Dislexia sin Complejos

jueves, octubre 01, 2009

El cerebro plástico

Con el título de este post, el cerebro plástico (que no de plástico) queremos hacer referencia a una de las funciones más extraordinarias del cerebro: su plasticidad. La plasticidad es la capacidad del cerebro para remodelar las conexiones entre sus neuronas. Se encuentra en la base de los procesos de la memoria y del aprendizaje, pero a veces también interviene para compensar funcionalmente los efectos de las lesiones cerebrales estableciendo nuevas redes neuronales. Estas modificaciones locales de la estructura funcional del cerebro dependen del entorno, de los estímulos que le llegan del exterior y le permiten adaptarse de forma rápida y dinámica.
La plasticidad cerebral es una de las ventajas más importantes en el proceso evolutivo del Homo sapiens. A diferencia del lenguaje verbal para el que el cerebro humano se encuentra perfectamente diseñado, excepto en los casos del denominado trastorno específico del lenguaje (TEL) o specific language impairment (SLI) en inglés y del que sabemos realmente bastante poco, el lenguaje escrito surgió como consecuencia de la gran plasticidad del cerebro. La capacidad de establecer redes neuronales, circuitos que ponen en contacto áreas cerebrales situadas a distancia, es lo que facilitó el surgimiento de la lecto-escritura.



Como dice Maryanne Wolf en su libro Proust y el Calamar, al que hacíamos referencia hace ahora justo un año: nosotros no nacimos para leer. Es un milagro que los humanos puedan hacerlo. Los disléxicos, en la mayor parte de los casos, acaban consiguiendo una suficiente fluidez en la lecto-escritura que les permite la supervivencia en un mundo dominado por las letras y las palabras escritas. Y ello es posible gracias a la plasticidad cerebral, a la capacidad del cerebro de sortear los obstáculos que presenta el cerebro disléxico para el aprendizaje de la lecto-escritura. Pero la plasticidad es una cualidad que surge como consecuencia de la repetición una y otra vez del estímulo, de la insistencia y la perseverancia, de ahí que digamos que a leer se aprende leyendo, que no es lo mismo que a aprender se aprende leyendo, como no es lo mismo el cerebro plástico que el cerebro de plástico.

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jueves, junio 11, 2009

La dislexia en Gasteiz

Por F. Martínez

Con motivo de la Conferencia sobre dislexia, el próximo sábado día 13 en Vitoria-Gasteiz, organizada por la Asociación de Dislexia de Euskadi, vamos a estar allí compartiendo lo que sabemos nosotros de la dislexia, que no es mucho, con todos los asistentes y con los otros ponentes: Eduardo Herrera y Mª Ángeles Gil.




El jueves pasado día 4, la Presidenta y Vicepresidenta de Dislebi, Elena Laserna y Jule Abad, intervinieron en el programa de Radio Euskadi, La Noche Despierta, para hablar de esta desventaja culturalmete impuesta. Nos encantó escuchar la referencia al término de desventaja propuesto por el Dr. Artigas en su reciente trabajo Dislexia: enfermedad, trastorno o algo distinto (Rev Neurol 2009; 48 (Supl 2): S63-9).
¿De qué vamos a hablar nosotros el próximo día 13 en Gasteiz? Insistiremos en lo de siempre: en que la dislexia no es una enfermedad; en los problemas de detección; en las dificultades para definir la dislexia; en algunos de los últimos avances científicos; y, por supuesto, de migración neuronal y hormigas. Hormigas y calamares.

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jueves, octubre 23, 2008

La Dislexia y el Swahili

A raíz de una entrada en el Blog Mi dislexia y yo sobre la dislexia en otros idiomas, retomamos una pregunta que nos hicieron en Bilbao hace meses sobre si la dislexia estaba descrita para todos los idiomas existentes. Por definición, si la dislexia es una dificultad para la lectura, esta debe darse para cualquier lengua que no sea ágrafa, esto es, que tenga su correspondiente versión escrita o gráfica. Sin embargo, reconocíamos no tener gran información al respecto y, en concreto, mencionábamos que, hasta donde nosotros sabíamos, no teníamos conocimiento de que estuviera descrita, por ejemplo, en la lengua Swahili. Pues bien, también en swahili la dislexia está descrita. El swahili es lengua oficial, junto con el inglés, en Kenia y Tanzania, y es la lengua más extendida en África de las lenguas de origen bantú. Se trata de una lengua completamente transparente que dejó de ser ágrafa a raíz de la colonización inglesa de estos países.
Buscando por la Red, hemos encontrado una referencia al trabajo Back to Africa: Tracing Dyslexia Genes in East Africa, de Grigorenko et al. publicado en la revista científica Reading and Writing (2007; 20:27-49), en el cual se realiza un estudio genético en una población de niños de un área rural de Tanzania con dificultades de aprendizaje. La batería de test diagnósticos de dislexia, que previamente tuvieron que ser traducidos al swahili, fue utilizada en una muestra de 1476 niños de entre 8 y 14 años que sirvió para detectar 88 casos (5,9%) que fueron sometidos a una serie de estudios genéticos tanto él, o ella, como su familia, para una serie de locus que han sido descritos en diferentes cromosomas.
Sin pretender entrar en una pormenorización de este interesante trabajo, desde un punto de vista científico, lo que se pone de manifiesto es algo que hemos apuntado en diferentes ocasiones, una de ellas muy recientemente: Proust y el Calamar; la genética que condiciona la dislexia es muy anterior, en muchos miles de años, a la de la aparición de las primeras lenguas escritas.

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sábado, octubre 04, 2008

Proust y el Calamar

"Nosotros no nacimos para leer. Es un milagro que los humanos puedan hacerlo" escribe Maryanne Wolf, Directora del Center for Reading and Language Research de la Tufts University, en su libro Proust and the Squid: The Story and Science of the Reading Brain (HarperCollins Publishers, September 2007): "Proust y el Calamar. Historia y Ciencia del Cerebro Lector".



En este libro, Maryanne Wolf usa al prestigioso escritor francés Marcel Proust y al infravalorado calamar como una analogía de dos diferentes aspectos del proceso de la lectura. Si para Proust la lectura es "un fructífero milagro de la comunicación en medio de la soledad" y leer es "conectarse con otra manera de pensar, todo ello mientras estamos solos, esto es, mientras continuamos gozando de aquel poder intelectual que uno posee únicamente en soledad y que las conversaciones disipan de inmediato", el calamar representa el acercamiento neurobiológico al estudio de la lectura. En los años 50, el calamar se utilizaba para el estudio de la transmisión de las señales eléctricas neuronales porque los axones de sus células del nervio óptico tienen un espesor hasta cien veces superior al de las neuronas de los mamíferos.
En este libro, la autora hace un repaso de la historia y la neurobiología de la lectura: "La lectura es aun una experiencia demasiado reciente en la historia humana como para que alguno de nuestros genes la codifique en específico. Sólo podemos hacerlo porque nuestro cerebro posee la suficiente plasticidad como para reconducir el circuito que evolucionó originalmente para otras tareas -como, digamos, distinguir de un vistazo una serpiente de una vaina de alubias". (tomado de El ocaso de los libros, por Caleb Crain).
Maryanne Wolf no es la única que defiende el que el cerebro humano no está diseñado para la lectura. A principios de año, publicábamos la entrada en este Blog Precisamente así, hablando de esto mismo en referencia al libro Les neurones de la lecture de Stanilas Dehaene. Muchos psicolingüistas cuestionan la capacidad natural del cerebro humano para la lectoescritura. Al fin y al cabo la escritura cuenta con tan sólo 5400 años y, en un principio, surgió con caracteres pictográficos. Sin embargo, las mutaciones genéticas que dieron lugar a ciertos trastornos de la migración neuronal implicados en los trastornos de la lectoescritura, son anteriores al devenir de la escritura, escribíamos entonces.
Para Wolf, "un cerebro que lea con eficiencia tiene, literalmente, mucho más tiempo para pensar". Esta científica, que además es experta en dislexia, explica como "en cierto punto, mientras un niño pasa de decodificar a leer fluidamente un texto, la ruta de las señales a través de su cerebro cambia. En vez de recorrer una ruta dorsal a través de las regiones occipital, temporal y parietal en ambos hemisferios, la lectura comienza a moverse a través de una más rápida y eficiente ruta ventral, situada en el hemisferio izquierdo. Puesto que el tiempo empleado y el gasto de energía cerebral son menores, un lector fluido, será capaz de integrar más de sus sentimientos y pensamientos en su propia experiencia. El secreto en el núcleo de la lectura se halla en el tiempo que ésta libera para que el cerebro pueda tener pensamientos más profundos que antes".
A este respecto hay que señalar que Maryanne Wolf es defensora de la Hipótesis del Doble Déficit en la dislexia: The question of naming-speed deficits in developmental reading disability: An introduction to the Double-Deficit Hypothesis (Wolf, M. & Bowers, P) Journal of Learning Disabilities, 2000; 33: 322-324.

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