierda, lo que se esgrime como una prueba de la dislexia del Maestro.



(Una muestra de la escritura de Leonardo da Vinci en espejo tomada prestada de Museum of Science)

En dicha reunión, todos quedaron bastante perplejos cuando cogí una servilleta y un bolígrafo y escribí algo parecido a lo de la imagen siguiente:



Si bien es cierto que la escritura en espejo puede ser una característica de algunos disléxicos, ello no quiere decir que sea exclusiva de la dislexia. Los árabes, todos, escriben de derecha a izquierda y sólo el 6% son disléxicos. Para un zurdo (como lo era Leonardo) es relativamente sencillo escribir al revés, no tiene especial misterio. Además, la explicación más sencilla de por qué lo hacía, nos la ofrece Protheus en un comentario en Mi otro Blog: Leonardo Da Vinci tenía dos motivos para su escritura especular: uno, que era zurdo y tendía a manchar de tinta sus escritos, pasando la mano sobre la tinta húmeda; dos, que le encantaba el misterio, excitar la fantasía. Por ello, en una época donde pocas personas sabían escribir, este hombre excepcional enredó las cosas aún más. La mayoría de los estudiosos de Leonardo coinciden en esta apreciación.
Además, en palabras que dejó escritas el propio Leonardo: La simplicidad es la suprema sofisticación. Y sofisticados son sus escritos porque, además de escribir en espejo, utilizaba una caligrafía peculiar. Pero a eso, también es fácil de responder.



En la imagen superior, a petición de una buena amiga, hemos ilustrado un ejemplo de los diferentes tipos de escritura de una persona zurda y adisléxica (en terminología de Manuel: Mi dislexia y yo), contrariada (y por tanto ambidiestra), y que, consciente de que su hermano mayor era capaz de leerle lo que escribía en su diario colocando el escrito frente a un espejo, inventó un sistema caligráfico utilizando el alfabeto griego, para dificultar su lectura. Es lo más probable que hiciera Leonardo da Vinci, dificultar su escritura para guardar celosamente sus anotaciones. De hecho, Leonardo no escribió una sola línea para su publicación durante su vida.

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sábado, noviembre 22, 2008

Dislexia y Enfermedad de Transmisión Textual

Hemos hecho referencia con anterioridad al derecho a no leer, el primero de los derechos del lector que recoge Daniel Pennac en su libro Como una novela: "El verbo leer no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo amar..., el verbo soñar..."
El sexto derecho del lector es el derecho al bovarismo, término acuñado por el psicólogo francés Jules de Gaultier derivado del personaje de Emma Bovary de la novela de Gustave Flaubert : "Eso es grosso modo, el bovarismo, la satisfacción inmediata y exclusiva de nuestras sensaciones" (Daniel Pennac). Lo más interesante es que califica el bovarismo como una enfermedad de transmisión textual, concepto que puede aplicarse a innumerables situaciones que se dan en nuestros días debido a la rápida difusión de la información y el conocimiento a través de Internet. Un hecho intrínseco a Internet es el acceso a la publicación en el mismo por cualquier usuario. Y eso está bien. Pero hay que recordar que, por eso mismo, el que se publique algo en la red no es garantía de que sea cierto o riguroso.
Ya nos alertaba de ello, hace algún tiempo, Manuel en Mi dislexia y yo: "Uno de los mayores problemas que tenemos los disléxicos respecto a Internet y la dislexia es la falta de rigor"; y lo hacía en referencia a la reiterativa repetición de que entre el 10 y el 15% de la población es disléxica, preguntándose de dónde salían estas cifras. Él mismo daba la contestación: "Se copian de página a página o se dictan a la prensa". ¿No es esto una enfermedad de transmisión textual?
La falta de rigor en relación a Internet y la Dislexia es muy preocupante. Parece que todo vale: desde que se trate de un DON (a nosotros nos parece más bien una putada) hasta la pretendida Cura de la misma. Reconocemos el legítimo derecho de venta de unos y otros, pero despreciamos el bovarismo de los que por medio del corta y pega se limitan a la perpetuación de los dimes y diretes y la gran cantidad de paja que adorna a la dislexia.
Si realizamos una búsqueda de dislexia en Google, a 22 de Noviembre el resultado es de aproximadamente 1.930.000 páginas.
Desde la incidencia de la dislexia, para la que no hay estudios serios en España, hasta la pretendida dislexia de algunos personajes famosos muertos incluso antes de la descripción de esta condición, la falta de rigor se perpetúa como una enfermedad de transmisión textual alarmante.
"He aquí una cosa que rechazamos cuanto más la necesitamos: el consejo. De mala gana lo escucha quien más lo necesita, a saber: el ignorante" (Leonardo da Vinci, Aforismos). Un consejo: cuestionad todo lo que encontréis en Internet y contrastarlo, incluído este mismo Post.

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