Dislexia sin Complejos

jueves, mayo 22, 2014

Todo lo que usted quería saber sobre dislexia pero que no debe preguntar

Siguiendo con la entrada Todo lo que…, habíamos dejado para una entrada posterior aquellas cuestiones más delicadas en torno a la dislexia: ¿Cómo se detecta? ¿Cómo se interviene? etcétera. Cuestiones interesantes, sin duda, pero sobre las que casi que es mejor no preguntar, más que nada porque la respuesta no va a resolvernos prácticamente nada y generalmente nos va a plantear más nuevas dudas que despejar nuestra incertidumbre.
Estamos leyendo con gran interés el libro The Dyslexia Debate (Elliott & Grigorenko). Un libro en el que los autores cuestionan abiertamente el uso del término dislexia en el “diagnóstico” de las dificultades de aprendizaje. ¡Ojo! No cuestionan la dislexia. Elena Grigorenko es una autoridad reconocida a nivel mundial en esta desventaja a la que hemos hecho referencia en alguna ocasión en este blog, véase por ejemplo: la dislexia y el swahili o el capítulo del El reto de la dislexia: Adán y Eva ¿fueron disléxicos?


Lo que plantean ambos autores es algo en lo que llevamos haciendo hincapié mucho tiempo: la falta de una definición clara y aceptada por todo el mundo del término dislexia; esto provoca una gran confusión generalizada que hace que, según que definición se use, una persona pueda ser disléxica según dónde.
La dislexia, por lo que vamos sabiendo de ella desde el punto de vista científico, es un problema de decodificación del lenguaje escrito. Partiendo de la base que el cerebro humano no está diseñado para un lenguaje inventado por el ser humano hace solo unos pocos miles de años (Maryanne Wolf), la expresión de determinados genes implicados en los procesos de migración neuronal durante el desarrollo embrionario del cerebro, condiciona ese problema de decodificación en alguna o ambas de las dos vías implicadas en el proceso lector: la vía léxica y la fonológica.
Pero ese “fallo” que condiciona una dificultad lectora, puede estar originado por otras causas muy diferentes a las que, insistimos, empezamos a diseccionar desde el punto de vista de la Neurobiología. La pregunta es:¿Es todo dislexia? Nos resulta llamativo que el libro The Dyslexia Debate, arranque de la misma forma que nuestro capítulo del libro El reto de la dislexia en referencia a una entrada de este blog: ¿Mito o realidad?
Precisamente en esa entrada hacíamos mención a uno de los autores del libro: Julian Elliott, de la Universidad de Durham.


Para estos autores, resulta paradójico el que la definción de dislexia pueda ser igualmente fácil o muy difícil y analizan algunas de las contradicciones presentes en la mayoría de las definiciones. El Rose Report (2009) identifica tres rasgos característicos en la dislexia:
-debilidad de la conciencia fonológica
-debilidad de la memoria verbal
-debilidad de la velocidad del procesamiento verbal
Sin embargo, ninguno de estos “marcadores” es considerado necesariamente para la detección de la dislexia. En cambio, otras consideraciones, como problemas de lenguaje, cálculo mental, coordinación motora, falta de concentración, organización personal, etc., que puede tratarse de situaciones probablemente comórbidas, no pueden ser reconocidas en sentido estricto como “marcadores” de la dislexia, pero se encuentran presentes en buena parte de lo que muchos denominan indicadores de dislexia. ¿Por qué?
Lo hemos avisado:  Todo lo que… pero que no debe preguntar.

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jueves, mayo 08, 2014

El cerebro lector

Todavía enfrascados en la densa lectura del interesante libro de Julian Elliott y Elena Grigorenko, The Dyslexia Debate, nos enteramos que Siglo Veintiuno Editores acaba de lanzar en Argentina el libro de Stanislas Dehaene, El Cerebro Lector.


Este libro es la versión traducida al español del afamado libro al que hemos hecho referencia en alguna ocasión, Reading in the Brain.


Hace ahora dos años, publicábamos en este mismo blog una entrada titulada Saldos y Novedades en la que hacíamos referencia, entre otros, al propio Stanislas Dehaene:
"No nacimos para leer". Con esta sencilla y contundente frase comienza el libro de Maryanne Wolf, Proust and the Squid, titulado en España Cómo aprendemos a leer. La mayoría de los neurolingüistas modernos coinciden en afirmar que el cerebro humano no está diseñado para la lecto-escritura. Conseguirlo es consecuencia de una de las funciones más maravillosas del cerebro, la neuroplasticidad. Durante la lectura, intervienen un gran número de procesos neuronales que parecen ser el resultado de saldos de otras funciones de nuestro cerebro. Es como si se usaran retales de neuronas para establecer las conexiones necesarias para ser capaz de leer, una especie de reciclaje neuronal, según explica muy bien Stanislas Dehaene.
La introducción del libro El cerebro lector está disponible en pdf en el servidor de la propia Editorial

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jueves, marzo 20, 2014

Todo lo que usted quería saber sobre dislexia pero temía preguntar

Cada día sabemos más y entendemos menos (Einstein)
Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educación (Mark Twain)

Teníamos pendiente esta entrada desde que la anunciamos hace algo más de dos años. Son muchas las preguntas que surgen en torno a la dislexia, las cuales hemos ido tratando a lo largo de la vida de este blog y en el libro El reto de la dislexia publicado en el 2012.
Pero no está de más que, de vez en cuando, refresquemos la memoria y los conocimientos que tenemos acerca de la dislexia. Y eso es lo que, poco a poco, iremos desarrollando en los próximos días.
Como en este blog las películas de cine son protagonistas importantes, queremos retomar el cartel de una película de Woody Allen para la ocasión


1.- La dislexia, ¿es una enfermedad? ¿es un trastorno?

Estamos acostumbrados a encontrar recursos en Internet que hacen referencia a la dislexia como un trastorno neurobiológico e incluso como una enfermedad. Nada de eso, cada vez somos más los que estamos de acuerdo con el concepto de "desventaja".
En el XI Curso Internacional de Actualización en Neuropediatría y Neuropsicología Infantil celebrado en Valencia (2009), el Dr. Josep Artigas, del Centre Mèdic Psyncron, intervino con su ponencia Dislexia: enfermedad, trastorno o algo distinto, que posteriormente apareció publicada en la Revista de Neurología [REV NEUROL 2009;48 (Supl. 2):S63-S69], en el suplemento especial dedicado a dicho curso. En este trabajo, Artigas explica el por qué del término trastorno: el principal motivo por el que se ha elegido la denominación de "trastorno" se debe a que los autores no han encontrado otra mejor. Y añade: parece que el término que encaja mejor con la conceptualización de la dislexia es una desventaja, una desventaja ante una imposición cultural.

2.- Por qué los disléxicos no pueden leer?

En palabras de Maryanne WolfNosotros no nacimos para leer. Es un verdadero milagro que el cerebro humano sea capaz de leer, ya que no está diseñado para ello (Proust and the Squid: The Story and Science of the Reading Brain HarperCollins Publishers, September 2007; traducido al español Cómo aprendemos a leer). En este libro, la autora hace un repaso de la historia y la neurobiología de la lectura: "La lectura es aun una experiencia demasiado reciente en la historia humana como para que alguno de nuestros genes la codifique en específico. Sólo podemos hacerlo porque nuestro cerebro posee la suficiente plasticidad como para reconducir el circuito que evolucionó originalmente para otras tareas como, digamos, distinguir de un vistazo una serpiente de una vaina de alubias"


3.- ¿Es todo dislexia?

Evidentemente no. Frente a la dislexia y demás dificultades de aprendizaje, se encontrarían lo que podría denominarse pseudodislexias, es decir, manifestaciones similares a las de un sujeto con dislexia pero debidas a causas que nada tienen que ver con la dislexia. Este es el origen de muchas corrientes críticas que cuestionan la dislexia. En la entrada anterior anunciábamos el libro que se ha publicado este mismo mes, The Dyslexia Debate, en el cual Julian Elliot y Elena Grigorenko cuestionan la validez del término dislexia por la gran cantidad de definiciones existentes que hay.
Una de las entradas más bonitas de este blog es El pelotón de los lentos en la cual abordábamos lo que suele ocurrir en ese grupo tan heterogéneo que integran todos aquellos alumnos en el aula que presentan una pobre fluidez lectora.


4.- ¿Cuál es la prevalencia de la dislexia?

Estamos acostumbrados a manejar cifras tan dispares de la prevalencia de la dislexia tales como entre un 4 y un 17% (incluso un 20% según la IDA (Asociación Internacional de Dislexia). ¿Cómo puede haber tanta diferencia de unos estudios a otros? Parece bastante evidente que depende de la definición de dislexia que usemos y hay que tener en cuenta que hay muchas, una treintena. Según que las definciones acoten más o menos la condición de dificultad para la lectura, obtendríamos una mayor o menor prevalencia. Uno de los trabajos más serios sobre prevalencia de la dislexia mejor realizados fue el de Tim Miles y colaboradores hace ya algunos años y al que dedicamos en su momento una entrada en este blog. En aquél trabajo sobre un seguimiento de 12.905 niños en Inglaterra, Gales y Escocia, obtuvieron una prevalencia del 9% entre casos graves, diferentes variantes y casos marginales, y todo ello en una lengua, como es el inglés, nada transparente.
Parece bastante indudable que depende del ámbito en el que nos manejemos y que solemos representar con la siguiente imagen


5.- ¿Se hereda la dislexia?

Descartadas las dislexias adquiridas, esto es, aquellas que se producen en el contexto de un daño cerebral en la etapa adulta y en las cuales la dislexia sería el problema menor, la dislexia es siempre congénita, lo que indica que se adquiere durante la vida intrauterina o perinatal, bien por una causa genética u otras causas físicas, químicas o quizás también  biológicas (infecciones , por ejemplo). La diferencia fundamental estaría en que si la causa es genética, esta sería transmisible a los hijos, mientras que si es “adquirida” durante la etapa intrauterina por la acción de factores físicos o químicos, el sujeto manifestaría las características de la dislexia pero no las transmitiría, a priori, a la siguiente generación.
Existe abundante información y muy serios estudios genéticos que hacen que resulte incuestionable, a día de hoy, el origen genético de la dislexia. El tema lo hemos tratado en diferentes ocasiones, pero os recominedo Adán y Eva ¿fueron disléxicos?

 

Los lugares (loci) cromosómicos donde están implicados los diferentes genes implicados en la dislexia están perfectamente identificados. Además, cada vez se tiene mayor evidencia científica del papel que juegan en los procesos de migración neuronal en donde deberíamos ubicar a la dislexia así como otros ¿trastornos?

Nos quedan muchas cuestiones aún pero no queremos ni pretendemos abrumaros. Dejaremos las cuestiones pendientes para una segunda parte: Todo lo que usted quería saber sobre dislexia pero que no debe preguntar.

Como hoy es jueves y ya sabéis que los jueves dislexia, no podemos terminar esta entrada sin hacer un pequeño homenaje a Woody Allen, protagonista y director de la que fuera su primera película Toma el dinero y corre en esta extraordinaria secuencia de un genuino atraco a un banco.


Un pequeño homenaje a esta secuencia fue recogido en la película Hasta que el cura nos separe (License to Wed, Ken Kwapis, 2007) y a la que hicimos referencia a propósito del lío que se monta con unos anillos de boda en Quéjate siempre.

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jueves, junio 06, 2013

Para gustos hay colores o La vida es sueño

La semana pasada anunciábamos el inicio de la Feria del Libro de Madrid 2013, un gran evento para animarnos a iniciar ese viaje que es la lectura de un libro. ¡Y vale cualquier libro! Sin embargo, al tratar este blog de dislexia, esa dificultad para la lecto-escritura a la que tanto tiempo y esfuerzo le dedicamos, queremos animaros a leer algún tipo de libro relacionado con la dislexia.
Hay de todo; como el título de este post: para gustos hay colores. Podemos empezar recomendando un libro de Roald Dahl ya mencionado hace algún tiempo en este mismo blog: El vicario que hablaba del revés.
Otra lectura interesante puede ser la de la escritora chilena Marcela Paz, seudónimo de Ester Huneeus Salas de Claro (1902-1985), y autora de ¿Soy dix-leso?, por Papelucho. Papelucho es el personaje de ficción creado por una de las autoras más famosas de Chile en literatura infantil; algo así como Manolito Gafotas y Elvira Lindo en España, salvando las distancias, obviamente.


Más cercano en el tiempo es La gran Georgina, mi dislexia y Loconcio, de la ecuato-colombiana María Cristina Aparicio. Esta narración quedó finalista en el Concurso Iberoamericano de Literatura Infantil de 2011.


Editado en este año 2013, asequible en formato electrónico para iPad y Android, por el módico precio de 1,99 €, en español, catalán, euskera, inglés e italiano, es el cuento Las letras y yo, de Iraida Llucià y Alicia Bailey. Aprovechando nuestra presencia en el IWORDD en Donostia el día 1 de Junio, lo adquirimos en formato papel. Por interesante que sea un e-book, un libro siempre es un libro y no hay nada como el placer de hojearlo y pasar sus hojas.


Otra opción puede ser Me cuesta leer, de Lidia Arroyo Navajas de la Editorial Miguel A. Salvatella y publicado en 2009.


Aunque no trate específicamente de dislexia, el cuento Una palabra olvidada de María Pineda e ilustrado por Marta Mayo, editado por la Fundación CADAH, puede ser otra opción interesante. Aunque podáis leerlo aquí, por 3 € os animamos a colaborar con la fundación CADAH.


Para los más mayorcitos, con ganas y ansias de aventuras, la serie de Percy Jackson y el ladrón del rayo, de Rick Riordan,  siempre puede ser una interesante opción. Aunque prefiramos recomendar unos libros como ya hacíamos hace dos años: Tardes con Margueritte de la escritora francesa Marie-Sabine Roger o El curioso incidente del perro a medianoche del escritor Mark Haddon, sobre un chico con Síndrome de Asperger y narrado en primera persona. Tardes con Margueritte es muy recomendable. Contado en primera persona, en un lenguaje sencillo y directo, la historia de Germain es sencillamente entrañable, en especial cuando hace referencia a sus vivencias infantiles y sus problemas con la lectura.
En otro nivel, se encuentran los libros serios o muy serios, recomendables para determinados colectivos pero no para el público en general. El libro Dislexia en español, coordinado por Juan Jiménez, catedrático de la Universidad de La Laguna, puede resultar interesante desde un punto de vista específico para logopedas y especialistas en intervención.


Como también lo es Dislexia: una visión interdisciplinar, de Paula Outón, Profesora en la Universidad de Santiago de Compostela.


Pero estos libros no son nada recomendables para unos padres desesperados por la dislexia de su hijo o hija. Para estos últimos, quizás sea más recomendable la Guía para padres de niños disléxicos, publicado este mismo año, y cuya autora es Neus Buisán, presidenta de la Asociación Catalana de Dislexia.


Podemos recomendar muchos más libros, pero no queremos parecer pesados. Como dice el  5º principio de los derechos del lector de Daniel Pennac, lo importante es el derecho a leer cualquier cosa. Se pueden leer malas novelas. A cierta edad pueden estimular el saludable vicio de la lectura.
Pero no podemos o no debemos dejar de mencionar El alma del disléxico, escrito y editado por Rafael de Mora Sanchez. Los comentarios que hemos leído en Internet son muy favorables, como lo suelen ser, en líneas generales, para todo los libros aquí citados.


En el apartado de divulgación, es obligada la referencia a Maryanne Wolf y su Cómo aprendemos a leer, penosa traducción al español de un hermoso título en inglés: Proust and the Squid, y sobre el cual hemos hecho referencia en alguna ocasión.
Pero queremos hacer referencia a libros de divulgación escritos y editados en español, porque los va habiendo. El pacto con la dislexia, de Cristina Belló Emilas y editado por la Editorial Psimática este mismo año, es una buena opción.


Aunque podamos pecar de inmodestia, otra opción recomendable puede ser El reto de la dislexia. Hace unas semanas publicábamos un enlace, gracias a AVADIS, por el cual podéis acceder al primer capítulo de nuestro libro. Es un libro de divulgación a la pata la llana, que se suele decir. Siempre podéis leéroslo y, si os interesa, animaros a la lectura completa del libro.


(haz clic sobre la imagen del libro)

Para los que no quieran saber nada de libros de dislexia, una alternativa puede ser La vida es sueño de Calderón de la Barca, como el epígrafe con que hemos titulado esta entrada.
Por último recordaros el proyecto que anunciábamos a finales de año: ¡Habla dislexia!, una invitación formal para contar vuestras particulares historias en relación a la dislexia y demás dificultades de aprendizaje, que acabarán plasmándose en un libro en el que la dislexia hable con voz propia a través de sus protagonistas para el público de habla castellana.

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jueves, mayo 03, 2012

Saldos y novedades

"No nacimos para leer". Con esta sencilla y contundente frase comienza el libro de Maryanne Wolf, Proust and the Squid, titulado en España Cómo aprendemos a leer. La mayoría de los neurolingüistas modernos coinciden en afirmar que el cerebro humano no está diseñado para la lecto-escritura. Conseguirlo es consecuencia de una de las funciones más maravillosas del cerebro, la neuroplasticidad. Durante la lectura, intervienen un gran número de procesos neuronales que parecen ser el resultado de saldos de otras funciones de nuestro cerebro. Es como si se usaran retales de neuronas para establecer las conexiones necesarias para ser capaz de leer, una especie de reciclaje neuronal, según explica muy bien Stanislas Dehaene.
El libro que acabamos de publicar, El reto de la dislexia, es un libro de divulgación. Nosotros no nos movemos en el ámbito de la investigación y, en ese sentido, no aportamos novedades al conocimiento actual que se tiene de esta desventaja y de las demás dificultades de aprendizaje. Pero desde hace siete años lo que sí venimos haciendo es divulgar y tratar de explicar qué es la dislexia de la manera más sencilla y amena posible. Este libro recoge gran parte de ese peregrinaje.
Todo está dicho ya; pero las cosas, cada vez que son sinceras, son nuevas como dijo José Martí, filósofo cubano; y, otra cosa no, pero sinceridad a este libro no le falta. Como decimos en el libro: Soy consciente de que, para muchos, este libro se quedará corto, así como para algunos otros, los científicos en general, lo aquí expuesto sería, para ellos, motivo suficiente para condenarme a una lapidación simbólica por la vulgarización que he hecho de tantos términos y conceptos consagrados por la ciencia. Pero en eso consiste divulgar.

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jueves, mayo 26, 2011

Viaje a la dislexia

Mañana día 27 de mayo comienza la Feria del Libro de Madrid en su edición número 70. Desde hace algunos años, madres y padres de niños con dislexia solemos hacer alguna incursión en dicha feria para estimular el amor por los libros y la lectura en nuestros hijos disléxicos. Aunque a priori pueda parecer tarea complicada, los logros resultan importantes cuando a un disléxico se le estimula a la lectura de lo que a él o a ella le interese, paso previo para su mejora en el rendimiento escolar.



Además es siempre una ocasión magnífica para buscar y comprar alguna pequeña joya. Para este año teníamos previsto El curioso incidente del perro a medianoche del escritor Mark Haddon, sobre un chico con Síndrome de Asperger y narrado en primera persona.



Pero lo acabamos de leer y disfrutar de su lectura (muy recomendable), por lo que quizás nos decantemos por Tardes con Margueritte de la escritora francesa Marie-Sabine Roger.



En su lengua original, el libro se titula La tête en friche, algo así como "Cabeza vacía" o más coloquialmente aún "Cabeza hueca".



El año pasado fue llevado al cine por Jean Becker, y recientemente emitida por televisión tuvimos ocasión de disfrutar de esta sencilla película protagonizada por Gérard Depardieu y Gisèle Casadesus.



Como hemos leído en el blog El cine de nuestras vidas se hace agradable de ver, y es necesaria una película así, en medio de tanta barbarie, tanto efecto especial y tanta deshumanización del cine actual. Lo bueno es que estimule la lectura de libros, aunque no sean de “lectura fácil” tipo “best-seller” americano...
Un cincuentón casi analfabeto y que vive en una roulotte en el jardín de la casa de su madre, conoce en el parque de su pueblo de la Francia profunda a una entrañable anciana, Margueritte, que poco a poco le irá enseñando y leyendo libros para que lea mejor y se enriquezca más como persona, como La peste de Albert Camus. No se menciona, al menos en la película, que el protagonista sea disléxico, pero no resulta nada complicado imaginárselo. Como dice el maestro, en un recuerdo de la infancia del protagonista en el colegio, Germain, usted comete faltas de ortografía hasta cuando lee.

Pero hemos titulado este post Viaje a la dislexia, ¿por qué? Si hace un tiempo propusimos un Viaje alucinante y en mayo del año pasado publicábamos una especie de monográfico sobre películas de dislexia, toca ahora volver a hablar de cine a propósito del documental Journey into Dyslexia estrenado en este mes en USA y que está dando mucho que hablar allí.



El documental, de 76 minutos, ha sido dirigido por Alan y Susan Raymond, ganadores del Óscar al mejor documental en 1994 por I Am a Promise: The Children of Stanton Elementary School (1993) y resulta un completo viaje por el cerebro de las personas con dislexia.
Cuenta además con entrevistas a Erin Brockovich, o la Premio Nobel de Medicina Carol Greider,



así como la autora de Proust y el calamar, Maryanne Wolf, de quien hablábamos hace quince días sobre Quién es quién en este mismo blog, por mencionar algunos ejemplos.



El DVD del documental (en inglés) se puede adquirir por 29,99$ (algo más de 21€).

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jueves, mayo 12, 2011

Quién es quién

Ante la ausencia de noticias relevantes por el momento en relación con la dislexia, hemos retomado algo que habíamos anunciado con anterioridad. Desde este blog, así como desde Noticias - Dislexia, llevamos a cabo una divulgación de los avances científicos más novedosos en relación a esta desventaja. Hemos citado a muchos autores y a sus respectivos trabajos, ahora hemos decidido ponerles cara y contaros algunas cosas de estas personas que llevan a cabo un trabajo serio y riguroso en el campo de las Dificultades de Aprendizaje (DA).

Sally Shaywitz
Es Co-Directora del Yale Center for Dyslexia and Creativity, de la Yale University School of Medicine y, junto a su marido, el Dr. Bennett Shaywitz, uno de los autores más prolíficos en las DA en general y en la dislexia en particular. Su trabajo se ha basado fundamentalmente en la búsqueda de un modelo teórico para comprender la dislexia, así como en los estudios epidemiológicos y neurobiológicos de esta entidad. No en vano es Directora del Connecticut Longitudinal Study un estudio de cohortes que realiza un seguimiento de la escolarización de niños desde 1983.
Es autora (o co-autora) de más de 200 artículos científicos y capítulos de libros, incluyendo el best-seller Overcoming Dyslexia: A New and Complete Science-Based Program for Reading Problems at Any Level (Knopf, 2003) y miembro (o quizás deberíamos decir miembra en referencia a nuestra ex-ministra de Igualdad Bibiana Aido) del Institute of Medicine of the National Academy of Sciences.
Uno de sus últimos relevantes artículos publicados es Uncoupling of reading and IQ over time: empirical evidence for a definition of dyslexia (Psychol Sci. 2010; 21:93-101), en el que cuestionan el papel del CI en la dislexia.




(Sally Shaywitz y su marido Bennett Shaywitz)

Frank Ramus
Es investigador del CNRS (Centre Netional de la Recherche Scientifique) en el Laboratoire de Sciences Cognitives et Psycholinguistique, Department of Cognitive Studies, en París. Su curriculum no es tan extenso pero ello se debe a que es uno de los investigadores más jóvenes en el panorama internacional (39 años). Su campo de investigación es la adquisición del lenguaje en los niños y los trastornos relacionados con ello: dislexia del desarrollo, TEL (trastorno específico del lenguaje) y autismo, principalmente.
Su artículo Neurobiology of dyslexia: A reinterpretation of the data (Trends in Neurosciences 2004; 27:720-726), es en el que está inspirado nuestra presentación sobre ¿Qué es la dislexia? utilizando simpáticas hormigas.



Albert Galaburda
Junto a Glenn Rosen, ambos del Dyslexia Research Lab del Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston, describió las ectopias (microgirias) neuronales en los cerebros de personas con dislexia. Más de 130 artículos en revistas científicas avalan su curriculum, así como el ser miembro del comité editorial de revistas como Dyslexia, Cognition, Journal of Learning Disabilities, Neuroimage o Brain & Cognition, por citar algunas.




(Albert Galaburda y Glenn Rosen)

Uta Frith
Nacida en la Alemania nazi, la doctora Frith trabaja en el Institute of Cognitive Neuroscience del University College London y es experta en autismo y dislexia. Su libro Autism: Explaining the Enigma (Blackwell Publishing 1989; 2ª ed. 2003) es un clásico en los denominados trastornos del espectro autista. Una anécdota, hace unos años, en la sala de espera de un consultorio local, nos encontramos dicho libro en español (Alianza Editorial, 1993). Durante unos meses estuvo en administración por si lo reclamaba su dueño/a. En vista de que no fue así, nos acabamos quedando con el libro. No cabe duda, la dislexia nos persigue.
La página personal de la Dra. Frith es una de las más originales y hermosas que hemos consultado.



Stanislas Dehaene
Es Director del INSERM-CEA Cognitive Neuroimaging Unit y Profesor del Collège de France. Con más de 200 publicaciones en revistas científicas y capítulos de libro, Dehaene es una eminencia internacional en lo que se denomina cognición numérica y una de las DA menos conocidas, la discalculia. Citado en este blog a propósito de su libro más famoso Les neurones de la lecture (Paris: Odile Jacob, 2007) o Reading in the brain (New York: Penguin, 2009), es una lectura obligada para entender mejor el proceso lector en el cerebro.
Además es miembro del comité editorial de revistas como Science, PLOS Biology y Neuroimage.
Con Gibrat, es autor de dos documentales, uno de ellos Dans le secret de nos émotions ha sido galardonado con varios premios de Festivales de Cine Científico.



Maryanne Wolf
Es directora del Center for Reading and Language Research de la Tufts University, donde ella es Profesora Asociada en Desarrollo Infantil. Es autora del libro Proust and the Squid, del que hemos hablado en alguna ocasión. En español el libro se titula Cómo aprendemos a leer (Ediciones B, 2008).
Wolf es uno de los principales defensores de la Hipótesis del Doble Déficit en la dislexia: The question of naming-speed deficits in developmental reading disability: An introduction to the Double-Deficit Hypothesis (Journal of Learning Disabilities, 2000; 33: 322-324).



Russell Barkley
Con más de 200 artículos y capítulos de libro, el Dr. Barkley es una autoridad mundial en TDA. Es profesor en el Departmento de Psiquiatría del SUNY Upstate Medical University, Syracuse. Tuvimos oportunidad de escuchar su disertación sobre el TDAH como un trastorno de las funciones ejecutivas en el II Congreso Nacional de TDAH (Madrid, 2008).



Hay muchos más, obviamente. De unos hemos hablado ya (Grigorenko, por ejemplo) y de otros hablaremos pronto (Pennington, a propósito del déficit múltiple en la dislexia), pero para muestra vale un botón. Además, nos queda quién es quién en España.

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jueves, octubre 01, 2009

El cerebro plástico

Con el título de este post, el cerebro plástico (que no de plástico) queremos hacer referencia a una de las funciones más extraordinarias del cerebro: su plasticidad. La plasticidad es la capacidad del cerebro para remodelar las conexiones entre sus neuronas. Se encuentra en la base de los procesos de la memoria y del aprendizaje, pero a veces también interviene para compensar funcionalmente los efectos de las lesiones cerebrales estableciendo nuevas redes neuronales. Estas modificaciones locales de la estructura funcional del cerebro dependen del entorno, de los estímulos que le llegan del exterior y le permiten adaptarse de forma rápida y dinámica.
La plasticidad cerebral es una de las ventajas más importantes en el proceso evolutivo del Homo sapiens. A diferencia del lenguaje verbal para el que el cerebro humano se encuentra perfectamente diseñado, excepto en los casos del denominado trastorno específico del lenguaje (TEL) o specific language impairment (SLI) en inglés y del que sabemos realmente bastante poco, el lenguaje escrito surgió como consecuencia de la gran plasticidad del cerebro. La capacidad de establecer redes neuronales, circuitos que ponen en contacto áreas cerebrales situadas a distancia, es lo que facilitó el surgimiento de la lecto-escritura.



Como dice Maryanne Wolf en su libro Proust y el Calamar, al que hacíamos referencia hace ahora justo un año: nosotros no nacimos para leer. Es un milagro que los humanos puedan hacerlo. Los disléxicos, en la mayor parte de los casos, acaban consiguiendo una suficiente fluidez en la lecto-escritura que les permite la supervivencia en un mundo dominado por las letras y las palabras escritas. Y ello es posible gracias a la plasticidad cerebral, a la capacidad del cerebro de sortear los obstáculos que presenta el cerebro disléxico para el aprendizaje de la lecto-escritura. Pero la plasticidad es una cualidad que surge como consecuencia de la repetición una y otra vez del estímulo, de la insistencia y la perseverancia, de ahí que digamos que a leer se aprende leyendo, que no es lo mismo que a aprender se aprende leyendo, como no es lo mismo el cerebro plástico que el cerebro de plástico.

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jueves, junio 11, 2009

La dislexia en Gasteiz

Por F. Martínez

Con motivo de la Conferencia sobre dislexia, el próximo sábado día 13 en Vitoria-Gasteiz, organizada por la Asociación de Dislexia de Euskadi, vamos a estar allí compartiendo lo que sabemos nosotros de la dislexia, que no es mucho, con todos los asistentes y con los otros ponentes: Eduardo Herrera y Mª Ángeles Gil.




El jueves pasado día 4, la Presidenta y Vicepresidenta de Dislebi, Elena Laserna y Jule Abad, intervinieron en el programa de Radio Euskadi, La Noche Despierta, para hablar de esta desventaja culturalmete impuesta. Nos encantó escuchar la referencia al término de desventaja propuesto por el Dr. Artigas en su reciente trabajo Dislexia: enfermedad, trastorno o algo distinto (Rev Neurol 2009; 48 (Supl 2): S63-9).
¿De qué vamos a hablar nosotros el próximo día 13 en Gasteiz? Insistiremos en lo de siempre: en que la dislexia no es una enfermedad; en los problemas de detección; en las dificultades para definir la dislexia; en algunos de los últimos avances científicos; y, por supuesto, de migración neuronal y hormigas. Hormigas y calamares.

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jueves, abril 16, 2009

Paseando por la dislexia

Dentro de una década, o quizás menos, se podrá poner de manifiesto muchas de las tonterías que, con el mejor criterio actual, es indudable que estamos contando desde los blogs en relación a la dislexia. La dislexia es un puzzle que, a día de hoy, todavía estamos montando pieza a pieza.



Hace algo más de 100 años que Kussmaul, Berlin y Pringle Morgan, por citar a algunos autores, describieron la dislexia. Describir no es lo mismo que explicar. Todos los que tenemos alguna relación con la dislexia podemos describirla, pero nos resulta difícil definirla y, aún más, explicarla. En los últimos años se ha avanzado bastante en el campo de la dislexia y las demás Dificultades de Aprendizaje (DA) gracias al desarrollo de técnicas funcionales que permiten estudiar lo que sucede en el cerebro in vivo mientras se desarrolla una actividad determinada, como por ejemplo la lectura en el cerebro de una persona con dislexia. Gracias a esas técnicas hemos podido ubicar las zonas del cerebro donde tienen lugar los procesos de la lectura y de la escritura. Además, los avances genéticos van descifrando cómo se traduce la herencia genética de la dislexia y otras DA, aunque nos siga resultando difícil comprender cómo se produce esta. A diferencia de los estudios de Mendel y sus guisantes, la dislexia no se transmite como un todo o nada. Hoy en día sabemos que los genes implicados en la dislexia se transmiten de forma pleiotrópica, poligénica, heterogénea y, por si fuera poco, de forma cuantitativa. Pero sigue quedando mucho camino por recorrer.
De forma periódica tenemos que recapitular qué es lo que sabemos y qué es lo que desconocemos sobre este y otros temas relacionados íntimamente (por ejemplo el TDAH). Hace poco más de un mes en el XI Curso Internacional de Actualización en Neuropediatría y Neuropsicología Infantil celebrado en Valencia, el Dr. Josep Artigas, del Centre Mèdic Psyncron, intervino con su ponencia Dislexia: enfermedad, trastorno o algo distinto,que posteriormente ha aparecido publicado en la Revista de Neurología, en el suplemento especial dedicado a dicho curso. En este trabajo, el Dr. Artigas realiza un interesante paseo por la dislexia dejando claro que no se trata ni de una enfermedad ni de un trastorno. Estaría bien que la prensa dejara de referirse a la dislexia como una enfermedad, como habitualmente leemos, y que nosotros dejáramos de usar términos médicos que alimentan esa confusión, como es el caso de diagnóstico y tratamiento. Resultaría más apropiado hablar de detección e intervención. En relación a la dislexia como trastorno, Artigas escribe: el principal motivo por el que se ha elegido la denominación de "trastorno" se debe a que los autores no han encontrado otra mejor.
Pero lo más interesante de este artículo, a nuestro juicio, es el que, al igual que otros autores, deja claro que los genes responsables de la dislexia se encontraban presentes muchos miles de años antes del gran invento de la escritura por el ser humano. Es decir, la dislexia es muy anterior a la propia lecto-escritura. En palabras de Maryanne Wolf es un verdadero milagro que el cerebro humano sea capaz de leer, ya que no está diseñado para ello. Sólo la gran plasticidad del cerebro humano es lo que hace posible que seamos capaces de leer. Si la dislexia estuvo ahí, callada y silenciosa durante miles de años hasta que se inventó la escritura, es por la sencilla y única razón de que los genes implicados no suponían ninguna ventaja (o desventaja) desde un punto de vista adaptativo. Así las cosas, en palabras del propio Artigas, parece que el término que encaja mejor con la conceptualización de la dislexia es una desventaja, una desventaja ante una imposición cultural.

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sábado, octubre 04, 2008

Proust y el Calamar

"Nosotros no nacimos para leer. Es un milagro que los humanos puedan hacerlo" escribe Maryanne Wolf, Directora del Center for Reading and Language Research de la Tufts University, en su libro Proust and the Squid: The Story and Science of the Reading Brain (HarperCollins Publishers, September 2007): "Proust y el Calamar. Historia y Ciencia del Cerebro Lector".



En este libro, Maryanne Wolf usa al prestigioso escritor francés Marcel Proust y al infravalorado calamar como una analogía de dos diferentes aspectos del proceso de la lectura. Si para Proust la lectura es "un fructífero milagro de la comunicación en medio de la soledad" y leer es "conectarse con otra manera de pensar, todo ello mientras estamos solos, esto es, mientras continuamos gozando de aquel poder intelectual que uno posee únicamente en soledad y que las conversaciones disipan de inmediato", el calamar representa el acercamiento neurobiológico al estudio de la lectura. En los años 50, el calamar se utilizaba para el estudio de la transmisión de las señales eléctricas neuronales porque los axones de sus células del nervio óptico tienen un espesor hasta cien veces superior al de las neuronas de los mamíferos.
En este libro, la autora hace un repaso de la historia y la neurobiología de la lectura: "La lectura es aun una experiencia demasiado reciente en la historia humana como para que alguno de nuestros genes la codifique en específico. Sólo podemos hacerlo porque nuestro cerebro posee la suficiente plasticidad como para reconducir el circuito que evolucionó originalmente para otras tareas -como, digamos, distinguir de un vistazo una serpiente de una vaina de alubias". (tomado de El ocaso de los libros, por Caleb Crain).
Maryanne Wolf no es la única que defiende el que el cerebro humano no está diseñado para la lectura. A principios de año, publicábamos la entrada en este Blog Precisamente así, hablando de esto mismo en referencia al libro Les neurones de la lecture de Stanilas Dehaene. Muchos psicolingüistas cuestionan la capacidad natural del cerebro humano para la lectoescritura. Al fin y al cabo la escritura cuenta con tan sólo 5400 años y, en un principio, surgió con caracteres pictográficos. Sin embargo, las mutaciones genéticas que dieron lugar a ciertos trastornos de la migración neuronal implicados en los trastornos de la lectoescritura, son anteriores al devenir de la escritura, escribíamos entonces.
Para Wolf, "un cerebro que lea con eficiencia tiene, literalmente, mucho más tiempo para pensar". Esta científica, que además es experta en dislexia, explica como "en cierto punto, mientras un niño pasa de decodificar a leer fluidamente un texto, la ruta de las señales a través de su cerebro cambia. En vez de recorrer una ruta dorsal a través de las regiones occipital, temporal y parietal en ambos hemisferios, la lectura comienza a moverse a través de una más rápida y eficiente ruta ventral, situada en el hemisferio izquierdo. Puesto que el tiempo empleado y el gasto de energía cerebral son menores, un lector fluido, será capaz de integrar más de sus sentimientos y pensamientos en su propia experiencia. El secreto en el núcleo de la lectura se halla en el tiempo que ésta libera para que el cerebro pueda tener pensamientos más profundos que antes".
A este respecto hay que señalar que Maryanne Wolf es defensora de la Hipótesis del Doble Déficit en la dislexia: The question of naming-speed deficits in developmental reading disability: An introduction to the Double-Deficit Hypothesis (Wolf, M. & Bowers, P) Journal of Learning Disabilities, 2000; 33: 322-324.

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