Dislexia sin Complejos

jueves, abril 23, 2015

Los des"concerta"dos

Aunque hoy sea el Día Internacional del Libro y festividad de San Jorge en que es costumbre regalar un libro y una rosa, no vamos a hacer ninguna recomendación literaria. Si bien es cierto que el título de esta entrada sería bastante acertado para toda una revisión sistemática de los pros y los contras del tratamiento con metilfenidato en el Déficit de Atención o TDAH, no seré yo quien la lleve a cabo. En demasiados charcos me he metido a lo largo de mi vida.
Cuando éramos pequeños no existía el Concerta ni el Rubifen o el Medikinet, nombres comerciales todos del metilfenidato (hay unos cuantos más).


Aunque el principio activo fue sintetizado en 1944, no se patentó hasta diez años después para empezar a comercializarse en 1955. Pero fue a partir de los años 90 cuando el metilfenidato empezó a usarse de forma generalizada y exponencial. Hasta entonces, los niños éramos inquietos o, según mi madre, unos trastos. Yo no tengo TDAH, pero estoy seguro que en mi infancia me hubieran diagnosticado de tal por algunas sonadas trastadas cometidas durante mis años escolares. Hubiera sido candidato al Concerta. Mi madre suplía la deficiencia farmacológica de la época con un método muy tradicional: la zapatilla terapéutica. Eso y dar rienda suelta a mi supuesta hiperactividad mandándome a la calle a desfogar esa actividad típica de todo crío. Entonces se podía. Hoy en día resulta complicado mandar a los hijos a jugar a la calle; para empezar, no suele haber sitios para jugar al bote, al churro mediamanga manga entera o a dar patadas a un balón sin el riesgo de romper un cristal, que a veces ocurría, o que te atropelle un coche.
No estoy ni a favor ni en contra del metilfenidato. Como todo medicamento tiene sus indicaciones y sus contraindicaciones. De lo que sí estoy convencido es de que existe un cierto abuso de esta y otras sustancias como consecuencia de algo muy peligroso que llevan a cabo las compañías farmacéuticas: la promoción de la enfermedad.
Los nuestros eran otros tiempos, ni mejores ni peores, sencillamente distintos. Es lo que podría denominarse desde la distancia una generación des"concerta"da.

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jueves, octubre 08, 2009

Viaje alucinante

Viaje alucinante (Richard Fleischer, 1966) es el título de una película de ciencia ficción ganadora de dos Óscars basada en el relato de los escritores Otto Klement y Jerome Bixby. Contra la creencia popular, Isaac Asimov escribió por encargo la novela basada en el guión de la película. Un agente de la CIA, un piloto, dos científicos y una mujer, asistente de cirugía, tripulando un submarino llamado Proteus, son reducidos al tamaño de una bacteria e inoculados en el sistema circulatorio de un científico soviético, especialista en la miniaturización de objetos, que deserta a los Estados Unidos y se encuentra en coma tras un intento de asesinato. La misión: viajar hasta el cerebro, encontrar y destruir el trombo que está por provocarle la muerte.



En los últimos años estamos asistiendo a un viaje alucinante por el cerebro humano gracias al desarrollo de técnicas que permiten su estudio in vivo. Si hasta hace relativamente poco tiempo sólo se disponía del TAC (Tomografía axial computadorizada) y, poco después, de la RMN (Resonancia magnética nuclear), en la actualidad se dispone de técnicas mucho más avanzadas para el estudio de la funcionalidad de un cerebro para las que teníamos que conformarnos con la información derivada simple y llanamente de su estructura.


(Imagen tomada de The Whole Brain Atlas)

La RMN funcional, el SPECT (Single Photon Emission Computed Tomography, en español sería Tomografía computadorizada por emisión de fotón único) o la EMT (Estimulación magnética transcraneal) nos están permitiendo un vertiginoso viaje alucinante sin recurrir a la miniaturización más propia de la ciencia ficción.


(Imagen tomada de The Whole Brain Atlas)


(Imagen tomada de Grupo Hispano-Luso de SPECT Cerebral)

Alguna de estas técnicas se encuentran todavía en fase de desarrollo, más a nivel experimental que de práctica clínica. En concreto la EMT "se está utilizando para el estudio neurofisiológico del cerebro ya que permite, por medio de una inducción electromagnética, la despolarización de neuronas y el efecto a distancia, esto es, y tal y como están poniendo de manifiesto las diferentes técnicas de estudio de neuroimagen, que el procesamiento cognitivo y el comportamiento son consecuencia de interacciones entre regiones cerebrales distantes que se entroncan en redes neurales funcionales. Así, empezamos a entender las enfermedades neuropsiquiátricas como por ejemplo el Parkinson o la depresión, como alteraciones de diferentes circuitos neurales o circuitopatías". Pero estos estímulos, de forma repetida, pueden remodelar la funcionalidad de dichos circuitos gracias a la plasticidad del cerebro. De hecho, la EMT se ha utilizado (aunque de forma experimental) en el Déficit de Atención, entre otros cuadros.


(Imagen tomada de Pacual Leone y Tormos-Muñoz: Estimulación magnética transcraneal: fundamentos y potencial de la modulación de redes neuronales específicas, REV NEUROL
2008; 46 (Supl 1): S3-10)

No resulta descabellado que en un futuro, quizás no muy lejano, la intervención en la dislexia (y las demás Dificultades de Aprendizaje) se oriente hacia unas sesiones de EMT que remodelen los circuitos necesarios para sortear las ectopias presentes en estos casos. Pero eso, actualmente, es ciencia ficción y, por el momento, nuestr@s niñ@s con una dificultad de aprendizaje deberán seguir teniendo necesidad del tradicional apoyo e intervención logopédica adecuada a sus necesidades.

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jueves, junio 04, 2009

Disléxicos famosos (2ª parte)

(Esta entrada es continuación de un post anterior)

Empecemos por Einstein. El que está considerado el personaje más importante del siglo XX, Premio Nobel de Física en 1921, es, además, el abanderado de las listas de personajes famosos disléxicos que tanto abundan en Internet; también de las de personajes con Déficit de Atención e, incluso, se ha llegado a decir que tenía Síndrome de Asperger (Barbara Wolff y Hananya Goodman: The Legend of the Dull-Witted Child Who Grew Up to Be a Genius, en The Albert Einstein Archives). Como no se trata de “trastornos” (por llamarlos de alguna manera) excluyentes, bien pudiera ser que tuviera todos, alguno o ninguno.



Entre los principales argumentos que se esgrimen para “diagnosticar” a Einstein de disléxico figuran el retraso en empezar a hablar y sus supuestas dificultades en la escuela. Einstein entró en la escuela a la edad de seis años, y en contra de la creencia popular lo hizo muy bien. Cuando tenía siete años su madre escribió: "Ayer Alberto recibió su grado, fue de nuevo el número uno, la tarjeta de su informe fue brillante". A la edad de doce años Einstein leía libros de física. A los trece años, después de leer la Crítica de la Razón Pura de Kant, se convirtió en uno de los autores favoritos de Einstein. Por esa época leía, además, a Darwin (Fuente: Audiblox) Según Pais en su libro Sutil es el Señor: La Ciencia y la vida de Albert Einstein (New York, Oxford University Press, 1982), "la creencia generalizada de que era un pobre estudiante carece de fundamento". Marlin Thomas (Albert Einstein and LD: An Evaluation of the Evidence, en J Learn Disabil 2000; 33:149-157) es concluyente y tajante: la revisión de las fuentes bibliográficas indica poca o ninguna evidencia que apoye una supuesta dificultad de aprendizaje, y desmonta uno a uno los argumentos de Aaron et al en su artículo Specific Reading Disability in Historically Famous Persons (J Learn Disabil 1988; 21:523-538). Con respecto a los errores ortográficos de Einstein, es preciso mencionar que dichos errores se refieren a sus artículos en inglés. Al respecto y como mencionan Barbara Wolff y Hananya Goodman en The Albert Einstein Archives, Einstein siempre se expresó de forma correcta en alemán, su lengua materna.

Estamos demasiado acostumbrados a que al pulsar el interruptor de la luz se encienda una bombilla como para darnos cuenta de lo que ha supuesto para la Humanidad este invento atribuido a Thomas Alva Edison (1847-1931). En realidad lo que hizo fue perfeccionar el invento, quien, tras muchos intentos consiguió un filamento que alcanzara la incandescencia sin fundirse. Este filamento no era de metal, sino de bambú carbonizado. Así, el 21 de octubre de 1879, consiguió que su primera bombilla luciera durante 48 horas ininterrumpidas. Edison es otro de los disléxicos famosos más famosos de las listas de disléxicos. Considerado estúpido, insoportable y hasta deficiente mental por alguno de sus profesores, lo cierto es que este chico rebelde se incorporó tarde a la escuela por algunos problemas físicos y que sus problemas en la escuela estaban más relacionados con un comportamiento antisocial que con una supuesta dislexia. De hecho era un lector rápido. Thomas Edison antes de los diez años, ya había leído La Historia de Inglaterra, Declive y caída del Imperio Romano, Historia del Mundo, y la Edad de la razón de Thomas Paine. Su madre le sacó de la escuela debido a los problemas que generaba en la misma, no porque no supiera o pudiera leer.

El siguiente de la lista podría ser Sir Winston Leonard Spencer Churchill (1874-1965) gran estadista, historiador, escritor y orador británico que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1953. Contra lo que se lee habitualmente en Internet, según The Churchill Centre no era disléxico y no tenía ninguna discapacidad de aprendizaje (Churchill Proceedings 1996-97, p. 83). También lo asevera así Jim Golland en su libro Not William — Just Winston (Harrow: 1988), que está considerado como la mejor biografía de este estadista. Churchill lo que tenía era un ceceo que le impedía pronunciar la letra ese, pero ni era tartamudo ni tuvo ninguna dificultad de aprendizaje durante su infancia.

No sabremos nunca si Einstein, Edison, Churchill, Leonardo da Vinci, etc, fueron o no disléxicos. Quizás algún día lo podamos saber con certeza para Einstein; a su muerte, su cerebro fue extraido y preservado por Thomas S. Harvey, patólogo del hospital de Princeton, y gracias al cual se pudo realizar un estudio que fue publicado en Lancet (1999; 353: 2149–53) por Sandra F Witelson, Debra L Kigar, y el propio Harvey: The exceptional brain of Albert Einstein.




El planteamiento en sí mismo es ¿podemos hacer un diagnóstico póstumo de una dislexia u otra dificultad de aprendizaje? Ante el rigor diagnóstico que exigimos en una persona viva, lo que hacemos con los muertos no es más que una mera interpretación a falta de los datos necesarios para una afirmación tan contundente. En nuestra opinión, y creemos que cada cual puede creer lo que quiera, lo importante de estas personas son sus aportaciones científicas, técnicas o artísticas a la Humanidad, que son las que les convierten en genios, no sus presuntas y más que discutibles dislexias. Convertir en disléxicos a estos genios no es más que una operación de marketing en la que no vamos a entrar; consideramos que es lícito aunque no estemos de acuerdo. Podéis pensar que la dislexia es un don, podéis hasta creéroslo, pero no tenéis más que mirar hacia la población reclusa la cual, entre un 35 y un 50% de los internos tienen dislexia u otra dificultad de aprendizaje (Ver: Noticias - Dislexia). El fracaso escolar, al que se encuentran abocados muchos disléxicos, les puede conducir por conductas peligrosas que les acaben convirtiendo en carne de cañón de presidio. Y esa es la triste realidad que debería ser motivo suficiente como para que las administraciones tomaran cartas en el asunto.
Por cierto, resulta llamativo que en ninguna de las listas de disléxicos famosos que hemos consultado, figure Joel David Rifkin, de quien quizás hablemos algún día.

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jueves, febrero 26, 2009

Sobre la dislexia de Leonardo

La consulta de páginas Web por Internet nos lleva, una y otra vez, a la constante referencia de que Leonardo da Vinci, además de genio, era disléxico y/o tenía TDAH. Resulta cuando menos llamativo que, si en la actualidad es complicado obtener un “diagnóstico” de dislexia en nuestros hijos, se pueda realizar tan fácilmente en personajes ya fallecidos incluso mucho antes de que fueran descritas estas condiciones. En muchas páginas web aparecen listados de disléxicos famosos cuya dislexia es tan cuestionable como la validez del recurso que se hace eco de la presunta dislexia.



Hace poco leíamos unas declaraciones en Internet del Profesor Chapman, Presidente de la International Academy for Research in Learning Disabilities en las que manifestaba abiertamente que Einstein y Churchill no eran disléxicos. De hecho, con ninguna de las diferentes definiciones de dislexia existentes, podríamos “diagnosticar“ de dislexia ni a Leonardo da Vinci ni a Hans Christian Andersen, por citar dos ejemplos. Una de las peculiaridades por las que se dice que Leonardo fue disléxico es por su escritura en espejo de la que hemos hablado recientemente. Leonardo da Vinci era zurdo, lo que provocaba que emborronara fácilmente sus escritos si escribía en escritura estándar, es decir de izquierda a derecha.



No obstante, aunque sí el más popular, no es este el argumento principal para esgrimir la presunta dislexia de Leonardo. Se le atribuyen muchos errores ortográficos en sus manuscritos fruto de su peculiar grafía. Pero vayamos por partes.

1. Sobre el TDAH de Leonardo

En una de las Galerías de Famosos con Déficit de Atención, podemos leer en referencia a Leonardo: “todo le llamaba la atención, saltaba continuamente de una cosa a otra, dejando en general todo por la mitad y postergando indefinidamente aquellas tareas que no le interesaban lo suficiente”. La gran curiosidad de Leonardo, sus impresionantes dotes de observación, no creemos que sean motivo suficiente para un planteamiento de TDAH. Respecto a su inconstancia, su primer biógrafo, Vasari (1511-1574), que aunque no le conoció personalmente estuvo más próximo a él en el tiempo que nosotros, nos da una acertada explicación con respecto a su inconstancia mucho más lógica que la presunción de TDAH, en referencia a por qué no terminó el cuadro La Adoración de los Magos: “porque le pareció que la mano era incapaz de conseguir la perfección del arte, al representar las cosas que él imaginaba; porque mentalmente imaginaba aspectos de la obra tan dificultosos, tan sutiles y maravillosos que jamás podrían las manos expresarlos, alcanzar nunca tal excelencia” (en Vite de' più eccellenti architetti, pittori, et scultori italiani, da Cimabue insino a' tempi nostri).



La inconstancia de Leonardo es más atribuible a su afán de perfeccionismo que a otra cosa. En respuesta del propio Leonardo a su neobiógrafo contextual Leopoldo Bauluz, el personaje creado por Juan Carlos Cubeiro para su Leonardo da Vinci y su códice para el liderazgo, el Maestro responde : "He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido". Y esto lo escribió el propio Leonardo, uno de los más grandes pintores que han existido, hacia el final de sus días. Este interesante libro de Juan Carlos Cubeiro, está planteado como una serie de entrevistas virtuales entre su neobiógrafo y Leonardo da Vinci. Las respuestas del maestro son todas extractos sacados de sus códices. El único pero que hemos encontrado a este libro es que se da por hecho que Leonardo da Vinci era disléxico.

2. Sobre la dislexia de Leonardo

El propio Leonardo se refirió a sí mismo como un Uomo senza lettere, un hombre sin letras. Como no estudió latín hasta su etapa de Milán, sus escritos lo están en la lengua vernácula de la Toscana en la que se crió, sin estudios, debido a su condición de hijo ilegítimo, lo que le privó de un aprendizaje convencional. Leonardo nunca escribió una sola línea con la intención de publicar nada. Es durante su etapa en Milán, con más de 30 años, cuando empieza a escribir sus célebres cuadernos de notas, los mismos en los que algunos se han basado para deducir que Leonardo era disléxico. A este respecto, es más apropiado decir que Leonardo lo que realmente era es caótico. Según García de Zúñiga, traductor de los Aforismos de Leonardo da Vinci, de la compilación de Edmundo Solmi (Leonardo da Vinci, Frammenti letterari o filosofici), “Leonardo no es, ciertamente, lo que suele llamarse un autor fácil. En todo caso, hay que reconocer que no es un autor fácil de traducir. Sin contar las formas y giros dialectales que dan sabor a su prosa, pero oscurecen a veces el sentido, su olímpico desprecio por la gramática y la retórica le hace acumular en una sola página solecismos y bruscos cambios de tema que no podrían traducirse a otra lengua sin afectación intolerable”.
Al respecto, hemos de tener presente que lo que Leonardo redactaba no tenía fin alguno literario, eran cuadernos de notas, con sus errores y correcciones, cuya recopilación y traducción al inglés por Jean Paul Richter en 1888, puede consultarse gracias al Proyecto Gutenberg. En este sentido, habría que recordar o reflexionar sobre lo que es un cuaderno de notas y echar un vistazo a alguno de los nuestros que podamos conservar.
Francesca Romei, en Los Maestros del Arte, Leonardo da Vinci (ediciones Serres 1996), nos ofrece una explicación coherente sobre los cuadernos de notas de Leonardo: "A veces se repite en distintos manuscritos, copia párrafos enteros de libros de otros autores y llena, a veces después de varios años, los espacios en blanco que había dejado en las hojas, no siempre fechadas. La dificultad de ordenar sus escritos con un criterio cronológico es evidente; sin embargo, Melzi (su discípulo) consigue organizar por lo menos parte del material con un criterio lógico y, basándose en un viejo proyecto del maestro, prepara la redacción del Tratado de la pintura, más tarde transcrito en el códice Urbino (…). A la muerte de Melzi, los manuscritos siguen distintos caminos y en parte se pierden. Algunos de ellos nos han llegado fragmentados y mutilados. Nos quedan 3500 páginas, casi siempre escritas por ambas caras con textos y dibujos, reunidas en pequeños cuadernos de apuntes en los que Leonardo anotaba rápidas reflexiones; otros cuadernos más grandes (que había empezado con la intención de dedicarlos a estudios e investigaciones especiales, pero al final acababan llenos de apuntes heterogéneos) y muchas hojas sueltas. Casi todas las páginas están ocupadas por una escritura aparentemente indescifrable, que algunos contemporáneos de Leonardo consideraban un lenguaje secreto, pero en realidad no es más que una escritura trazada de derecha a izquierda por la mano de un zurdo".



¿Por qué tanto interés en utilizar a Leonardo como personaje abanderado de la dislexia? Que Leonardo fue un genio, no cabe la menor duda; que era disléxico es más que dudoso y cuestionable. Pretender asociar dislexia con genialidad es absurdo, son aspectos o cualidades (si podemos calificar la dislexia como una cualidad) independientes. Dicho esto, cada cual puede creer lo que quiera, pero en términos de Juan Carlos Cubeiro: “Y, por supuesto, Leonardo da Vinci no perteneció a ningún priorato de Sión, ni al rosacruz ni a ninguna sociedad secreta similar. Como ha escrito Martin Kemp, el problema del Código (en referencia al Código da Vinci) de Brown no es que se invente la realidad sino el hecho de que al público hoy le cueste entender que la ficción es pura ficción.



(Emblema de Leonardo: un arado inscrito en un óvalo bajo el cual se lee: ningún obstáculo me dobla)

Una última anotación. Hemos hecho referencia a Hans Christian Andersen y su pretendida dislexia. Kihl, Gregersen y Sterum en Dinamarca, estudiaron los manuscritos del escritor danés desde los 20 a los 70 años encontrando un porcentaje de errores insignificantes de 1,7 %, entre 2 y 15 veces más bajo que el de los porcentajes mostrados por sujetos con dislexia. Un análisis estructural de esos errores mostró que se trataron principalmente de errores fonológicos lógicos y admisibles entre los 11 y 70 años en personas sin dislexia, pero no en sujetos disléxicos (Hans Christian Andersen's Spelling and Syntax, in Journal of Learning Disabilities, 2000; 33: 506-519).

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jueves, febrero 19, 2009

Dislexia y adopción

Desde hace tiempo sabemos que las Dificultades de Aprendizaje, en concreto la dislexia y el TDAH, tienen una prevalencia más elevada en el colectivo de niños adoptados. Hasta el 50% de los niños adoptados pueden presentar problemas neuropsicológicos, según se puso de manifiesto en una reunión de neuropediatras en Valencia en el año 2003 (Ver noticia). A nosotros nos parecen una cifras muy elevadas.
Según el Portal de Atención Primaria, Fisterra, los trastornos cognitivos y del aprendizaje (no aparecen desglosados) se encuentran entre el 16 y el 32% de los niños adoptados. El TDAH aparece en el 15% de los casos, es decir, más del doble de la incidencia en la población general.
No se sabe a ciencia cierta el por qué de esta mayor frecuencia de aparición. Según Holly van Gulden en su libro Padres Verdaderos Hijos Verdaderos: "La incidencia de problemas de aprendizaje parece ser más alto de lo normal entre los niños adoptados. En este momento, nadie sabe seguro porque es así, pero existen numerosas teorías. Algunos problemas de aprendizaje, como la dislexia, han sido vinculados a la genética. Basado en esta información, algunos expertos creen que los niños adoptados que tienen estos problemas los han heredado de sus padres" (de Adopción por dentro).
Si aceptamos la secuencia: dificultad de aprendizaje - fracaso escolar - conducta disruptiva - embarazo no deseado, no sería descabellado admitir que entre los niños dados para adopción habría una población representativa de aquellos que han heredado los genes para la dislexia de sus padres.
Sin embargo, no deja de ser una hipótesis. Otra posibilidad es que los procesos de migración neuronal implicados en la génesis de la dislexia durante el desarrollo embrionario y posteriormente fetal, puedan verse afectados por causas ambientales (ultrasonidos, stress materno, consumo de drogas u otras sustancias estupefacientes). En un estudio al que se hacía referencia en Noticias-Dislexia, se encontró que los trastornos de aprendizaje y el TDAH son más frecuentes en prematuros con bajo peso al nacer, y se sabe que esto es más frecuente en situaciones que afectan a la madre durante el embarazo: stress, consumo de tóxicos, etc.
De igual forma que el colectivo médico se encuentra sensibilizado para asumir que los niños adoptados son más susceptibles de presentar una mayor incidencia de problemas de índole sanitaria, el colectivo educativo debería hacer lo propio con estos niños. Como leemos en el Blog Adopcion por dentro: "(...) volviendo al tema de la adopción, más que nada al historial de un niño que podría hacerle más vulnerable ante problemas de aprendizaje, creo que la clave es no caer en la trampa de dar por hecho que cualquier dificultad debe de estar relacionada con problemas de aprendizaje que a su vez algunos quieren relacionar directamente con la adopción. Todos los niños pasan por momentos más o menos brillantes en el colegio".

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jueves, diciembre 04, 2008

Conejillos de Indias

Cuando éramos pequeños no existían las actividades extraescolares. La única actividad extraescolar que existía era la de jugar en la calle a la pelota, las chapas, el escondite o las canicas.



El peor castigo era no poder salir a la calle y nuestros padres los sabían:

-O haces los deberes o no bajas a la calle.

Y los hacíamos, mal o bien, pero los hacíamos. Muchas veces, cuando teníamos desesperados a nuestros padres, estos nos mandaban a jugar a la calle. Está demostrado que la actividad física es de lo mejor que hay para el tratamiento del Déficit de Atención, como nos han mostrado Andrea Faber Taylor y Frances E. Kuo en su artículo Children With Attention Deficits Concentrate Better After Walk in the Park publicado en agosto de 2008 en Journal of Attention Disorders (abstract, en inglés). Así, sin quererlo, nuestras madres y nuestros padres hacían una prevención primaria de nuestros posibles distraimientos en la escuela dejándonos bajar a la calle a jugar.

Hoy en día, como los niños no pueden jugar en la calle en muchos casos, hemos inventado las actividades extraescolares: música, piano, danza, gym jazz, gimnasia rítmica, montar a caballo... Y no están del todo mal. Pero si les organizamos la vida hasta el extremo de ocuparles completamente su tiempo extraescolar, ¿cuándo les dejamos jugar? Las actividades extraescolares en muchos de los casos que observamos lo que hacen es evitar que el niño juegue, sólo o con amigos, máxime si, además, propiciamos que los juegos en casa sean sedentarios, individuales o tecnológicos (la Nintendo, la Play, la Wii, etc.), si es que el ver la tele les deja tiempo para ello.
Actualmente, ser disléxico es sinónimo de una apretada agenda extraescolar: logopeda, clase de apoyo, terapia visual, ejercicios rítmicos, quizás terapia de Bérard y un largo agotador compendio de otras actividades. Con el agravante de que, además, tienen que hacer los deberes.



Y como suelen ser actividades impuestas, lo mejor que les puede suceder en muchos casos es que sean castigados para librarse de ellas, con lo que estamos de alguna manera premiando el mal comportamiento en el que se refugia para evitar una actividad que no suele agradarle. Como se cansa de la actividad y acaba manifestándolo, concluímos que no funciona y buscamos otra que ocupe el espacio de tiempo que ocupaba la anterior. El niño disléxico se ha convertido en un pobrecillo conejillo de Indias en el que se experimenta todo aquello que ofrece el mercado ante la angustia de los padres frente a la dificultad de aprendizaje. Creemos que por intensificarles la agenda mejoramos la situación. Como expresó el neuropediatra del Hospital de la Zarzuela (Madrid) Alberto Fernández Jaén en el II Congreso Nacional de TDAH (Madrid, enero 2008), "cualquier actividad que libere al niño de realizar los penosos deberes del colegio, y que los padres, por tanto, dispongan de un tiempo en el que se perciba que se genera un menor conflicto, tendrá como consecuencia el que se asevere que aquello funciona", sea la terapia de Bérard o el aprendizaje del juego de la peonza, por otro lado más divertido.

Quizás se adelante mucho más dejándoles, simplemente, jugar.
Hagamos lo que hagamos, debemos tener en cuenta que lo peor que podemos hacer con un niño es robarle su infancia.

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jueves, diciembre 20, 2007

Dos importantes avances científicos se publican hoy en la revista Neuron

La prestigiosa revista Neuron (Volume 56 Issue 6: December 20, 2007) publica hoy dos artículos que tienen una gran trascendencia en el conocimiento del aprendizaje y del Síndrome de la fragilidad del cromosoma X. En el artículo Abstract Coding of Audiovisual Speech: Beyond Sensory Representation, los autores han detectado las áreas del hemisferio izquierdo llamadas pars opercularis y planum polare que codifican el lenguaje a un nivel abstracto. Un resúmen de este trabajo, en español, es publicado por la revista Jano.
El otro trabajo es mucho más llamativo, con el título Correction of Fragile X Syndrome in Mice, Dölen G. et al, aseguran haber sido capaces de corregir el retraso mental en roedores inducido de forma genética. Este descubrimiento confirmaría la teoría según la cual los numerosos síntomas neurológicos y psiquiátricos del síndrome del cromosoma X frágil (FXS) provienen de un fallo del receptor mGluR5 que tiene una función química crucial en el cerebro. Y os preguntaréis: ¿qué tiene que ver el Síndrome X frágil con la Dislexia? La respuesta es: nada. Ahora bien, los niños con este síndrome presentan, con una muy elevada frecuencia, problemas de aprendizaje, así como déficit de atención con o sin hiperactividad. La existencia del retraso mental, característico de este síndrome, es lo que hace que, según la clasificación internacional de enfermedades (CIE-10), la codificación de las dificultades de aprendizaje o del TDAH, pasen a un segundo plano. Cualquier investigación que arroje luz con respecto al funcionamiento del cerebro y cómo este se organiza para el complejo y prolongado proceso de aprendizaje, es objeto de nuestro interés. Además, se trata de una noticia muy esperanzadora para los familiares de niños con Síndrome X frágil. Este síndrome es una de las causas más frecuentes de retraso mental, con una incidencia de 1 por cada 1500 niños recién nacidos. Una característica del fenotipo de este síndrome, presente hasta en un 80% de los casos, es el macroorquidismo, esto es, un tamaño de los testículos mayor de lo normal, lo que puede ser motivo de detección precoz durante las revisiones del niño sano. Hace unos años publicábamos dos artículos relacionados, precisamente, con la patogénesis del macroorquidismo en relación al Síndrome X Frágil, también llamado Síndrome de Matin-Bell: Light and Electron Microscopic Study of Four Cases (Hum Pathol 1992; 23:1011-1018), y Macro-Orchidism: a Clinicopathological Approach (J Urol 1994; 151:1155-1161).

Un comentario, en español, del artículo publicado hoy en Neuron puede leerse en Noticias Yahoo.

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