Dislexia sin Complejos

jueves, enero 19, 2012

¡Silencio, se escribe!

No es ningún secreto. La única razón de no haberle dado publicidad hasta ahora ha sido para no gafar el proyecto cuyo germen anunciábamos este verano. Estamos escribiendo un libro y necesitamos el empujoncito final. Claro que aún puede acabar conduciéndonos a ninguna parte, pero se encuentra bastante avanzado y a falta de completar algunas cosillas y los retoques finales.


Aunque el título que aparece en la claqueta no es el del libro, trata sobre eso, sobre la dislexia y demás parientes, habituales protagonistas de este blog. Para centrarnos en su terminación, hemos decidido apartarnos algunas semanas del mundanal ruido y hemos recurrido al tópico cinematográfico adaptado a la escritura para dar título a esta entrada.
A partir de ahora: ¡Silencio! ¡Pluma! ¡Acción!

Etiquetas: , , ,

Búsqueda personalizada

jueves, abril 14, 2011

Con faltas y a lo loco

Por F. Martínez

Como la semana que viene no tenemos intención de sacar a la dislexia en procesión, hemos adelantado la entrada del blog. Las buenas noticias que van surgiendo sobre las pruebas de acceso a la universidad, en las que no se penalizará las faltas de ortografía a los disléxicos (en algunas comunidades) o la posibilidad de realizar exámenes orales, nos llenan de esperanza. Al fin y al cabo, un examen es una evaluación de la adquisición de conocimientos, no del uso adecuado o no de una herramienta como es la lectoescritura para expresarlos. Sin embargo, esto no debe significar tener bula para que un disléxico se lance en el largo proceso del aprendizaje con faltas y a lo loco. La dificultad manifiesta para la lectoescritura no debe significar su omisión, sino el trabajo en la misma para el desarrollo de estrategias que permitan compensar la desventaja que representa la dislexia. Claro que un disléxico debe leer y escribir, siempre lo hemos dicho, porque la mayor parte del conocimiento se encuentra en los libros, mucho más que en internet. El problema es que al disléxico se le enseña primero a odiar las letras y luego se le insta a que lea y escriba, lo cual se nos antoja paradójico. Dislexia y lectura no tienen por qué ser antagonistas, es el sistema educativo el que crea ese antagonismo. Mi hija pequeña, la que tiene (o es) disléxica, ama los libros y disfruta leyendo, hasta el punto que hace unas semanas tuvimos que castigarla sin leer una tarde para que no fuera excusa (la lectura) para estudiar. Curioso, al menos. Es una cuestión de intereses, todos nos decantamos por aquellas actividades que nos deparan una mayor satisfacción.



A mi hija le gusta leer porque desde bien pequeña potenciamos el que leyera, pese a su gran dificultad. A esa afición contribuyeron El Capitán Calzoncillos y Geronimo Stilton. No lee con fluidez y le cuesta, pero le gusta y su propia dificultad es un valor añadido para ella. Y es a través de la lectura como va enriqueciendo su vocabulario y mejorando su ortografía. Claro que comete faltas, muchas aún, pero se aprecian los progresos.
El título de este post es un pequeño homenaje a ella y a una de sus películas favoritas: Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, 1959); deliciosa comedia de Billy Wilder protagonizada por Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemmon, ganadora de tres globos de oro (1960) y un Oscar (de seis candidaturas) y que está considerada como una de las mejores comedias de todos los tiempos.



Es evidente que hemos manipulado el cartel para la ocasión. No os creáis todo lo que veáis; en términos de Rabinovitch, uno de los integrantes del grupo Les Luthiers, puede tratarse de un error de lipotimia (por linotipia) como dice en su célebre monólogo emulando a Marcos Mundstock, el habitual presentador de las obras del célebre compositor Johann Sebastian Mastropiero.



¡Feliz Semana Santa!

Etiquetas: , , , , , ,

Búsqueda personalizada

jueves, septiembre 30, 2010

Los pilares de la dislexia

La cadena de televisión Cuatro está emitiendo los martes la miniserie para TV Los pilares de la Tierra, dirigida por Sergio Mimica-Gezzan y basada en el exitoso libro de Ken Follett. La serie ha tenido una buena acogida, en general, de público y crítica, pero no es el libro, obviamente. Pablo Gutiérrez lo ha descrito acertadamente: Los Pilares de la Tierra es una adaptación notable y un producto televisivo recomendable, que sin embargo no logra equipararse a esa catedral de muros imperecederos que quienes disfrutaron con el libro construyeron en su imaginación. Pero esto es algo que sucede habitualmente, la adaptación cinematográfica de una obra literaria es algo realmente complejo porque el cine le corta las alas a la imaginación que se nos pone en marcha durante la lectura del libro.
Ken Follett, publicó Los pilares de la Tierra en 1989 y la secuela de este, Un mundo sin fin, en 2007. Para escribir la segunda parte, que hubiera sido mejor traducir su título en español Por los siglos de los siglos (Ver artículo en Wikipedia), Follett se inspiró en la Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz, que se encuentra actualmente en obras de restauración. Curiosamente, la Catedral puede visitarse ya que se encuentra Abierto por Obras, y tuvimos la ocasión de hacerlo cuando el año pasado la Asociación de Dislexia de Euskadi (Dislebi) nos invitó a participar en sendas jornadas de Vitoria y de Ermua





La Fundación Catedral de Santa María es la encargada de gestionar los laboriosos trabajos de restauración que se están llevando a cabo. En agradecimiento a la labor de difusión de Follett en este ambicioso proyecto, se erigió una estatua del escritor a tamaño natural.





Pero ¿qué tiene todo esto que ver con la dislexia? Salvo que Ken Follett ha sido Presidente de la Dyslexia Action durante diez años, en principio nada. La miniserie Los pilares de la Tierra nos ha sugerido el título de este post porque queríamos incidir un poco más en uno de los pilares fundamentales de la dislexia: la herencia genética de la misma.
A menudo nos habéis planteado las dudas que os surgen sobre la genética de la dislexia y el carácter congénito en ocasiones de la misma. Aunque parece clara la diferencia, la práctica nos está indicando que esto no es así. Todas las dislexias (excepto las dislexias adquiridas) son congénitas o perinatales (aunque sean conceptos diferentes); esto es, cualquier factor genético, físico, químico o biológico (ejemplo una infección) que interfiriese en el proceso de migración neuronal provocando ectopias en determinadas áreas del cerebro, podría ser susceptible de desencadenar esta desventaja. Así, por ejemplo, Pasko Rakic y colaboradores consiguieron inducir ectopias en el cerebro de embriones de ratones sometidos a ultrasonidos (Ver entrada). También la prematuridad podría estar implicada en la dislexia así como en el TDAH, o el consumo de tabaco por la madre durante el embarazo (Ver noticia). Se trataría de dislexias (y/o TDAH) congénitas no necesariamente heredables por la descendencia del sujeto que la portase.
Sin embargo, a partir de la evidencia de familias con un buen número de casos de dislexias (también en el caso de TDAH), los análisis genéticos llevaron a la detección de una serie de zonas del genoma humano presumiblemente implicadas en la dislexia (Ver noticia).



Actualmente está perfectamente reconocido el carácter hereditario de la dislexia y los genes que intervienen en ella. De hecho, en este blog, hemos tratado en varias ocasiones el tema buscando los ancestros de la dislexia remontándonos hasta hace unos 40.000 años con el primitivo Homo sapiens dislexicus (que no existió pero suena bien).
Lo más curioso de todo esto es que la dislexia estuvo ahí, durante miles de años, esperando pacientemente hasta la invención de la escritura por el ser humano para decir: ¡aquí estoy yo! y convertirse en la desventaja que representa en el momento actual.

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

Búsqueda personalizada

jueves, febrero 12, 2009

Las letras del revés

Por F. Martínez

Hoy no vamos a hablar de cine, aunque bien pudiéramos hacerlo. Ayer, en el 10º Congreso Virtual de Psiquiatría (Interpsiquis 2009) se trató del cine como herramienta ilustrativa en la enseñanza de los trastornos de la personalidad por María de los Angeles López Ortega (Universidad La Salle Morelia, Mexico).
Hace unos meses, durante las II Jornadas de Dislexia en Canarias, en un coloquio con diferentes ponentes e invitados, salió el tema de Leonardo da Vinci y la escritura en espejo o escritura especular. Como es bien sabido, Leonardo da Vinci escribía de derecha a izquierda, lo que se esgrime como una prueba de la dislexia del Maestro.



(Una muestra de la escritura de Leonardo da Vinci en espejo tomada prestada de Museum of Science)

En dicha reunión, todos quedaron bastante perplejos cuando cogí una servilleta y un bolígrafo y escribí algo parecido a lo de la imagen siguiente:



Si bien es cierto que la escritura en espejo puede ser una característica de algunos disléxicos, ello no quiere decir que sea exclusiva de la dislexia. Los árabes, todos, escriben de derecha a izquierda y sólo el 6% son disléxicos. Para un zurdo (como lo era Leonardo) es relativamente sencillo escribir al revés, no tiene especial misterio. Además, la explicación más sencilla de por qué lo hacía, nos la ofrece Protheus en un comentario en Mi otro Blog: Leonardo Da Vinci tenía dos motivos para su escritura especular: uno, que era zurdo y tendía a manchar de tinta sus escritos, pasando la mano sobre la tinta húmeda; dos, que le encantaba el misterio, excitar la fantasía. Por ello, en una época donde pocas personas sabían escribir, este hombre excepcional enredó las cosas aún más. La mayoría de los estudiosos de Leonardo coinciden en esta apreciación.
Además, en palabras que dejó escritas el propio Leonardo: La simplicidad es la suprema sofisticación. Y sofisticados son sus escritos porque, además de escribir en espejo, utilizaba una caligrafía peculiar. Pero a eso, también es fácil de responder.



En la imagen superior, a petición de una buena amiga, hemos ilustrado un ejemplo de los diferentes tipos de escritura de una persona zurda y adisléxica (en terminología de Manuel: Mi dislexia y yo), contrariada (y por tanto ambidiestra), y que, consciente de que su hermano mayor era capaz de leerle lo que escribía en su diario colocando el escrito frente a un espejo, inventó un sistema caligráfico utilizando el alfabeto griego, para dificultar su lectura. Es lo más probable que hiciera Leonardo da Vinci, dificultar su escritura para guardar celosamente sus anotaciones. De hecho, Leonardo no escribió una sola línea para su publicación durante su vida.

Etiquetas: , , , , , , ,

Búsqueda personalizada