Dislexia sin Complejos

jueves, mayo 08, 2014

El cerebro lector

Todavía enfrascados en la densa lectura del interesante libro de Julian Elliott y Elena Grigorenko, The Dyslexia Debate, nos enteramos que Siglo Veintiuno Editores acaba de lanzar en Argentina el libro de Stanislas Dehaene, El Cerebro Lector.


Este libro es la versión traducida al español del afamado libro al que hemos hecho referencia en alguna ocasión, Reading in the Brain.


Hace ahora dos años, publicábamos en este mismo blog una entrada titulada Saldos y Novedades en la que hacíamos referencia, entre otros, al propio Stanislas Dehaene:
"No nacimos para leer". Con esta sencilla y contundente frase comienza el libro de Maryanne Wolf, Proust and the Squid, titulado en España Cómo aprendemos a leer. La mayoría de los neurolingüistas modernos coinciden en afirmar que el cerebro humano no está diseñado para la lecto-escritura. Conseguirlo es consecuencia de una de las funciones más maravillosas del cerebro, la neuroplasticidad. Durante la lectura, intervienen un gran número de procesos neuronales que parecen ser el resultado de saldos de otras funciones de nuestro cerebro. Es como si se usaran retales de neuronas para establecer las conexiones necesarias para ser capaz de leer, una especie de reciclaje neuronal, según explica muy bien Stanislas Dehaene.
La introducción del libro El cerebro lector está disponible en pdf en el servidor de la propia Editorial

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jueves, febrero 27, 2014

La dislexia a debate

No ha salido aún a la venta (lo hará en el próximo mes de marzo) y ya ha empezado a generar lo que su título anuncia: debate y presumible polémica. Julian Elliot y Elena Grigorenko son los autores del libro The Dyslexia Debate del que se están haciendo eco diferentes medios de publicación ingleses.


Julian Elliot es psicólogo educativo en la Universidad de Durham y ampliamente conocido en el mundo de la dislexia por su habitual excepticismo en referencia a la propia dislexia. Hace algún tiempo hacíamos referencia en este blog a él a propósito de una publicación del parlamentario británico Graham Stringer titulado ¿Mito o realidad?
En el capítulo titulado ¿Es todo dislexia? de nuestro libro El reto de la dislexia podemos leer:

Con cierta periodicidad aparecen noticias o artículos que cuestionan la existencia de la dislexia. Hace unos años, en el 2005, una publicación en el suplemento de Times Educational de un artículo de Julian Elliott, psicólogo educativo en la Universidad de Durham, levantaba ampollas en el mundo de las Dificultades de Aprendizaje al afirmar que el término dislexia era un recurso médico al que se recurría porque a los padres no les gusta que su hijo sea considerado torpe o estúpido y cuestionaba la validez científica del término dislexia poniendo el dedo en la llaga: es precisamente el que haya tantas definiciones diferentes de dislexia (casi una treintena) lo que complica la cuestión.

En el libro que saldrá a la venta el mes próximo, Elliot y Grigorenko insisten en que el término dislexia carece de sentido o significado al ser utilizado con excesiva frecuencia, lo que representa un desperdicio de recursos educativos. Los padres están siendo engañados acerca del valor de un diagnóstico de dislexia.
Es indudable que la polémica va a estar servida; de hecho personalidades como John Rack de Dyslexia Action ya han salido al paso de esta dislexia a debate.
Es bastante cierto que la definición de dislexia se ha vuelto tan amplia y tan poco específica que está perdiendo el significado que pudiera tener; es por ello por lo que Elliot aboga porque se abandone dicho término y añade que, en la medida que se asocia el término dislexia de forma común a todas las dificultades de la lectura, se está volviendo imposible separar los diferentes grupos que hay.
Parece bastante evidente que se está refiriendo a lo que hemos mencionado en muchas ocasiones: metemos en el mismo saco las dislexias y las pseudodislexias.

La polémica está servida y se hablará y escribirá mucho sobre el tema en los próximos tiempos.

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jueves, mayo 30, 2013

Sobre la lectura

Mañana comienza la Feria del Libro 2013 en Madrid, una magnífica ocasión para adquirir buenos libros de cara al largo y cálido verano, aunque algunos meteorólogos hayan vaticinado lo contrario.


Un buen libro es como un buen viaje, se empieza con inquietud y se termina con melancolía (José Vasconcelos). Hemos titulado este post Sobre la lectura, a modo de homenaje al escritor francés Marcel Proust y su libro con ese mismo título, el cual es una interesante reflexión sobre ese milagro de la comunicación en medio de la soledad que es la lectura. Esa actividad que resulta ser uno de los mayores logros de nuestro cerebro plástico, el mismo que no está diseñado para leer.
Los libros me enseñaron a pensar, y el pensamiento me hizo libre (Ricardo León), esa libertad que se pretende manipular manoseando de forma indecorosa cualquier proyecto educativo, pasado y presente.
No hay espectáculo más hermoso que la mirada de un niño que lee (Günter Grass), pero con frecuencia, a los niños les enseñamos primero a odiar las letras y luego queremos que lean a toda costa., olvidando que  el verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta 'el modo imperativo' (Jorge Luis Borges). En este sentido, debemos recordar los derechos del lector de Daniel Pennac en Como una novela y, en concreto, el primero: El derecho a no leer. La libertad de escribir no debe ir acompañada del deber de leer. No debe considerarse a priori que un individuo que no lee sea un bruto potencial o un cretino contumaz.
Pero puestos a escoger nos quedamos con esta grandiosa cita de Groucho Marx: considero que la televisión es muy educativa. Cada vez que alguien enciende el televisor salgo de la habitación y me voy a otra parte a leer un libro.
Son solo retazos, pequeñas perlas de grandes autores animándonos a hacer aquello para lo que no estamos diseñados: leer.
Y para terminar, una de nuestras frases favoritas: No hay libro tan malo que no tenga algo bueno (Plinio el Joven).

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jueves, abril 26, 2012

La dislexia interminable: "El reto de la dislexia"

Son unas cuantas ya las referencias a libros sobre dislexia desde este blog. Desde libros de divulgación escritos por autoridades en la materia, como Proust and The Squid (en español Como aprendemos a leer) de Maryanne Wolf, u Overcoming Dyslexia de Sally Shaywitz, hasta libros más intimistas que buscan una explicación de la dislexia desde la propia dislexia, como My Dyslexia del Premio Pulitzer de poesía 2008 Philip Schultz, o Dyslexia and Us editado por la Asociación de Dislexia de Escocia.
No nos gusta parecer (ni serlo) pretenciosos, pero ahora nos toca a nosotros. El libro sobre el que os anunciábamos a principio de año que estábamos terminando ya ha sido publicado y no precisamente con el título de la claqueta que figuraba en la imagen de esa entrada, pero dábamos una pista, una hormiga. El libro se titula El reto de la dislexia y esta es la portada del mismo.

Nos sentimos orgullosos del resultado por todo el mimo y cuidado que hemos puesto en la obra, al igual que la propia editorial, Plataforma Editorial. El resultado tendréis que juzgarlos vosotros mismos ya que, por nuestra parte, obviamente somos parte interesada. Pero hemos intentado hacer un trabajo de divulgación ameno y sencillo (dentro de la enorme complejidad que rodea a la dislexia), y desde el intimismo de tenerla en casa, de vivirla día a día, de llevarla a cuestas todos estos años, y todo ello sin que el autor sea disléxico. Volveremos sobre el libro en futuros post porque algún capítulo adicional ha quedado fuera porque llegó un momento en que había que poner el punto final para evitar que se tratase de La dislexia interminable.

Aprovechamos para agradecer desde aquí a todos los buenos amigos que se nos han adelantado en publicitar el libro antes que nosotros mismos.

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jueves, octubre 13, 2011

Verdades como puños

Por F. Martínez


Nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira (William Shakespeare).


La andadura de este blog no ha resultado nunca fácil. Lo que empezó como un divertimento se fue convirtiendo, poco a poco, en una responsabilidad, con frecuencia demasiado pesada. Sin duda, nos hubiese ido mucho mejor con mensajes triunfalistas como el don de la dislexia, cómo "curar" la dislexia o cómo superarla en dos semanas, o cosas así. Pero de siempre hemos apostado por la seriedad y el rigor científico, ese que aunque aún no tenga respuestas para todo, no significa que no las haya, simplemente que no las vemos todavía porque estamos demasiado ciegos en muchos aspectos. Como citábamos en nuestra tesis doctoral, hace ya unos años de eso, a raíz de un pequeño descubrimiento: Unum scio quia caecus cum essem, modo video (una cosa sé, que habiendo sido ciego, ahora veo) (San Juan 9, 25).
Nadie estamos en posesión de la VERDAD en términos absolutos. Por nuestra parte, sin caer en la falsedad (siempre contrastamos todas las noticias que publicamos), nuestras verdades como puños son siempre incompletas a la par que imponderables, con un claro objetivo: que cada cual saque sus propias conclusiones. Nunca hemos pretendido ser dogmáticos y siempre tratamos de alertaros: no os creáis todo lo que leáis en internet porque hay mucha más paja que trigo. La finalidad de la lectura es hacer pensar, que decía Proust, y ese ha sido siempre nuestro objetivo, contaros los hechos para que saquéis vuestras propias conclusiones. A diferencia de las redes sociales, que a menudo teledirigen nuestras opiniones, los blogs cuentan cosas y acontecimientos para que cada cual opine. Vuestras conclusiones, aunque puedan ser divergentes a las nuestras, son igualmente legítimas. Y esa es nuestra única verdad.


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jueves, mayo 26, 2011

Viaje a la dislexia

Mañana día 27 de mayo comienza la Feria del Libro de Madrid en su edición número 70. Desde hace algunos años, madres y padres de niños con dislexia solemos hacer alguna incursión en dicha feria para estimular el amor por los libros y la lectura en nuestros hijos disléxicos. Aunque a priori pueda parecer tarea complicada, los logros resultan importantes cuando a un disléxico se le estimula a la lectura de lo que a él o a ella le interese, paso previo para su mejora en el rendimiento escolar.



Además es siempre una ocasión magnífica para buscar y comprar alguna pequeña joya. Para este año teníamos previsto El curioso incidente del perro a medianoche del escritor Mark Haddon, sobre un chico con Síndrome de Asperger y narrado en primera persona.



Pero lo acabamos de leer y disfrutar de su lectura (muy recomendable), por lo que quizás nos decantemos por Tardes con Margueritte de la escritora francesa Marie-Sabine Roger.



En su lengua original, el libro se titula La tête en friche, algo así como "Cabeza vacía" o más coloquialmente aún "Cabeza hueca".



El año pasado fue llevado al cine por Jean Becker, y recientemente emitida por televisión tuvimos ocasión de disfrutar de esta sencilla película protagonizada por Gérard Depardieu y Gisèle Casadesus.



Como hemos leído en el blog El cine de nuestras vidas se hace agradable de ver, y es necesaria una película así, en medio de tanta barbarie, tanto efecto especial y tanta deshumanización del cine actual. Lo bueno es que estimule la lectura de libros, aunque no sean de “lectura fácil” tipo “best-seller” americano...
Un cincuentón casi analfabeto y que vive en una roulotte en el jardín de la casa de su madre, conoce en el parque de su pueblo de la Francia profunda a una entrañable anciana, Margueritte, que poco a poco le irá enseñando y leyendo libros para que lea mejor y se enriquezca más como persona, como La peste de Albert Camus. No se menciona, al menos en la película, que el protagonista sea disléxico, pero no resulta nada complicado imaginárselo. Como dice el maestro, en un recuerdo de la infancia del protagonista en el colegio, Germain, usted comete faltas de ortografía hasta cuando lee.

Pero hemos titulado este post Viaje a la dislexia, ¿por qué? Si hace un tiempo propusimos un Viaje alucinante y en mayo del año pasado publicábamos una especie de monográfico sobre películas de dislexia, toca ahora volver a hablar de cine a propósito del documental Journey into Dyslexia estrenado en este mes en USA y que está dando mucho que hablar allí.



El documental, de 76 minutos, ha sido dirigido por Alan y Susan Raymond, ganadores del Óscar al mejor documental en 1994 por I Am a Promise: The Children of Stanton Elementary School (1993) y resulta un completo viaje por el cerebro de las personas con dislexia.
Cuenta además con entrevistas a Erin Brockovich, o la Premio Nobel de Medicina Carol Greider,



así como la autora de Proust y el calamar, Maryanne Wolf, de quien hablábamos hace quince días sobre Quién es quién en este mismo blog, por mencionar algunos ejemplos.



El DVD del documental (en inglés) se puede adquirir por 29,99$ (algo más de 21€).

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jueves, abril 14, 2011

Con faltas y a lo loco

Por F. Martínez

Como la semana que viene no tenemos intención de sacar a la dislexia en procesión, hemos adelantado la entrada del blog. Las buenas noticias que van surgiendo sobre las pruebas de acceso a la universidad, en las que no se penalizará las faltas de ortografía a los disléxicos (en algunas comunidades) o la posibilidad de realizar exámenes orales, nos llenan de esperanza. Al fin y al cabo, un examen es una evaluación de la adquisición de conocimientos, no del uso adecuado o no de una herramienta como es la lectoescritura para expresarlos. Sin embargo, esto no debe significar tener bula para que un disléxico se lance en el largo proceso del aprendizaje con faltas y a lo loco. La dificultad manifiesta para la lectoescritura no debe significar su omisión, sino el trabajo en la misma para el desarrollo de estrategias que permitan compensar la desventaja que representa la dislexia. Claro que un disléxico debe leer y escribir, siempre lo hemos dicho, porque la mayor parte del conocimiento se encuentra en los libros, mucho más que en internet. El problema es que al disléxico se le enseña primero a odiar las letras y luego se le insta a que lea y escriba, lo cual se nos antoja paradójico. Dislexia y lectura no tienen por qué ser antagonistas, es el sistema educativo el que crea ese antagonismo. Mi hija pequeña, la que tiene (o es) disléxica, ama los libros y disfruta leyendo, hasta el punto que hace unas semanas tuvimos que castigarla sin leer una tarde para que no fuera excusa (la lectura) para estudiar. Curioso, al menos. Es una cuestión de intereses, todos nos decantamos por aquellas actividades que nos deparan una mayor satisfacción.



A mi hija le gusta leer porque desde bien pequeña potenciamos el que leyera, pese a su gran dificultad. A esa afición contribuyeron El Capitán Calzoncillos y Geronimo Stilton. No lee con fluidez y le cuesta, pero le gusta y su propia dificultad es un valor añadido para ella. Y es a través de la lectura como va enriqueciendo su vocabulario y mejorando su ortografía. Claro que comete faltas, muchas aún, pero se aprecian los progresos.
El título de este post es un pequeño homenaje a ella y a una de sus películas favoritas: Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, 1959); deliciosa comedia de Billy Wilder protagonizada por Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemmon, ganadora de tres globos de oro (1960) y un Oscar (de seis candidaturas) y que está considerada como una de las mejores comedias de todos los tiempos.



Es evidente que hemos manipulado el cartel para la ocasión. No os creáis todo lo que veáis; en términos de Rabinovitch, uno de los integrantes del grupo Les Luthiers, puede tratarse de un error de lipotimia (por linotipia) como dice en su célebre monólogo emulando a Marcos Mundstock, el habitual presentador de las obras del célebre compositor Johann Sebastian Mastropiero.



¡Feliz Semana Santa!

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jueves, septiembre 09, 2010

¡Quéjate siempre!

Hasta que el cura nos separe (License to Wed, Ken Kwapis, 2007) no sólo no es una película sobre dislexia; en nuestra opinión, se trata además de una mala película en líneas generales montada sobre una serie de gags más o menos graciosos para un presunto lucimiento del actor Robin Williams. No obstante, sin ninguna referencia a una posible dislexia de alguno de sus personajes, una de las secuencias más divertidas podría entrar en los anales de la dislexia en el cine: la de la inscripción en el anillo de boda.



Excelentemente doblada al español, nos estamos refiriendo a la escena en la que Ben (John Krasinski) va a recoger los anillos de boda que ha encargado días antes y ha escrito en un papel la inscripción que debe figurar en el anillo.



Para su sorpresa, en el anillo reza: Quéjate siempre. La discusión que sigue, muy divertida, hace referencia a que él ha escrito en el papel: Quédate siempre. Como se pone de manifiesto durante la escena, es su mala ortografía la causante del malentendido. En la versión original, el malentendido surge con Never to fart (Nunca te peas) y Never to part (Nunca te marches).



La película la vimos durante un desapacible día de invierno de 2008 cuando ya estábamos procediendo a una búsqueda de películas relacionadas con la dislexia y éramos susceptibles a cualquier escena con alguna reminiscencia sobre esta desventaja. También de esa misma época es Se armó la gorda (Bringing down the house, Adam Shankman, 2003), en la que sale a relucir que Georgey (Angus T. Jones), el hijo de Peter (Steve Martin), no va bien en el colegio por sus problemas con la lectura.



Secuencias de cine al margen, con el comienzo del nuevo curso, un pequeño consejo: ¡Quéjate siempre! El desarrollo de la L.O.E. en lo que se refiere a las Dificultades de Aprendizaje, está resultando más lento de lo que desearíamos todos. Salvo honrosas excepciones en determinadas Comunidades Autónomas, prácticamente no se ha hecho nada. Asirse al texto de la L.O.E. no va a servir en la mayoría de los casos para que se haga justicia en el aula. El único recurso que nos suele quedar es el de quejarnos por la falta de atención adecuada a los niñ@s con una dificultad de aprendizaje, aun a riesgo de que se nos considere unos padres y madres histéricos.

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jueves, diciembre 24, 2009

El vicario que hablaba al revés

Esta noche es Nochebuena y queremos aprovechar la coincidencia con que hoy es jueves para desearos una felices fiestas en compañía de los vuestros. Aunque pocos os dejaréis caer por este blog en los próximos días (hay cosas más importantes que la dislexia) queremos ser fieles a nuestro compromiso de los jueves.
Hemos cambiado el cine por la literatura y queremos recomendaros un libro para los más pequeños. No es para nada incompatible la dislexia con la lectura. Que a un disléxico le cueste más leer no quiere decir que eso lleve implícito que no le guste leer. Aficionarles a la lectura y animarles a ella es tarea de los padres.
El vicario que hablaba al revés es un cuento muy corto del escritor inglés Roald Dahl. El vicario Ozire había padecido dislexia cuando era niño. Ya de mayor, y luego de haber estudiado para sacerdote, llegó a su nueva parroquia de Nibbleswicke, donde los nervios le jugarían una mala pasada. Sin darse cuenta, comenzó a pronunciar muchas palabras exactamente al revés. Por ejemplo, “amor” era “roma” y “sapos” era “sopas”. A raíz de esta situación, muy pronto todos sus parroquianos creyeron que se había vuelto loco. Sin embargo, el médico del pueblo se dio cuenta del verdadero problema del vicario Ozire: sufría de una especie muy particular de dislexia, dislexia de inversión.



Con ilustraciones de Quentin Blake (Premio Andersen de Ilustración) Ediciones SM incluye este relato corto en su colección El Barco de Vapor.

¡Feliz Navidad! y como diría el reverendo Ozire: ¡Zap y Roma!

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