Dislexia sin Complejos

jueves, noviembre 27, 2014

Rapeando con la dislexia

La noticia, cuando menos llamativa y curiosa, merece alguna consideración en este blog sobre dislexia en el cual tratamos por igual un roto que un descosido. En la reciente 8th Nordic Conference on Human-Computer Interaction (NordiCHI2014), celebrado en Helsinki, Finlandia, se presentó un trabajo firmado por Tittarelli M, Marti P y Peppoloni D, de la Universidad de Siena (Italia) , titulado Rapping Dyslexia: Learning Rhythm, Rhyme and Flow in Dyslexic Children. El artículo presenta el diseño de un estudio que se inspira en la música rap como una forma de contar historias rítmicamente con instrumentos sencillos para el acompañamiento. Ritmo, rimas y fluidez son las principales características de la música rap. Los autores tratan de aplicar los principios de rap y la dinámica musical a un campo muy específico de aplicación: la intervención en la dislexia. La hipótesis es que la música rápida, divertida, acompañada de la expresión corporal, podría compensar el tratamiento cognitivo generalmente usado en la intervención de la dislexia, y evitar la necesidad de que los niños participen en ejercicios cognitivos abstractos que son a menudo frustrantes y suelen traducirse en una falta de motivación. Se trata solo de una descripción del proyecto y, además, no hemos podido acceder libremente al trabajo original, pero merece una mención y un seguimiento que estamos llevando a cabo. El rap tiene calado entre la gente joven y hemos encontrado alguna referencia, que debe ser confirmada aún, a raperos disléxicos que utilizan este estilo musical de origen afroamericano.como forma de expresión artística.
Os dejamos con este rap de Geoff Schmidt titulado Advocacy Rap for Dyslexia, en el que hemos trabajado para subtitularlo en español. Se trata de una explicación de lo que es la dislexia por medio de la música a través de una canción.



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jueves, julio 03, 2014

Dislexia y maltrato

Creíamos saber y estar al corriente de casi todo lo que sucede en relación a la dislexia, pero nada de eso. No dejan de sorprendernos cosas que, la mayor parte de las veces, nos causan una muy incómoda pesadumbre. Sabemos que la dislexia, la puta dislexia, está muy asociada a fracaso escolar, al bullying (acoso escolar), a conductas disruptivas e incluso a delincuencia; y más todavía a un generalizado maltrato institucional que ni sabe ni quiere cómo poder hacer algo por las personas con dislexia. Pero ese es otro tema.
Esta misma semana hemos tenido conocimiento de la publicación de un estremecedor artículo científico en la revista Journal of Interpersonal Violence (doi: 10.1177/0886260514540808, en su versión online de 30 de junio): The Association Between Childhood Physical Abuse and Dyslexia. Findings From a Population-Based Study (Esme Fuller-Thomson y Stephen R. Hooper), esto es, asociación entre maltrato físico en la infancia y dislexia.
En este estudio realizado por investigadores de la Universidad de Toronto y la Universidad de Carolina del Norte, sobre una muestra de Saskatchewan y Manitoba Canadian Community Health Survey (CCHS) de 2005, mayores de 18 años y un total de 13054 encuestados válidos, encontraron que un tercio de los adultos con dislexia habían sufrido malos tratos en la infancia. En concreto el 34,8% de los adultos con dislexia frente a un 7,2% de adultos sin dislexia. Nos estamos refiriendo a malos tratos físicos (physical abuse). Esto representa una odds ratio siete veces mayor que, incluso cuando se corrigió con ajustes adicionales, llegó a ser seis veces mayor. La odds ratio es una forma de cuantificar en estadística la probabilidad de establecer un riesgo de algo en una población determinada.
Es evidente que este trabajo precisa de investigación adicional y de nuevos estudios para determinar causas y por qués, pero, como dice unos de los autores en una entrevista para el diario de la Universidad de Toronto, (Fuller-Thomson): Aunque no sabemos las causas entre la asociación maltrato infantil-dislexia, el que haya un tercio de los adultos con dislexia que refieren haber sufrido malos tratos en la infancia hace que sea importante que los profesionales de atención primaria de la salud, así como los de las escuelas que trabajan con niños con dislexia, estén alertas a cualquier posible manifestación de maltrato infantil.
A mi me resulta muy preocupante.



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jueves, octubre 17, 2013

La dislexia con renglones torcidos

Hace un tiempo escribíamos en este blog: Dentro de una década, o quizás menos, se podrá poner de manifiesto muchas de las tonterías que, con el mejor criterio actual, es indudable que estamos contando desde los blogs en relación a la dislexia. La dislexia es un puzzle que, a día de hoy, todavía estamos montando pieza a pieza.
Planteábamos nuestras andanzas como un paseo por la dislexia, algo que han hecho otros, como Vicent Prieto y su Un passeig per la dislèxia en una conferencia hace casi un año en la Associació Cultural Octubre, en Valencia, con la colaboración de la Asociación Valenciana de Dislexia y Otras Dificultades de Aprendizaje (AVADIS).
En otras ocasiones, hemos planteado esas andanzas más que como un paseo, como un viaje: un viaje alucinante o incluso un viaje al centro de la dislexia. Pero el mensaje no ha variado en todo este tiempo porque aún no ha pasado esa década que pueda originar un verdadero vuelco para la dislexia. En el enlace con el empezábamos este post hacíamos mención al Dr. Josep Artigas, del Centre Mèdic Psyncron y su artículo Dislexia: enfermedad, trastorno o algo distinto [REV NEUROL 2009;48 (Supl. 2):S63-S69], y escribíamos lo siguiente:
En este trabajo, el Dr. Artigas realiza un interesante paseo por la dislexia dejando claro que no se trata ni de una enfermedad ni de un trastorno. Estaría bien que la prensa dejara de referirse a la dislexia como una enfermedad, como habitualmente leemos, y que nosotros dejáramos de usar términos médicos que alimentan esa confusión, como es el caso de diagnóstico y tratamiento. Resultaría más apropiado hablar de detección e intervención. En relación a la dislexia como trastorno, Artigas escribe: el principal motivo por el que se ha elegido la denominación de "trastorno" se debe a que los autores no han encontrado otra mejor (...) Así las cosas, en palabras del propio Artigas, parece que el término que encaja mejor con la conceptualización de la dislexia es una desventaja, una desventaja ante una imposición cultural.
Y sin embargo seguimos encontrando, una y otra vez, continuas referencias a lo mismo, a trastorno en lugar de desventaja, así como otros muchos calificativos que a menudo nos chirrían a muchos de los que andamos metidos en esto. Lo principal, lo importante, no obstante, es que siga estando y hablándose de la dislexia; y más en estos tiempos difíciles en los que los recortes en Educación amenazan a los más desfavorecidos, a los náufragos del aprendizaje. Aunque sea con renglones torcidos, que la desmotivación y el desánimo no nos impida seguir tratando de la dislexia; eso sí, como lo que es: una desventaja culturalmente impuesta.


(Imagen tomada prestada del blog: Be Literature)

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jueves, mayo 12, 2011

Quién es quién

Ante la ausencia de noticias relevantes por el momento en relación con la dislexia, hemos retomado algo que habíamos anunciado con anterioridad. Desde este blog, así como desde Noticias - Dislexia, llevamos a cabo una divulgación de los avances científicos más novedosos en relación a esta desventaja. Hemos citado a muchos autores y a sus respectivos trabajos, ahora hemos decidido ponerles cara y contaros algunas cosas de estas personas que llevan a cabo un trabajo serio y riguroso en el campo de las Dificultades de Aprendizaje (DA).

Sally Shaywitz
Es Co-Directora del Yale Center for Dyslexia and Creativity, de la Yale University School of Medicine y, junto a su marido, el Dr. Bennett Shaywitz, uno de los autores más prolíficos en las DA en general y en la dislexia en particular. Su trabajo se ha basado fundamentalmente en la búsqueda de un modelo teórico para comprender la dislexia, así como en los estudios epidemiológicos y neurobiológicos de esta entidad. No en vano es Directora del Connecticut Longitudinal Study un estudio de cohortes que realiza un seguimiento de la escolarización de niños desde 1983.
Es autora (o co-autora) de más de 200 artículos científicos y capítulos de libros, incluyendo el best-seller Overcoming Dyslexia: A New and Complete Science-Based Program for Reading Problems at Any Level (Knopf, 2003) y miembro (o quizás deberíamos decir miembra en referencia a nuestra ex-ministra de Igualdad Bibiana Aido) del Institute of Medicine of the National Academy of Sciences.
Uno de sus últimos relevantes artículos publicados es Uncoupling of reading and IQ over time: empirical evidence for a definition of dyslexia (Psychol Sci. 2010; 21:93-101), en el que cuestionan el papel del CI en la dislexia.




(Sally Shaywitz y su marido Bennett Shaywitz)

Frank Ramus
Es investigador del CNRS (Centre Netional de la Recherche Scientifique) en el Laboratoire de Sciences Cognitives et Psycholinguistique, Department of Cognitive Studies, en París. Su curriculum no es tan extenso pero ello se debe a que es uno de los investigadores más jóvenes en el panorama internacional (39 años). Su campo de investigación es la adquisición del lenguaje en los niños y los trastornos relacionados con ello: dislexia del desarrollo, TEL (trastorno específico del lenguaje) y autismo, principalmente.
Su artículo Neurobiology of dyslexia: A reinterpretation of the data (Trends in Neurosciences 2004; 27:720-726), es en el que está inspirado nuestra presentación sobre ¿Qué es la dislexia? utilizando simpáticas hormigas.



Albert Galaburda
Junto a Glenn Rosen, ambos del Dyslexia Research Lab del Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston, describió las ectopias (microgirias) neuronales en los cerebros de personas con dislexia. Más de 130 artículos en revistas científicas avalan su curriculum, así como el ser miembro del comité editorial de revistas como Dyslexia, Cognition, Journal of Learning Disabilities, Neuroimage o Brain & Cognition, por citar algunas.




(Albert Galaburda y Glenn Rosen)

Uta Frith
Nacida en la Alemania nazi, la doctora Frith trabaja en el Institute of Cognitive Neuroscience del University College London y es experta en autismo y dislexia. Su libro Autism: Explaining the Enigma (Blackwell Publishing 1989; 2ª ed. 2003) es un clásico en los denominados trastornos del espectro autista. Una anécdota, hace unos años, en la sala de espera de un consultorio local, nos encontramos dicho libro en español (Alianza Editorial, 1993). Durante unos meses estuvo en administración por si lo reclamaba su dueño/a. En vista de que no fue así, nos acabamos quedando con el libro. No cabe duda, la dislexia nos persigue.
La página personal de la Dra. Frith es una de las más originales y hermosas que hemos consultado.



Stanislas Dehaene
Es Director del INSERM-CEA Cognitive Neuroimaging Unit y Profesor del Collège de France. Con más de 200 publicaciones en revistas científicas y capítulos de libro, Dehaene es una eminencia internacional en lo que se denomina cognición numérica y una de las DA menos conocidas, la discalculia. Citado en este blog a propósito de su libro más famoso Les neurones de la lecture (Paris: Odile Jacob, 2007) o Reading in the brain (New York: Penguin, 2009), es una lectura obligada para entender mejor el proceso lector en el cerebro.
Además es miembro del comité editorial de revistas como Science, PLOS Biology y Neuroimage.
Con Gibrat, es autor de dos documentales, uno de ellos Dans le secret de nos émotions ha sido galardonado con varios premios de Festivales de Cine Científico.



Maryanne Wolf
Es directora del Center for Reading and Language Research de la Tufts University, donde ella es Profesora Asociada en Desarrollo Infantil. Es autora del libro Proust and the Squid, del que hemos hablado en alguna ocasión. En español el libro se titula Cómo aprendemos a leer (Ediciones B, 2008).
Wolf es uno de los principales defensores de la Hipótesis del Doble Déficit en la dislexia: The question of naming-speed deficits in developmental reading disability: An introduction to the Double-Deficit Hypothesis (Journal of Learning Disabilities, 2000; 33: 322-324).



Russell Barkley
Con más de 200 artículos y capítulos de libro, el Dr. Barkley es una autoridad mundial en TDA. Es profesor en el Departmento de Psiquiatría del SUNY Upstate Medical University, Syracuse. Tuvimos oportunidad de escuchar su disertación sobre el TDAH como un trastorno de las funciones ejecutivas en el II Congreso Nacional de TDAH (Madrid, 2008).



Hay muchos más, obviamente. De unos hemos hablado ya (Grigorenko, por ejemplo) y de otros hablaremos pronto (Pennington, a propósito del déficit múltiple en la dislexia), pero para muestra vale un botón. Además, nos queda quién es quién en España.

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jueves, diciembre 09, 2010

¿Y si todo fuese por culpa de la gripe?

Y no nos estamos refiriendo a la gripe A que tanta alarma social generó hace un año y pingües beneficios a unas cuantas industrias farmacéuticas. La reciente publicación del artículo Perinatal photoperiod imprints the circadian clock (Ciarleglio ChM, et al) en la revista Nature Neuroscience, nos ha llevado a indagar acerca de cómo la estación del año en la cual se nace puede afectar a diferentes aspectos de la personalidad y predisponer o hacernos más vulnerables a ciertas enfermedades. Y tampoco nos estamos refiriendo a la astrología.
Aunque un poco antiguo, en su artículo Season of Birth and Neurodevelopmental Disorders: Summer Birth is Associated with Dyslexia (Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry; 1993, 32:612-616), Livingston y colaboradores encontraron una mayor incidencia de dislexia en niños y niñas nacidos en los meses de mayo, junio y julio. Según los investigadores, este modelo estacional podría resultar de la exposición de las mujeres, durante su segundo trimestre de embarazo, al virus de la gripe.



Hace poco escribíamos en este mismo blog:
Todas las dislexias (excepto las dislexias adquiridas) son congénitas o perinatales (aunque sean conceptos diferentes); esto es, cualquier factor genético, físico, químico o biológico (ejemplo una infección) que interfiriese en el proceso de migración neuronal provocando ectopias en determinadas áreas del cerebro, podría ser susceptible de desencadenar esta desventaja.
El origen genético de la dislexia está suficientemente demostrado como para plantearnos dudas al respecto a estas alturas. No obstante, es cierto que en algunos casos de dislexia no se consiguen detectar los marcadores genéticos de la dislexia. El artículo de Livingston y colaboradores, aunque antiguo, merece una reflexión, ya que, como mencionábamos nosotros, un agente biológico podría interferir en los procesos de migración neuronal en la dislexia.
Los virus son entidades microscópicas que sólo puede multiplicarse dentro de las células de otros organismos. Para ello precisan de la célula huésped y de la integridad de todas sus funciones biológicas y bioquímicas. La manera en cómo los virus interfieren en estas funciones es algo todavía desconocido en muchos casos. Pero no es descabellado pensar que células embrionarias, en contacto con un determinado virus, vean alteradas sus funciones básicas: la diferenciación y la migración. Que haya genes que codifiquen proteínas que se comporten como agentes quimiotácticos implicados en la migración celular, implica la existencia de receptores encargados de responder a dichas señales. Una infección vírica podría, al menos en teoría, interferir en la producción de dichos receptores, dando el mismo resultado que una inadecuada expresión celular de un gen implicado en la producción de un factor quimiotáctico.
En cualquier caso, el trabajo de Livingston necesitaría ser avalado por estudios más amplios. Por ejemplo, ¿aumenta la incidencia de dislexia en los nacidos en un determinado año coincidiendo con un pico epidémico de gripe estacional en dicho año?
No deja de resultar cuando menos curioso, ¿y si al final todo fuese por culpa de la gripe?

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jueves, septiembre 23, 2010

Otoño y dislexia

Esta madrugada hemos entrado oficialmente en el otoño en el Hemisferio Norte a la 5 horas y 9 minutos (hora de España). Un otoño que promete ser interesante para la dislexia, como casi todos los años (Ver: Noticias-Dislexia).
Para empezar, nos hemos despertado con el artículo Cholinergic Enhancement Augments Magnitude and Specificity of Visual Perceptual Learning in Healthy Humans (Rokem A, Silver MA) de la Universidad de California y publicado on-line en la revista Current Biology.
En este trabajo, los investigadores llevaron a cabo un ensayo doble ciego en voluntarios sanos con el medicamento Aricept (Donepezilo), un inhibidor de la colinesterasa que se se utiliza para tratar las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer y la demencia. Se ha sugerido que la acetilcolina interviene en los procesos que regulan el aprendizaje mediante la mejora de las respuestas de las neuronas corticales sensoriales a los estímulos conductualmente relevantes. En este estudio, los autores provocaron un aumento de los niveles sinápticos de la acetilcolina en los cerebros de los sujetos humanos sanos con el Aricept y midieron los efectos de esta mejora colinérgica en el aprendizaje perceptivo visual.
Para los autores de este trabajo, técnicas de aprendizaje perceptivo visual se utilizan para ayudar a pacientes con condiciones clínicas tales como la dislexia y la ambliopía (...) y en estudios adicionales encontramos que los inhibidores de la colinesterasa aumentan la eficacia de los tratamientos de percepción de aprendizaje para estos pacientes.
Obviamente no es cuestión de utilizar el Aricept para el tratamiento de la dislexia (ver: ¿Tratamiento farmacológico de la dislexia?), pero sí es cierto que el investigar cómo actúan determinados fármacos en el Sistema Nervioso Central nos ayuda a conocer mejor su funcionamiento y qué es lo que falla en determinadas situaciones como en el caso de la dislexia.



SPECT [Single Photon Emission Computed Tomography] cerebral de un paciente con los primeros síntomas de enfermedad de Alzheimer.

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jueves, junio 24, 2010

Uomo senza lettere

Cuando publicamos la entrada en este blog titulada Sobre la dislexia de Leonardo, teníamos conocimiento de un artículo que defiende el punto de vista contrario, si bien, como no pudimos acceder al mismo para cotejarlo por aquél entonces, lo silenciamos, como hacemos habitualmente con todas aquellas fuentes que no tenemos ocasión de contrastar, sean del signo que sean. Se nos podrá acusar de muchas cosas a los editores de este blog, pero no de practicar la perpetuación del corre ve y dile o el copia y pega tan lamentablemente habitual en el ciberespacio.
Hoy vamos a hacer referencia a ese trabajo después de un minucioso análisis del mismo tras haber tenido acceso a dicho artículo gracias a los servicios de documentación de la Biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, habituales colaboradores nuestros y principales proveedores de los trabajos que aquí solemos citar y dar difusión.
El artículo científico en cuestión es Leonardo da Vinci, Omo Sanza Lettere: A Case of Surface Dysgraphia? de Giuseppe Sartori (Cogn Neuropsychol 1987; 4:1-10). Se trata de un análisis serio y riguroso en el que se analizan las manifiestas irregularidades en la escritura del genio del Renacimiento. Sartori analiza las posibles causas de la disgrafía de Leonardo de forma meticulosa. Desde las peculiaridades de la lengua toscana, gramaticalmente, en tiempos de Leonardo, hasta la posibilidad de que se tratase de un caso de dislexia o, más propiamente hablando, ya que no sabemos nada de su capacidad lectora, de un caso de disgrafía, para lo que compara los errores gramaticales de Leonardo con el de un caso actual de dislexia en un varón de 15 años. Además, Sartori compara los escritos de Leonardo con los de otros contemporáneos suyos, como es el caso de Miguel Ángel o Francesco Melzi, su discípulo, encontrando que los errores de Leonardo son mucho más frecuentes que los de estos otros autores. Curiosamente Miguel Ángel es otro artista que suele figurar en las listas de disléxicos famosos.
Los errores gramaticales de Leonardo más frecuentes son los que hacen referencia a la homofonía de las palabras, esto es, que suenan de igual modo que otra, pero que difieren en el significado. Para Sartori, esta es la principal prueba de la disgrafía de Leonardo. Y, efectivamente, es una característica importante de la dislexia, pero también de las personas con escasos estudios o poca práctica en la lectoescritura: se escribe como les suena.
Este es el punto crucial del debate sobre la presunta dislexia de Leonardo. Hace pocas entradas, hacíamos referencia a Sancho Panza y la dislexia y decíamos, a propósito de la definición de dislexia de la Federación Mundial de Neurología, que se trata de "un trastorno (preferimos desventaja) que se manifiesta por la dificultad para el aprendizaje de la lectura a pesar de una educación convencional, una adecuada inteligencia y oportunidades socioculturales.
De la infancia de Leonardo sabemos muy poco, pero sí sabemos que no tuvo la educación convencional de su época debido a su condición de hijo ilegítimo. Cuando Leonardo se refería a sí mismo, lo hacía en los términos de uomo senza lettere, un hombre sin letras, consciente de esa falta de aprendizaje que le hacía despreciar todo lo referente a la letra, como bien muestra en sus Aforismos. Como dijimos ya, quizás Leonardo fuese disléxico pero, sensu stricto, no tuvo la oportunidad de demostrárselo al mundo al no poder aplicársele la mayoría de las definiciones de dislexia existentes por las limitaciones que estas aportan.



Estatua de Leonardo en la Piazza della Scala de Milán.

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jueves, abril 22, 2010

Música y dislexia

Mañana día 23 se celebra el Día Internacional del Libro, pero nosotros vamos a hablar de música, música y dislexia. Como en nuestra entrada anterior hicimos ya referencia al Día del Libro y todo el mundo hablará de ello, nosotros hemos querido cambiar un poco el registro. Además, hoy es jueves y tenemos que hablar también de cine, ya sabéis los jueves dislexia. Quizás deberíamos haber titulado este post Música, Cine y Dislexia.
Nos ha llamado la atención que, con algo más de un mes de diferencia, dos artículos científicos con resultados contradictorios, se hayan divulgado y no haya habido comentarios al respecto. Al menos en el ciberespacio castellanoparlante. En el pasado mes de febrero, Nina Kraus, de la Northwestern University, con motivo del meeting anual de la American Association for the Advancement of Science, presentaba su trabajo Cognitive-Sensory Interaction in the Neural Encoding of Music and Speech. Según Kraus, la experiencia musical puede mejorar los procesos auditivos que son muy a menudo deficientes en la población con dislexia del desarrollo y el autismo.



Hace unas semanas, José Morais y colaboradores de la Free University of Brussels, publicaban el artículo Music and dyslexia en la revista International Journal of Arts and Technology (IJART). Lengua y la música son aparentemente rasgos exclusivamente humanos y muchos investigadores han tratado de encontrar vínculos directos entre los dos. Partiendo de una presunta asociación ente el aprendizaje de la música con la intervención en las dificultades del lenguaje se ha desarrollado toda una oferta terapéutica. Dada la importancia social de la alfabetización, el papel de la música para ayudar a los pobres lectores o disléxicos a superar sus dificultades, han estado a la vanguardia de la terapia durante muchos años. Según Morais este concepto se basa en estudios que por lo general son deficientes en dos aspectos: las deficiencias metodológicas empleadas; y el planteamiento de causalidad explícita entre la amusia y la dislexia.
Como no hemos tenido acceso a ninguno de los dos trabajos citados, no tenemos elementos de juicio suficientes (y necesarios) como para entrar de lleno en el tema. Sólo mencionar que la controversia está servida y que se necesitarán nuevos estudios, serios y rigurosos, para poner luz en este tema.

Partiendo de nuestra afición a las hormigas, hemos querido ilustrar el tema con la deliciosa imagen de unas hormigas sobre un pentagrama del artista italiano Fabio Vettori.

Independientemente de si la musicoterapia es o no útil para la intervención en la dislexia, lo que sí se puede asegurar es que la música es un camino que siguen muchas personas con dislexia. Y ahora toca hablar de cine. Dan Evans acaba de terminar su película Musik que trata de una chica con dislexia, Krissy, que lucha en el cotidiano mundo de la escuela frente a la típica etiqueta de ser una estúpida. Tras interesarse por el saxofón, Krissy está decidida a demostrar al mundo que el ser disléxico no significa que se sea estúpido.



La película es más que probable, como casi siempre, que no se estrene en España, pero haremos por conseguirla para nuestra filmoteca de cine y dislexia. Por el momento, podéis ver el tráiler de este film en youtube.

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jueves, abril 08, 2010

El patito feo

Nos gustaría poder adelantaros una noticia producida ayer mismo, pero debemos ser elegantes y dejar que sean los propios protagonistas quienes os la cuenten. Transcurrido el paréntesis de la Semana Santa, nuestros pequeños náufragos del aprendizaje como les hemos calificado en alguna ocasión, vuelven a enfrentarse a la dura tarea del aprendizaje convencional, ese mismo que, por ser convencional, les amarga la existencia día a día. Este tercer trimestre va a ser el más duro y el más estresante del curso.

Queremos hablaros hoy de uno de los cuentos clásicos más famosos del escritor danés Hans Christian Andersen, El patito feo, adaptado en innumerables ocasiones para el cine. Una de esas versiones (The Ugly Duckling, Jack Cutting 1939) de la factoría Disney, obtuvo el Óscar al mejor cortometraje de animación en el año 1940.







La historia no os la vamos a repetir aquí de tan conocida que es. El cortometraje al que hemos hecho referencia podéis verlo en YouTube. Siempre hemos encontrado en la historia del patito feo una referencia al ser y sentirse diferente con respecto a los demás y la exclusión que ello puede conllevar. Hace tiempo emprendimos una presentación acerca de las consecuencias de la dislexia en la que partíamos de la historia del patito feo. Y es que un niñ@ con dislexia es como un patito feo, rechazado por ser diferente, por tener que aprender de otra manera. El cuento termina bien, con una moraleja interesante: Poco importa que se nazca en el corral de los patos, siempre que uno salga de un huevo de cisne; pero la realidad, con respecto a la dislexia, puede ser otra muy distinta. El patito feo acaba encontrándose con sus iguales, pero ¿y si diera con, por ejemplo, unas malvadas urracas u otras compañías poco recomendables como el Pinocho de Carlo Collodi? En la vida real, el daño a la autoestima de las personas con dislexia puede llegar a ser tal que les induzca a seguir caminos poco recomendables. Por eso es importante trabajar la autoestima de estos niños y niñas, para que puedan decir como el protagonista, al final del cuento:
"Rizó entonces sus alas, alzó el esbelto cuello y se alegró desde lo hondo de su corazón. Jamás soñé que podría haber tanta felicidad, allá en los tiempos en que era sólo un patito feo".

Hans Christian Andersen es un escritor que figura en las listas de disléxicos famosos que tanto abundan por Internet. Como hicimos referencia en su momento (ver entrada) Kihl, Gregersen y Sterum, tras estudiar los manuscritos del escritor danés desde los 20 a los 70 años, no encontraron evidencias de la posible dislexia del autor (Hans Christian Andersen's Spelling and Syntax, in Journal of Learning Disabilities, 2000; 33: 506-519).

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jueves, noviembre 05, 2009

Con la dislexia a cuestas

Periódicamente se publican noticias o artículos cuestionando la existencia de la dislexia. Si en enero de este mismo año, el parlamentario por el partido laborista en el Reino Unido, Graham Stringer, publicaba Dyslexia is a myth y hacíamos referencia a ello en este mismo blog, el pasado sábado aparecía publicado en Right Side News un artículo titulado The Truth About Dyslexia en el que defienden que la dislexia es una discapacidad artificial creada por las escuelas utilizando métodos de lectura errónea. Estamos demasiado acostumbrados a este escepticismo sobre la dislexia como para que este tipo de noticias nos asombre. Y no es de extrañar; hemos repetido muchas veces que el gran problema de la dislexia es la dislexia en sí misma. Llevamos más de cien años tratando de definir qué es la dislexia con escasos resultados y eso da pie a que surjan corrientes escépticas en torno a ella: ¿cómo puede existir algo que ni los que defienden su existencia pueden precisar lo que es?
Los que tenemos algún tipo de relación con la dislexia sabemos qué es; otra cosa muy distinta es que seamos capaces de definirla o explicarla. El que haya tantas definiciones de dislexia lo que nos indica es que ninguna es completamente satisfactoria. Para los investigadores esto representa un problema crucial. Para poder comparar los resultados de diferentes trabajos científicos hay que tener en cuenta que se debe partir de premisas iguales y métodos similares. Es por esta razón por la que, en el campo de la investigación, se empleen definiciones de tipo restrictivo, como es el caso de la definición de la World Federation of Neurology (1968): trastorno que se manifiesta por la dificultad para el aprendizaje de la lectura a pesar de una educación convencional, una adecuada inteligencia y oportunidades socioculturales. Depende fundamentalmente de alteraciones cognitivas cuyo origen frecuentemente es constitucional. ¿Quiere esto decir que la dislexia no puede coexistir con un coeficiente intelectual bajo? En absoluto, pero los investigadores necesitan acotar el término y despojarlo de todo aquello que puede representar un elemento de distorsión en la investigación. Con esta definición es indudable que quedan fuera muchos de los que en un campo más operativo, atendiendo a lo que sucede en el aula, presentan una dificultad para el aprendizaje de la lecto-escritura. Menos restricitva es la definición propuesta por el Comité de Dislexia del Consejo de Salud de los Países Bajos (1997): la dislexia está presente cuando la automatización de la identificación de las palabras y/o la escritura no se desarrolla, o se desarrolla de forma muy incompleta o con gran dificultad.
Es indudable que entre la necesidad de una definición rigurosa (científica) y una definición operativa (comportamental) se abre toda una brecha ideológica que alimenta el escepticismo de algunos. La ciencia debe buscar la verdad, pero también debe ser operativa y los resultados obtenidos en el campo de la investigación deben repercutir en la sociedad. Nos encontramos todavía en la fase de investigación de entender qué es la dislexia y por qué se produce. Cómo detectarla, sobre todo de forma temprana, es todavía el gran campo de batalla de la propia dislexia. A este nivel, el operativo, es donde puede haber parte de razón de los escépticos en materia de dislexia. Quizás haya que revisar los métodos de enseñanza tradicionales a los que señalan como responsables los escépticos, porque lo cierto es que el método de aprendizaje global es menos apropiado para un disléxico que el silábico.

El título de este post es una referencia al hecho de que, en esta semana, este blog cumple cuatro años con la dislexia a cuestas.

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jueves, octubre 22, 2009

De la prevalencia de la dislexia

Uno de los criterios de búsqueda más frecuentes por los que os acercáis a este blog es para tratar de encontrar una respuesta a la incidencia, la prevalencia o la frecuencia con que se presenta la dislexia en la población. El término incidencia no es adecuado debido a que sería el número de casos nuevos detectados en un período de tiempo determinado. En cambio, la prevalencia indicaría el porcentaje de individuos que presentan esa característica (dislexia en este caso) con respecto a una determinada población. En Internet encontramos cifras de lo más variopintas al respecto y siempre manejando intervalos: de un 10-15%; de un 15-20%; etc. La verdad es que no son cifras reales y, además, se encuentran muy infladas.
Para empezar, no hay estudios amplios de población para valorar la prevalencia de la dislexia ni de las otras dificultades de aprendizaje (DA). En la mayoría de los casos los resultados son estimaciones sobre poblaciones muy pequeñas y, generalmente, sesgadas. Por ejemplo, si nosotros trabajamos con niños que presentan una DA, como tendremos unos cuantos, tenderemos a sobreestimar que para la población general el número de casos será tan elevado como la proporción de casos con DA que nosotros vemos.
Tim Miles, Profesor Emérito de Psicología de la Universidad de Gales, es el autor de Algunos problemas en determinar la prevalencia de la dislexia (Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa y Psicopedagógica. Nº 2 (2), 5-12). En este trabajo destaca cualquier cifra que se mencione en cuanto a la prevalencia de la dislexia depende ne­cesariamente de cómo se define la palabra “dislexia”. Sobre esta cuestión ya hemos tratado el tema con anterioridad en otro blog. Partiendo de los criterios de Critchley (The Dyslexic Child. London: Heinemann Medical Books, 1970) para definir la dislexia evolutiva, surgen dificultades en determinar la difusión de la dislexia por las siguientes razones: (i) la condición se muestra de formas dis­tintas en distintos idiomas; (ii) valoraciones completas, las suficientes para llegar a una medi­da de la difusión, serían una carga pesada sobre los recursos disponibles; (iii) la situación se complica aún más por la existencia de variantes de la dislexia –ligeros casos que a veces ocu­rren entre los familiares de los más profundamente afectados.
Miles ha sido uno de los participantes en el British Births Cohort Stu­dy, en el que fueron seleccionados los niños que nacieron en Inglaterra, Gales y Escocia durante la semana del 5 al 11 de abril de 1970. Al principio había más de 14.000 niños, y en el momento del seguimiento en 1980, había datos educati­vos disponibles para 12.905 niños. Este estudio, el cual continúa abierto porque se están estudiando muchas otras cosas, es, hasta donde sabemos, el más amplio que se ha hecho sobre DA y dislexia en concreto.



De los 12.905 niños del estudio, 3.200 resultaron ser de baja capacidad en las pruebas de inteligencia, y, aunque por supuesto es posible que un niño de baja capacidad también sea disléxico, decidimos (después de mucha dudas) excluir a estos niños de nuestro análisis, por el motivo de que la “baja capacidad” es un factor complicador añadido. Otros 757 se les tuvo que excluir del análisis por datos parciales. Por lo tanto, había datos para un total de 8.947 niños que fueron repartidos en los diferentes grupos que se muestran en la tabla 1 tomada del trabajo de Miles en función de los resultados de una serie de pruebas convencionales de lectura, orto­grafía y de inteligencia, junto con cuatro ítem de pruebas que creíamos que eran indicadores de la dislexia en el contexto de pésimos niveles de rendimiento en la lectura o la ortografía.
Del análisis de los resultados obtenidos, Miles sugiere una cifra de 3% para los casos graves, con otro 6% si se incluyen todas las variantes y casos marginales. Aunque como muy bien añade hay que subrayar las limitaciones del estudio. En un estudio para valorar si una persona es o no disléxica se emplean una gran batería de test que suele requerir unas cuántas horas. La minuciosidad de este tipo de estudios, su aplicación en una amplia población (12.905 niños), requeriría unos recursos incalculables que obligan (obligaron) a simplificar los criterios diagnósticos de dislexia. En cualquier caso, y sumando ambos conjuntos, Miles y colaboradores obtuvieron una prevalencia del 9% (casos graves, diferentes variantes y casos marginales) en una lengua, como es el inglés, nada transparente. Para lenguas transparentes como es el caso del español, el porcentaje o la prevalencia es, sin duda, bastante menor.

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jueves, octubre 15, 2009

De la guerrilla a la ciencia... y dislexia

Hemos cambiado la entrada que teníamos prevista para hoy debido a la gran repercusión que está teniendo en los medios de comunicación el trabajo publicado en la revista Nature de Manuel Carreiras, director del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL), y colaboradores del Wellcome Trust Centre for Neuroimaging, Universidad Nacional de Colombia, Universidad de La Laguna, País Vasco y Londres: An anatomical signature for literacy.
Lo interesante de este estudio fue analizar por medio de Resonancia Magnética los cerebros de ex-guerrilleros colombianos adultos que se encontraban en un proceso de reinserción social y que habían aprendido recientemente a leer, con los de otros que aún no habían empezado el programa y eran aún analfabetos. La ventaja de esta aproximación al estudio de cómo se aprende a leer, es que, a diferencia de los niños, donde siempre se había estudiado hasta ahora, no hay la distorsión que puede generar el complejo proceso madurativo de un niño y que afecta a todo el cerebro en su conjunto. En palabras del propio Manuel Carreiras: "La enseñanza de la lectura se produce durante los primeros años escolares, al mismo tiempo que se aprenden otras destrezas. Separar los cambios que se producen en el cerebro durante la infancia causados por la enseñanza de la lectura de los cambios producidos por el aprendizaje de destrezas sociales o motrices es casi imposible".
Los resultados mostraron que en los cerebros de los ex-guerrilleros que habían aprendido a leer la densidad de la materia gris era mayor en varias áreas del hemisferio izquierdo del cerebro. Estas áreas se corresponden con aquellas que son las responsables del reconocimiento de las formas de las letras y la traducción de letras a sonidos y sus significados. Una de las mayores aportaciones del estudio es la que precisa un poco más sobre la función del giro angular. "La visión tradicional ha sido que el giro angular actúa como un diccionario que convierte las letras de una palabra en sonidos y en significados", explica Carreiras. "Pero nosotros mostramos ahora que su función es más de carácter predictivo, anticipando letras a partir del significado; es similar a la función predictiva para los mensajes del teléfono móvil".
Este trabajo tiene gran relevancia para la investigación de la dislexia. Los estudios con disléxicos han mostrado que tienen una menor densidad de materia gris y de materia blanca en las mismas regiones identificadas ahora en el trabajo de Carreiras et al. La interpretación que se hacía es que esas diferencias estructurales eran la causa de la dislexia. Sin embargo, puesto que el tamaño de estas áreas crece al aprender a leer, los autores proponen que las diferencias cerebrales de los disléxicos no son la causa de sus dificultades en el aprendizaje de la lectura si no su consecuencia. Al no aprender a leer, las áreas no crecen.
El trabajo citado aparece publicado hoy en Nature y no hemos tenido tiempo para un análisis profundo de este interesante estudio, por lo que, mientras lo hacemos, os animamos a consultar los diferentes medios de información que se hacen eco de la noticia y la gran repercusión de la misma:

-El País
-Diario Vasco
-BBC Mundo
-Europa Press
-Agencia EFE

Manuel Carreiras es además el coordinador del proyecto Cognición y Educación (COEDUCA), financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, y que es el proyecto de investigación más ambicioso para el estudio del fracaso escolar en España hasta el momento (ver noticia).

Si hace una semana hacíamos referencia a Viaje alucinante y al escritor Isaac Asimov, hoy queríamos haber hecho referencia a otro grande de la ciencia ficción que merece ser igualmente citado: Stanislaw Lem, autor, entre otras muchas obras de Ciberíada, una colección de relatos nunca llevada al cine que nos había inspirado el título que hubiera tenido esta entrada: Ciberdislexia. Pero los acontecimientos mandan y la ciberdislexia tendrá que esperar.

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jueves, junio 18, 2009

De ventaja a desventaja: la dislexia ancestral

Hoy en día, gracias a los estudios genéticos desarrollados en lo que va de siglo XXI, sabemos lo suficiente en relación a la genética de la dislexia como para tener suficientemente claro que la dislexia ha estado ahí, acompañando al Homo sapiens en muchos miles de años, antes incluso de que apareciesen los primeros vestigios de la escritura.
Si recientemente hemos hecho referencia a uno de los últimos trabajos de Artigas en el que se refiere a la dislexia como una desventaja culturalmente impuesta debido a la invención de la escritura y, más recientemente, a la universalización de la enseñanza por medios poco apropiados para el aprendizaje en un disléxico, queremos ahora retomar una curiosa teoría publicada en la revista Dyslexia en diciembre de 2008 por Ehardt: Dyslexia, Not Disorder.
Para este autor, la incidencia de la dislexia (en torno al 8%) no puede explicarse por un proceso de selección natural si no hubiese supuesto una ventaja al hombre primitivo. Partiendo de que muchos disléxicos muestran una gran habilidad mecánica que les facilita el ensamblaje de estructuras complejas, así como la habilidad para percibir las ideas y conceptos de forma global, en lugar de centrarse en los detalles, es lo que hace que se considere, como se ha dicho muchas veces, que los disléxicos piensan por medio de imágenes (pensamiento no verbal o visual). Esto lleva al autor a considerar que los disléxicos tienen una representación tridimensional del mundo que les rodea más desarrollada que el de las personas que no son disléxicas. Esta capacidad, de admitirla como tal, representaría una indudable ventaja en las primitivas sociedades cazadoras-recolectoras.
No estamos de acuerdo ni en desacuerdo con el planteamiento de Ehardt. Como toda hipótesis de trabajo pensamos que debe tenerse en consideración. Pero este autor hace un planteamiento realmente interesante, si mirásemos a las culturas “primitivas” que aún existen sobre la faz de la tierra, es posible que encontráramos respuestas a cómo la dislexia ha sobrevivido durante miles de años antes de que ese gran invento de la escritura la pusiera de manifiesto.

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jueves, junio 11, 2009

La dislexia en Gasteiz

Por F. Martínez

Con motivo de la Conferencia sobre dislexia, el próximo sábado día 13 en Vitoria-Gasteiz, organizada por la Asociación de Dislexia de Euskadi, vamos a estar allí compartiendo lo que sabemos nosotros de la dislexia, que no es mucho, con todos los asistentes y con los otros ponentes: Eduardo Herrera y Mª Ángeles Gil.




El jueves pasado día 4, la Presidenta y Vicepresidenta de Dislebi, Elena Laserna y Jule Abad, intervinieron en el programa de Radio Euskadi, La Noche Despierta, para hablar de esta desventaja culturalmete impuesta. Nos encantó escuchar la referencia al término de desventaja propuesto por el Dr. Artigas en su reciente trabajo Dislexia: enfermedad, trastorno o algo distinto (Rev Neurol 2009; 48 (Supl 2): S63-9).
¿De qué vamos a hablar nosotros el próximo día 13 en Gasteiz? Insistiremos en lo de siempre: en que la dislexia no es una enfermedad; en los problemas de detección; en las dificultades para definir la dislexia; en algunos de los últimos avances científicos; y, por supuesto, de migración neuronal y hormigas. Hormigas y calamares.

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jueves, mayo 28, 2009

Disléxicos famosos (1ª parte)

Internet está lleno de páginas con listados de personajes famosos que tuvieron (o tienen) dislexia u otra Dificultad de Aprendizaje. Lo más llamativo de esos listados es que se repiten de un recurso a otro sin aportar razones o argumentos de la pretendida dislexia. De hecho, para documentar este post, hemos tenido grandes dificultades para conseguir información al respecto. A base de perpetuarse en la Red, ese parece ser el principal argumento a favor de la dislexia de personajes ya fallecidos famosos como Einstein, Edison, Walt Disney o Leonardo da Vici. De hecho ese fue el argumento aportado por la revista TIME a Dave Smith, director de los Archivos Walt Disney, cuando se puso en contacto con ellos para preguntarles cómo habían llegado a la concusión de que Walt Disney era disléxico, tal y como podemos leer en Famous People With Dyslexia: Walt Disney and More….
Simplemente el malintencionado rumor de que Walt Disney no sabía escribir ni su propio nombre (su famosa firma no era suya) parece ser el origen de la presunta dislexia del artista (Ver: Famous dyslectics), en cuya biografía nada indica que tuviera dislexia, ya fuese en su infancia o durante su posterior carrera empresarial.



Uno de los primeros autores que sugirió una lista de personajes famosos disléxicos fue Thompson (Language disabilities in men of eminence. Bulletin of the Orton Society, 1969: 14:113-120) basándose en algunos datos biográficos de sus personajes, pero, y como reconocen Aaron et al. esos datos estaban sesgados y resultaban poco fiables. Precisamente Aaron et al. llevaron a cabo una seria aproximación a las Dificultades de Aprendizaje en personajes famosos en su artículo Specific Reading Disability in Historically Famous Persons (Journal of Learning Disabilities 1988; 21:523-538), analizando desde un punto de vista biográfico, cognitivo, neuropsicológico y biológico (en los casos que ello fue posible) las dificultades de aprendizaje de Edison, Wilson, Hans Christian Andersen y Leonardo da Vici.
Sobre la dislexia de Leonardo hemos hablado con anterioridad en este mismo Blog, así como de la de Hans Christian Andersen en esa misma entrada haciendo referencia al trabajo de Kihl, Gregersen y Sterum (Hans Christian Andersen's Spelling and Syntax, Journal of Learning Disabilities, 2000; 33: 506-519) en el que estudiaron los manuscritos del escritor danés desde los 20 a los 70 años encontrando un porcentaje de errores insignificantes de 1,7 %, entre 2 y 15 veces más bajo que el de los porcentajes mostrados por sujetos con dislexia.



(Carta de Andersen a Mr. Hempel publicada en Journal of Learning Disabilities 1988; 21:523-538)

Lo que Aaron et al. plantean es la posibilidad de un diagnóstico póstumo de dislexia u otra Dificultad de Aprendizaje que otros muchos autores consideran que ello no es posible, tal es el caso de Adelman y Adelman (Rodin, Patton, Edison, Wilson, Eistein: Where They Really Learning Disabled? Journal of Learning Disabilities, 1987; 20:270-279). Como hemos mencionado muchas veces, si resulta muy complicado obtener un diagnóstico de dislexia en nuestros hijos, ¿cómo podemos pretender realizar un diagnóstico de forma póstuma? Queda claro, una vez más, el problema en sí mismo del concepto de lo que es la dislexia y de la definición usada para la detección de la misma. Está claro que, sea dislexia u otra Dificultad de Aprendizaje, para cuyo concepto existen también abundantes definiciones (Ver: Manual de Dificultades de Aprendizaje, J. Nicasio García; Ed. Narcea, 3ª ed. 1998), el problema es el concepto mismo de lo que es la dislexia. De la revisión de la literatura está claro que Aaron et al. no hablan de lo mismo que Adelman y Adelman.

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jueves, mayo 21, 2009

En la cuerda floja

Somos conscientes de que desde hace aproximadamente dos años, este Blog no es bien visto por algunos. Con mejor o peor criterio, pero con rigor, publicamos periódicamente comentarios respecto a las noticias y avances que se producen en torno a la dislexia. Y lo que contamos, no siempre gusta. Pero si partimos de la base de que la dislexia, en la medida que nos toca o nos afecta, no nos gusta, no creemos que haya que endulzar la situación escribiendo aquello que algunos quieren leer. Por mucho que se diga, la dislexia no creemos que sea un don. Como hemos mencionado en alguna ocasión, más bien es una putada como consecuencia de la desventaja culturalmente impuesta que significa tener que aprender de forma obligatoria a través de la lecto-escriura.
Como suele ocurrir, casi nadie es profeta en su tierra, y nosotros no vamos a ser una excepción. Uno de los casos más curiosos, al respecto, en relación a la dislexia, es el del oftalmólogo alemán Rudolf Berlin, el que acuñó el término dislexia en 1984 (Über Dyslexie,” Archiv fur Psychiatrie, 1884, vol. 15, 276-278) y tres años después publicó su célebre tratado sobre "Un tipo especial de ceguera para las palabras"



Lo llamativo del tema es que el término dislexia se ha extendido por todo el mundo excepto por Alemania donde se refieren a ella como Legasthenie.
A lo largo de esta última semana hemos visto, de forma reiterada en una serie de recursos en Internet, repetirse una y otra vez el siguiente texto: "Muchos famosos considerados genios han sido disléxicos. Entre ellos encontramos científicos como Albert Einstein o Thomas Edison, artistas como Leonardo Da Vinci o Walt Disney". Como dijo en su momento Dave Smith, director de Walt Disney Archive "la repetición sin refutación es apenas un signo de algo más que una ignorancia generalizada".
De la pretendida dislexia de Leonardo da Vinci hemos escrito hace no mucho. De la de Einstein, Edison y Walt Disney entre otros, lo haremos el jueves que viene.

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jueves, abril 23, 2009

A propósito de Henry

Hemos querido titular esta entrada como el título homónimo de la película dirigida por Mike Nichols emitida esta semana en el canal de televisión La Sexta. En esta película de 1991 y protagonizada por Harrison Ford, un abogado de éxito y fortuna recibe casualmente unos disparos durante un atraco a un supermercado; por culpa de ello su cerebro queda dañado, y debe aprender a hablar, andar, leer... sin recordar tampoco nada de su vida anterior (sinopsis: filmaffinity).



En esta película, la dislexia pasa de refilón en tres secuencias consecutivas, aunque emotivas, sin mayores pretensiones. Ante un cuadro de esas características, es comprensible que la dislexia o la alexia sea algo meramente anecdótico.
Pero no vamos a hablar de dislexias adquiridas; realmente íbamos a titular esta entrada A propósito de la dislexia, con motivo de una pregunta que nos hicieron hace una semana. Venimos comentando de forma insistente el carácter hereditario de la dislexia, pero como nos hicieron notar hace unos días, hay un porcentaje de casos nada despreciable en los que no “parece existir un antecedente familiar claro de dislexia u otra dificultad de aprendizaje”. Y es cierto. La dislexia es congénita y eso significa que se nace con ella y es para toda la vida. No se cura puesto que no se trata de una enfermedad. ¿Qué es lo que sucede en el cerebro durante el desarrollo embrionario para que se pueda acabar desarrollando una dislexia sin un aparente componente genético?



Las neuronas predecesoras (ver foto) descritas por Pasko Rakic y su equipo hace unos años parecen ser las encargadas en estadios tempranos de ordenar el tráfico migratorio neuronal en la corteza cerebral. Sin embargo es muy poco lo que sabemos aún sobre cómo se produce esto y qué factores pueden influir en estos procesos. Una posibilidad que merece estudios científicos serios para indagar en ello es el hecho de que los trastornos de migración neuronal pueden ser inducidos por exposición a agentes físicos y químicos a los que podría estar expuesta una madre gestante, y cuyo resultado final podría ser una ectopia similar a la que se expresa de forma genética en el cerebro disléxico. En este sentido, a nivel experimental, se pueden inducir ectopias en el cerebro de embriones de ratones sometidos a ultrasonidos (ver noticia sobre el articulo Prenatal exposure to ultrasound waves impacts neuronal migration in mice publicado en la revista científica PNAS del equipo de Pasko Rakic). Este tema es muy delicado porque algunos han pretendido relacionar el incremento del uso de las ecografías durante el embarazo con la aparente epidemia de dislexia que padecemos. En primer lugar, la incidencia de dislexia no está aumentando. Que se detecte mejor no quiere decir que haya más casos y, en segundo lugar, una revisión sistemática disponible en la Biblioteca Cochrane Plus no sugiere ningún tipo de relación entre la dislexia y la exposición a los ultrasonidos durante el embarazo.



(A nivel experimental, en ratones, los ultrasonidos causan ectopias en la corteza cerebral: Fuente: PNAS 2006; 103:12903–12910)

Algo en lo que sí existe una relación clara con la dislexia u otras dificultades de aprendizaje es con la prematuridad (ver noticia). Pero las causas de prematuridad son muchas y muy variadas y habría que investigar más concienzudamente en la relación entre esta y la dislexia u otras Dificultades de Aprendizaje. Mientras esto ocurre, os recomendamos que veáis la película, si no lo habéis hecho ya, A propósito de Henry que sin ser un peliculón resulta interesante en algunos momentos, y no precisamente por la dislexia adquirida del protagonista.

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jueves, abril 16, 2009

Paseando por la dislexia

Dentro de una década, o quizás menos, se podrá poner de manifiesto muchas de las tonterías que, con el mejor criterio actual, es indudable que estamos contando desde los blogs en relación a la dislexia. La dislexia es un puzzle que, a día de hoy, todavía estamos montando pieza a pieza.



Hace algo más de 100 años que Kussmaul, Berlin y Pringle Morgan, por citar a algunos autores, describieron la dislexia. Describir no es lo mismo que explicar. Todos los que tenemos alguna relación con la dislexia podemos describirla, pero nos resulta difícil definirla y, aún más, explicarla. En los últimos años se ha avanzado bastante en el campo de la dislexia y las demás Dificultades de Aprendizaje (DA) gracias al desarrollo de técnicas funcionales que permiten estudiar lo que sucede en el cerebro in vivo mientras se desarrolla una actividad determinada, como por ejemplo la lectura en el cerebro de una persona con dislexia. Gracias a esas técnicas hemos podido ubicar las zonas del cerebro donde tienen lugar los procesos de la lectura y de la escritura. Además, los avances genéticos van descifrando cómo se traduce la herencia genética de la dislexia y otras DA, aunque nos siga resultando difícil comprender cómo se produce esta. A diferencia de los estudios de Mendel y sus guisantes, la dislexia no se transmite como un todo o nada. Hoy en día sabemos que los genes implicados en la dislexia se transmiten de forma pleiotrópica, poligénica, heterogénea y, por si fuera poco, de forma cuantitativa. Pero sigue quedando mucho camino por recorrer.
De forma periódica tenemos que recapitular qué es lo que sabemos y qué es lo que desconocemos sobre este y otros temas relacionados íntimamente (por ejemplo el TDAH). Hace poco más de un mes en el XI Curso Internacional de Actualización en Neuropediatría y Neuropsicología Infantil celebrado en Valencia, el Dr. Josep Artigas, del Centre Mèdic Psyncron, intervino con su ponencia Dislexia: enfermedad, trastorno o algo distinto,que posteriormente ha aparecido publicado en la Revista de Neurología, en el suplemento especial dedicado a dicho curso. En este trabajo, el Dr. Artigas realiza un interesante paseo por la dislexia dejando claro que no se trata ni de una enfermedad ni de un trastorno. Estaría bien que la prensa dejara de referirse a la dislexia como una enfermedad, como habitualmente leemos, y que nosotros dejáramos de usar términos médicos que alimentan esa confusión, como es el caso de diagnóstico y tratamiento. Resultaría más apropiado hablar de detección e intervención. En relación a la dislexia como trastorno, Artigas escribe: el principal motivo por el que se ha elegido la denominación de "trastorno" se debe a que los autores no han encontrado otra mejor.
Pero lo más interesante de este artículo, a nuestro juicio, es el que, al igual que otros autores, deja claro que los genes responsables de la dislexia se encontraban presentes muchos miles de años antes del gran invento de la escritura por el ser humano. Es decir, la dislexia es muy anterior a la propia lecto-escritura. En palabras de Maryanne Wolf es un verdadero milagro que el cerebro humano sea capaz de leer, ya que no está diseñado para ello. Sólo la gran plasticidad del cerebro humano es lo que hace posible que seamos capaces de leer. Si la dislexia estuvo ahí, callada y silenciosa durante miles de años hasta que se inventó la escritura, es por la sencilla y única razón de que los genes implicados no suponían ninguna ventaja (o desventaja) desde un punto de vista adaptativo. Así las cosas, en palabras del propio Artigas, parece que el término que encaja mejor con la conceptualización de la dislexia es una desventaja, una desventaja ante una imposición cultural.

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jueves, marzo 19, 2009

Érase una vez un hormiguero

Por F. Martínez

Érase una vez un hormiguero en las proximidades de nuestra casa en medio del campo. El hormiguero ha sido, y es, objeto de frecuentes observaciones, ya sean entomológicas o de otra suerte, por parte de los integrantes de mi familia. Hace algún tiempo nos comprometimos a hablar de lo que vamos a hablar hoy, de hormigas y dislexia.
A principios de verano de 2005, me encontraba preparando una presentación para una charla divulgativa sobre la dislexia que me fue encomendada por la Asociación Dislexia sin Barreras. Se trataba de explicar qué es la dislexia. Lo que quería contar lo tenía claro: un reciente (entonces) trabajo del Dr. Franck Ramus, Neurobiology of dyslexia: a reinterpretation of the data (Trends in Neurosciences 2004; 27: 720-726) me facilitaba enormemente la labor.
Para poder entender lo que ocurre durante el desarrollo del Sistema Nervioso Central en el período embrionario es necesario explicar que las neuronas originadas en el primitivo tubo neural deben experimentar un proceso migratorio, a medida que se desarrolla el cerebro, hasta alcanzar la periferia del mismo y situarse en la corteza cerebral (sustancia gris).



Estos complejos procesos migratorios se producen en dos secuencias: una migración radial hasta la corteza cerebral; y una migración tangencial por la cual las neuronas se ubican en su localización definitiva en las diferentes capas que componen la corteza cerebral. Como sucede en todos los procesos migratorios celulares, entre millones de neuronas sujetas a dichos procesos, muchas de ellas no consiguen alcanzar su ubicación definitiva. Esto es lo que constituye una ectopia y que, en mayor o menor medida, afecta a algunos cientos o miles de neuronas en diferentes localizaciones de la corteza cerebral. Una ectopia (ver figura siguiente) representa un atrapamiento de neuronas que las va a hacer “silentes” desde un punto de vista funcional ya que dichas neuronas van a resultar incapaces de establecer mecanismos de conexión funcionales con otras neuronas.



El problema era cómo contarlo a personas que, obviamente, no están familiarizadas con la jerga científica ni con los nombres técnicos de las diferentes zonas del cerebro que se ven implicadas en la dislexia o las dificultades de la lecto-escritura. Nos encontrábamos en medio de estas cábalas cuando, mi hija pequeña, disléxica, me preguntó mientras observaba un hormiguero:

-Papá, ¿por qué las hormiguitas van en fila una detrás de otra?

Aquella pregunta me hizo recodar como aprobé la Neuroanatomía, cuando era estudiante de Medicina, gracias a las hormigas. Enfrente de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid se encuentra el Parque Norte, lugar donde algunos íbamos a estudiar, cuando hacía buen tiempo, en lugar de recurrir a la aburrida biblioteca. Teníamos examen de Neuroanatomía al día siguiente y había que aprenderse las vías de conexión de las diferentes zonas del cerebro. Aquello resultaba imposible; y aburrido. Me llamó la atención algo que se movía débilmente entre el césped, resultó ser el cadáver de un escarabajo intentando ser arrastrado por una hormiga. Tarea imposible debido al enorme tamaño del escarabajo en relación a la hormiga. Tras muchos intentos, la hormiga desistió y yo tuve que volver a mi libro.
Pero un buen rato después observé que el cadáver del escarabajo se movía finalmente en una dirección determinada. Ya no era una hormiga. En un instante comprendí que la hormiga había ido en busca de ayuda y eso me produjo de forma inmediata un esquema visual de la representación de las conexiones intercerebrales a base de hileras de hormiguitas llevando información de un lado a otro del cerebro. Esa representación visual me sirvió para aprobar al día siguiente el examen de Neuroanatomía y un buen ejemplo visual para explicar como se produce una ectopia.
De pequeños, todos hemos llevado a cabo el típico experimento de putear a las hormiguitas interrumpiendo su hilera por métodos más o menos sádicos.



¿Qué es lo que ocurre cuando interrumpimos la hilera de hormigas? En más o menos tiempo, según el método empleado, la hormigas vuelven a organizarse y reordenar la hilera, es decir, sortean el obstáculo.



Sin embargo, algunos que nos especializamos en el puteo de las hormiguitas cuando éramos pequeños, sabemos que hay situaciones en las que no se produce esa reorganización de la hilera, o esta tarda tanto en producirse, que se genera un verdadero atasco de hormigas.



Un ejemplo de cuando ocurre esto es cuando el jodío niño, ante una necesidad fisiológica, descubre que la hilera de hormigas se interrumpe por un tiempo prolongado al orinar sobre dicha hilera. ¿Por qué sucede esto? Las hormigas lo que hacen es establecer un rastro feromónico que se va incrementando cada vez más a medida que participan más hormigas. La hormiga reconoce el rastro y a su vez incrementa el rastro aportando al mismo su capital feromónico. La orina empobrece o anula dicho rastro, dejando a las hormiguitas incapaces de poder seguir la hilera al perder la referencia que tenían. El resultado es un atasco de hormigas que no saben lo que hacer.
El ejemplo es válido para la dislexia en lo referente a la formación de una ectopia por cuanto que, sobre el conocimiento que tenemos en la actualidad, los genes implicados en la dislexia codifican factores de regulación implicados en los procesos de migración neuronal. En determinados casos, la falta o la pobre expresión de alguno de estos factores dejaría a las neuronas afectadas como a las hormiguitas que han perdido su rastro feromónico, atascadas.

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jueves, febrero 26, 2009

Sobre la dislexia de Leonardo

La consulta de páginas Web por Internet nos lleva, una y otra vez, a la constante referencia de que Leonardo da Vinci, además de genio, era disléxico y/o tenía TDAH. Resulta cuando menos llamativo que, si en la actualidad es complicado obtener un “diagnóstico” de dislexia en nuestros hijos, se pueda realizar tan fácilmente en personajes ya fallecidos incluso mucho antes de que fueran descritas estas condiciones. En muchas páginas web aparecen listados de disléxicos famosos cuya dislexia es tan cuestionable como la validez del recurso que se hace eco de la presunta dislexia.



Hace poco leíamos unas declaraciones en Internet del Profesor Chapman, Presidente de la International Academy for Research in Learning Disabilities en las que manifestaba abiertamente que Einstein y Churchill no eran disléxicos. De hecho, con ninguna de las diferentes definiciones de dislexia existentes, podríamos “diagnosticar“ de dislexia ni a Leonardo da Vinci ni a Hans Christian Andersen, por citar dos ejemplos. Una de las peculiaridades por las que se dice que Leonardo fue disléxico es por su escritura en espejo de la que hemos hablado recientemente. Leonardo da Vinci era zurdo, lo que provocaba que emborronara fácilmente sus escritos si escribía en escritura estándar, es decir de izquierda a derecha.



No obstante, aunque sí el más popular, no es este el argumento principal para esgrimir la presunta dislexia de Leonardo. Se le atribuyen muchos errores ortográficos en sus manuscritos fruto de su peculiar grafía. Pero vayamos por partes.

1. Sobre el TDAH de Leonardo

En una de las Galerías de Famosos con Déficit de Atención, podemos leer en referencia a Leonardo: “todo le llamaba la atención, saltaba continuamente de una cosa a otra, dejando en general todo por la mitad y postergando indefinidamente aquellas tareas que no le interesaban lo suficiente”. La gran curiosidad de Leonardo, sus impresionantes dotes de observación, no creemos que sean motivo suficiente para un planteamiento de TDAH. Respecto a su inconstancia, su primer biógrafo, Vasari (1511-1574), que aunque no le conoció personalmente estuvo más próximo a él en el tiempo que nosotros, nos da una acertada explicación con respecto a su inconstancia mucho más lógica que la presunción de TDAH, en referencia a por qué no terminó el cuadro La Adoración de los Magos: “porque le pareció que la mano era incapaz de conseguir la perfección del arte, al representar las cosas que él imaginaba; porque mentalmente imaginaba aspectos de la obra tan dificultosos, tan sutiles y maravillosos que jamás podrían las manos expresarlos, alcanzar nunca tal excelencia” (en Vite de' più eccellenti architetti, pittori, et scultori italiani, da Cimabue insino a' tempi nostri).



La inconstancia de Leonardo es más atribuible a su afán de perfeccionismo que a otra cosa. En respuesta del propio Leonardo a su neobiógrafo contextual Leopoldo Bauluz, el personaje creado por Juan Carlos Cubeiro para su Leonardo da Vinci y su códice para el liderazgo, el Maestro responde : "He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido". Y esto lo escribió el propio Leonardo, uno de los más grandes pintores que han existido, hacia el final de sus días. Este interesante libro de Juan Carlos Cubeiro, está planteado como una serie de entrevistas virtuales entre su neobiógrafo y Leonardo da Vinci. Las respuestas del maestro son todas extractos sacados de sus códices. El único pero que hemos encontrado a este libro es que se da por hecho que Leonardo da Vinci era disléxico.

2. Sobre la dislexia de Leonardo

El propio Leonardo se refirió a sí mismo como un Uomo senza lettere, un hombre sin letras. Como no estudió latín hasta su etapa de Milán, sus escritos lo están en la lengua vernácula de la Toscana en la que se crió, sin estudios, debido a su condición de hijo ilegítimo, lo que le privó de un aprendizaje convencional. Leonardo nunca escribió una sola línea con la intención de publicar nada. Es durante su etapa en Milán, con más de 30 años, cuando empieza a escribir sus célebres cuadernos de notas, los mismos en los que algunos se han basado para deducir que Leonardo era disléxico. A este respecto, es más apropiado decir que Leonardo lo que realmente era es caótico. Según García de Zúñiga, traductor de los Aforismos de Leonardo da Vinci, de la compilación de Edmundo Solmi (Leonardo da Vinci, Frammenti letterari o filosofici), “Leonardo no es, ciertamente, lo que suele llamarse un autor fácil. En todo caso, hay que reconocer que no es un autor fácil de traducir. Sin contar las formas y giros dialectales que dan sabor a su prosa, pero oscurecen a veces el sentido, su olímpico desprecio por la gramática y la retórica le hace acumular en una sola página solecismos y bruscos cambios de tema que no podrían traducirse a otra lengua sin afectación intolerable”.
Al respecto, hemos de tener presente que lo que Leonardo redactaba no tenía fin alguno literario, eran cuadernos de notas, con sus errores y correcciones, cuya recopilación y traducción al inglés por Jean Paul Richter en 1888, puede consultarse gracias al Proyecto Gutenberg. En este sentido, habría que recordar o reflexionar sobre lo que es un cuaderno de notas y echar un vistazo a alguno de los nuestros que podamos conservar.
Francesca Romei, en Los Maestros del Arte, Leonardo da Vinci (ediciones Serres 1996), nos ofrece una explicación coherente sobre los cuadernos de notas de Leonardo: "A veces se repite en distintos manuscritos, copia párrafos enteros de libros de otros autores y llena, a veces después de varios años, los espacios en blanco que había dejado en las hojas, no siempre fechadas. La dificultad de ordenar sus escritos con un criterio cronológico es evidente; sin embargo, Melzi (su discípulo) consigue organizar por lo menos parte del material con un criterio lógico y, basándose en un viejo proyecto del maestro, prepara la redacción del Tratado de la pintura, más tarde transcrito en el códice Urbino (…). A la muerte de Melzi, los manuscritos siguen distintos caminos y en parte se pierden. Algunos de ellos nos han llegado fragmentados y mutilados. Nos quedan 3500 páginas, casi siempre escritas por ambas caras con textos y dibujos, reunidas en pequeños cuadernos de apuntes en los que Leonardo anotaba rápidas reflexiones; otros cuadernos más grandes (que había empezado con la intención de dedicarlos a estudios e investigaciones especiales, pero al final acababan llenos de apuntes heterogéneos) y muchas hojas sueltas. Casi todas las páginas están ocupadas por una escritura aparentemente indescifrable, que algunos contemporáneos de Leonardo consideraban un lenguaje secreto, pero en realidad no es más que una escritura trazada de derecha a izquierda por la mano de un zurdo".



¿Por qué tanto interés en utilizar a Leonardo como personaje abanderado de la dislexia? Que Leonardo fue un genio, no cabe la menor duda; que era disléxico es más que dudoso y cuestionable. Pretender asociar dislexia con genialidad es absurdo, son aspectos o cualidades (si podemos calificar la dislexia como una cualidad) independientes. Dicho esto, cada cual puede creer lo que quiera, pero en términos de Juan Carlos Cubeiro: “Y, por supuesto, Leonardo da Vinci no perteneció a ningún priorato de Sión, ni al rosacruz ni a ninguna sociedad secreta similar. Como ha escrito Martin Kemp, el problema del Código (en referencia al Código da Vinci) de Brown no es que se invente la realidad sino el hecho de que al público hoy le cueste entender que la ficción es pura ficción.



(Emblema de Leonardo: un arado inscrito en un óvalo bajo el cual se lee: ningún obstáculo me dobla)

Una última anotación. Hemos hecho referencia a Hans Christian Andersen y su pretendida dislexia. Kihl, Gregersen y Sterum en Dinamarca, estudiaron los manuscritos del escritor danés desde los 20 a los 70 años encontrando un porcentaje de errores insignificantes de 1,7 %, entre 2 y 15 veces más bajo que el de los porcentajes mostrados por sujetos con dislexia. Un análisis estructural de esos errores mostró que se trataron principalmente de errores fonológicos lógicos y admisibles entre los 11 y 70 años en personas sin dislexia, pero no en sujetos disléxicos (Hans Christian Andersen's Spelling and Syntax, in Journal of Learning Disabilities, 2000; 33: 506-519).

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